lunes, 6 de octubre de 2014

Los salarios del hambre: #AsiNo

El director general de la OIT, Guy Ryder, ha vuelto a insistir sobre el lastre que la caída de los salarios y el empeoramiento de las condiciones laborales en España está suponiendo para la recuperación económica. No es el primero. Lo han repetido desde otros organismos internacionales y se ha dicho reiteradamente por sindicatos y la oposición de izquierda. Hoy la mayor parte de quienes abandonan las listas de desempleados lo hacen para trabajar en condiciones lamentables. Cuatro euros por hora, dos o tres horas al día, horarios discontinuos... Eso es lo que la rutilante recuperación en marcha ofrece a quienes regresan a la actividad laboral tras años en el paro forzoso. Dicen que esto es momentáneo, para facilitar la salida de la crisis. Digo yo que no. Digo que esta es la nueva realidad de nuestro mercado de trabajo, herida de muerte la negociación colectiva y establecido el sálvese quien pueda en nuestras relaciones laborales. No. No me hace falta preguntar. Sé que la gente necesita trabajar y que aceptar esas condiciones indignas ante la falta de alternativas, mayormente por esa puñetera mala costumbre que tienen los trabajadores españoles de llevarse algo a la boca, la suya y la de sus hijos, de tanto en tanto. Pero esa no es la salida, no. El ajuste razonable de salarios era sólo una parte de la ecuación. Hay otras variables para nada desarrolladas. Como un cambio radical en las políticas activas de empleo impulsadas desde la Administración para hacerlas realmente eficaces. O la formación permanente de los trabajadores y las trabajadoras, activos o no, para garantizar su empleabilidad en el nuevo mundo. O programas de inversión masiva para la inclusión de los jóvenes en la vida laboral. Necesitamos ser competitivos en un mundo global. No tengo ninguna duda. Pero no lo vamos a ser así. Lo dijo hace nada el FMI, lo dice ahora la OIT, y lo dicen muchos otros a diario. Así, no.