15 septiembre 2026

Tecnocracia vs. Democracia: el peligro de la autorregulación en la IA

OpenAI, Anthropic y Google, tres de los gigantes de la inteligencia artificial llevan tiempo insistiendo en la necesidad de regular esas tecnologías para evitar derivas indeseadas. El debate se ha intensificado tras la identificación de peligrosas iniciativas tomadas autónomamente por agentes IA

En realidad plantean la autoregulación; que sean las propias empresas las que establezcan el marco en el que deben moverse ellas y sus productos. No quieren que sean los Estados y las sociedades, a través de sus gobiernos, sus parlamentos, sus sistemas judiciales y sus administraciones, los que marquen límites y procedimientos. La política sobra, nos dicen; los tecnólogos sabemos qué hacer. Tecnocracia frente a democracia. Ellos, dicen, son los dueños de los programas y las infraestructuras que posibilitan la inteligencia artificial. Así que ellos deciden hasta dónde llegar.

Este es el camino, tremendamente peligroso, que se está ya transitando. Y que liquidará, si no se detiene, la democracia de forma definitiva. Pero es que, además, es tremendamente injusto. La IA no existiría si no fuera por la contribución de todas y todos nosotros. Mirad.

Cada segundo se lanzan 158.000 búsquedas en Google. Esto es, más de cinco billones al año. Desde su creación en 1998 decenas de billones de búsquedas hechas por cualquiera de nosotras y de nosotros. Quedemosnos con el dato.

Otro. Google ha digitalizado más de 40 millones de libros desde que en 2004 pusiera en marcha su plataforma Google Books. Hablamos de obras distintas. Eso representa en torno a una cuarta parte de todos los libros publicados desde el siglo XV.

Otro. Cada día circulan más de 100.000 millones de mensajes por WhatsApp. En Instagran, cada minuto se envían 700.000 vídeos cortos (reels). En Tik-tok, se suben 40 millones de vídeos diariamente. Y en YouTube se estima que hay más de 5.000 millones de vídeos de acceso público.

Colosal, ¿no? Efectivamente. Son miles de billones las contribuciones que hemos hecho entre todos a las grandes empresas tecnológicas para ir entrenando a sus equipos y programas con mensajes de texto y voz, fotografías, vídeos, documentos digitalizados, búsquedas... Miles de billones de aportaciones hechas por miles de millones de personas de todo el mundo en los últimos 30 años. Y una cantidad infinita de datos personales de todo tipo sobre nosotros y nuestros comportamientos

Con todo ello, la investigación de millones de científicos de todos tipo y enormes inversiones públicas y empresariales disponemos hoy de la inteligencia artificial. Ninguno de esos factores es prescindible a la hora de explicar hasta dónde hemos llegado. Desde luego no lo es todo el conocimiento colectivo aportado por el conjunto de la Humanidad. Cada segundo incorporamos un volumen inmenso de información que contribuye al desarrollo de los algoritmos de la IA.

Por eso no tienen legitimidad los hiperricos para excluirnos al resto en la toma de decisiones sobre algo que ha sido creado por todos y que está cambiando de forma tan acelerada y profunda nuestra forma de vivir. No. No podemos aceptarlo, ni mucho menos consentirlo.


Alternative Facts: The Multi Faces of Truth. Ahmed Elgammal (2018). Obra creada con el programa AICAN. Tomada de El Correo de la UNESCO. Octubre de 2025.
Alternative Facts: The Multi Faces of Truth. Ahmed Elgammal (2018). Obra creada con el programa AICAN. Tomada de El Correo de la UNESCO. Octubre de 2025.

03 septiembre 2026

Ceuta era la excusa

Al grito de "Pedro Sánchez, hijo de puta" se concentraron ayer miles de personas en calles y plazas de muchas ciudades españolas. No todas, pero sí muchas secundaron el lema de guerra de las derechas. Hemos pasado del "Que te vote Txapote" a lo de hijo de puta. No hacía falta que ocurriera lo de Ceuta; viene de hace tiempo. Seguro que muchos acudieron ayer a la convocatoria de PP+Vox en solidaridad con la ciudadanía ceutí; muchos otros lo hicieron para exhibir fuerza antisanchista. Esta era la voluntad de los convocantes y no otra: Ceuta era la excusa.

