miércoles, 24 de abril de 2013

"Cuando sucumbe el monarca, la majestad real no muere sola..."


"Si un simple particular está obligado a defender su vida con toda la fuerza y vigor de su talento, mucho más lo estará aquél en cuyo bienestar estriba y descansa la existencia de multitudes. Cuando sucumbe el monarca, la majestad real no muere sola, sino que, como un vórtice, arrastra consigo cuanto le rodea; es como una formidable rueda fija en la cumbre de una altísima montaña, y a cuyos enormes rayos están sujetas y adheridas diez mil piezas menores, que, al derrumbarse, arrastra consigo todos estos débiles adminículos que, como séquito mezquino, le acompañan en su impetuosa ruina. Nunca exhaló el rey a solas un suspiro sin que gima con él la nación entera." 
William Shakespeare, Hamlet, acto III, escena III.

Foto: "Si un simple particular está obligado a defender su vida con toda la fuerza y vigor de su talento, mucho más lo estará aquél en cuyo bienestar estriba y descansa la existencia de multitudes. Cuando sucumbe el monarca, la majestad real no muere sola, sino que, como un vórtice, arrastra consigo cuanto le rodea; es como una formidable rueda fija en la cumbre de una altísima montaña, y a cuyos enormes rayos están sujetas y adheridas diez mil piezas menores, que, al derrumbarse, arrastra consigo todos estos débiles adminículos que, como séquito mezquino, le acompañan en su impetuosa ruina. Nunca exhaló el rey a solas un suspiro sin que gima con él la nación entera." Hamlet, acto III, escena III. Perfil de William Shakespeare. Dibujo de 1793. The Wellcome Library [http://catalogue.wellcome.ac.uk/record=b1189341]. Documento bajo licencia Creative Commons BY-NC 2.0
Perfil de William Shakespeare. Dibujo de 1793. The Wellcome Library.
Documento bajo licencia Creative Commons BY-NC 2.0