lunes, 23 de marzo de 2015

Andalucía

#EleccionesAndaluzas - El PSOE ha ganado con contundencia las elecciones en Andalucía. Un 35 por ciento de los andaluces y andaluzas que ayer votaron manifestaron su preferencia por un gobierno encabezado por Susana Díaz, abriendo así la puerta al primer ejecutivo presidido por una mujer en esa comunidad. El PP de Rajoy perdió un tercio de sus apoyos, a pesar de la implicación de toda la dirección popularista en la elecciones. E Izquierda Unida se dejó un 38 por ciento de los votos de 2012, quedándose por debajo del 7 por ciento. Podemos entra en el Parlamento andaluz con menos del 15 por ciento de respaldo popular. Y Ciudadanos lo hace con el 9. UPyD no llega al 2. La elecciones andaluzas tienen sus propias claves, indiscutiblemente, pero apuntan tendencias que no deben ser menospreciadas. La primera, la capacidad de resiliencia del PSOE, que pese a haber perdido un 8 por ciento de los votos en una legislatura muy complicada, ve recuperar su hegemonía en Andalucía bajo el liderazgo de Díaz, demostrando que otra forma de hacer las cosas es posible. La segunda, el resquebrajamiento del poder omnímodo del PP, que sigue fuerte pero menos, mucho menos, por mor de las políticas y, sobretodo, de las actitudes mostradas en el ejercicio del gobierno. La tercera, la fuerza contenida de Podemos y Ciudadanos, importante sin duda, pero que suman juntos dos puntos menos que el PP y 11 que el PSOE, demostrando que el cielo difícilmente se toma por asalto. La cuarta, el debilitamiento de IU, que entra en la UCI tras el sorpasso del podemismo. Y la quinta, el estado comatoso del partido de Rosa Díez, víctima probablemente del hiperliderazgo destructivo de su jefa. Nada es definitivo en este tiempo de volatilidad indiscutible, ni la realidad andaluza es extrapolable a otras realidades. Pero subyacen evidencias que convendría, a todos, tener en cuenta.