martes, 10 de julio de 2018

Memoria histórica, deber ético

Publicado en Mediterráneo el 10 de julio de 2018

Hace tres años, cuando llegamos al gobierno de #Castelló, nos comprometimos a restablecer la dignidad de la memoria de quienes sufrieron la violencia del fanatismo en nuestra ciudad. El recuerdo de vidas sufridas, dolientes, atemorizadas por el terror franquista. El pasado viernes abrimos a la ciudadanía uno de los refugios de la guerra del 36, convertido en espacio para la recuperación de la memoria democrática y de la lucha popular contra el fascismo.

Sí, esta es una de esas razones que justifican muchas horas de trabajo para recobrar el sentido público de la decencia en Castelló. Gracias a los colectivos que han mantenido durante décadas esa pasión por la dignidad. No olvidar para alentar el compromiso cívico con la democracia, una máxima que la ciudadanía debe exigir de los poderes públicos.

El refugio de la Plaza de Tetuán supone un testimonio que muestra la crueldad de las guerras y sus consecuencias para la población civil. Un testimonio abierto a la ciudadanía, a la reflexión y al deber ético de cualquier sociedad de no olvidar su pasado. También el más trágico. De intentar reparar, en la medida de lo posible, el daño infligido a las víctimas. De honrar su memoria.

Este nuevo espacio de memoria colectiva contribuirá a conocer una parte de nuestra historia. Ayudará a consolidar la cultura de la paz, a luchar contra el olvido y recordar a miles de hombres y mujeres que pagaron duramente la defensa de la libertad y la justicia. El Ayuntamiento de la ciudad estuvo entonces junto a ellos y ellas, liderando la defensa civil en cada uno de los refugios públicos que recorrían nuestra ciudad para mantener con vida la democracia republicana. Y está ahora, preservando su memoria. Mantener la memoria de las víctimas, dignificarlas, ofrecerles el homenaje que se merecen y recuperar sus historias, sus biografías y las infamias que padecieron. Ni más ni menos.