miércoles, 8 de abril de 2015

Decencia y política

Decencia y política. Dice de la decencia la RAE que es "dignidad en los actos y en las palabras", "recato, honestidad, modestia". ¿Es tan difícil de entender que deba ser este el valor supremo de la vida pública? No la infalibilidad, no. Uno o una pueden equivocarse en política, como en cualesquiera otras de las facetas de la vida. Pero la decencia... La decencia es el atributo que da veracidad al compromiso público de cada uno de nosotros. Condición irrenunciable para que ese compromiso devenga en acción política constructiva, creadora, trascendente. Para dar sentido y legitimidad a la delegación de poder que hace la ciudadanía en aquellos y aquellas que la representan. Una virtud cívica esencial, radical por anidar en la raíz misma de la democracia. Decencia para una política digna, empática, honrada y audaz. Que no sólo mire a las personas, que no sólo las oiga. Que las vea y que las escuche para encontrar en ellas la razón del interés general, del que beneficia a la mayoría por encima de los intereses espurios de unos pocos. ¿Es tan difícil de entender? Decencia.

Marion S. Trikosko. Martin Luther King press conference. 1964. Library of Congress.
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