Ya he dicho que el Gobierno ha cometido errores gruesos en esta crisis. El presidente debiera haber permanecido en La Moncloa este mes de agosto. No para saber o hacer más que desde Lanzarote; por pura cuestión escénica, litúrgica. Por la misma razón que él y sus ministros deberían haber puesto menos énfasis al defender la no participación de Marruecos en la movilización que llevó más de 70.000 personas a Ceuta. Marruecos es un socio necesario, por muchas razones, pero algo de sordina no hubiera venido mal. 

Cuando dejas espacios y tiempos otros los ocupan. E imponen un relato que no contempla complejidades ni legalidades pero que resulta, por muy falso que sea, asumible para muchos: hay que cazar y expulsar a los invasores para defender Ceuta y España ante la complicidad de Sánchez y el rey marroquí. "Sánchez traidor", "Sanchez, hijo de puta". Hoy el arzobispo de Oviedo llama a la "Reconquista" frente a los gobernantes fallidos. Milei dice que Sánchez ha permitido la entrada de "hordas extranjeras para destruir la identidad española". Trump afirma que "no ha visto nada igual" a lo de Ceuta...

Entiendo la preocupación, el hartazgo y el cabreo de la gente de Ceuta, sí. Pero no, lo de ayer de muchos en la Península no fue por solidaridad hacia ellos. Fue por odio. Núñez Feijóo y Abascal no pensaban en Ceuta, pensaban en triturar definitivamente un gobierno al que siempre han negado legitimidad. Leo que fueron manifestaciones de unidad, transversales, patrióticas. Lo siento pero yo no creo ni en esa unidad, ni en esa transversalidad ni en ese patriotismo. No. 

Expulsión de los moriscos. Vicente Carducho, 1627. Museo Nacional del Prado.
Expulsión de los moriscos. Vicente Carducho. 1627. Museo Nacional del Prado.


21 enero 2022

Memoria en la ciudad

Escribió Hannah Arendt acertadamente que "la ciudad es una memoria organizada". No puede por ello extrañar que la significación del espacio público ciudadano, sus calles, sus plazas, sus monumentos, sea campo de discusión recurrente, también de imposición. Es ese espacio el que proyecta entre la ciudadanía la identificación de los valores públicos que deben ser reconocidos como propios por la sociedad. El que contribuye a establecer una memoria colectiva sobre la historia y el proyecto compartido por esa comunidad ciudadana. No es pues cuestión trivial el nombre, las palabras que damos en el reconocimiento de los espacios urbanos ni de los hitos que los identifican. El panteón democrático, las referencias que ayudan a cimentar los valores de la democracia y de la convivencia, se levanta también sobre esos nombres y su significación. Cuando se eliminan del callejero o de recordatorios públicos los nombres de Miguel Hernández o Joan Fuster, o cuando se recupera el nombre del crucero Baleares (que protagonizó el bombardeo de civiles en la Desbandá de Málaga en 1938) se pretende significar el espacio ciudadano con referencias contrarias a la democracia. Y organizar la memoria en ese sentido.

Hanna Arendt, 1958. Münchner Stadtmuseum, Sammlung Fotografie. Compartido con licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International


20 enero 2022

Es la bronca lo que les anima

Llevo estos días entre manos el libro de Julián Casanova Una violencia indómita: el siglo XX europeo (Crítica, 2020). Muy recomendable el recorrido que hace, desde una óptica transnacional y comparada, de los distintos ciclos de violencia que han recorrido las sociedades europeas desde finales del siglo XIX. Muchas ideas que nos facilitan el entendimiento de dinámicas que perviven hoy alentando la inestabilidad y favoreciendo estados de ánimo antidemocráticos, así en las élites como en amplios sectores sociales. Un argumento atraviesa el relato de Casanova: el embrutecimiento cultural y político que generan esos ciclos violentos, la dificultad, cuando no la incapacidad, para reorientar y absorber esas culturas de la violencia en la construcción de la convivencia tras años de normalización del odio hacia el otro. La violencia física, en el extremo de la aniquilación total en un lado; pero también la violencia política y verbal que imposibilita el debate razonable y la búsqueda de acuerdos hasta llevar la vida pública a un nivel de toxicidad irrespirable. Los hay, digo, tan establecidos en ese clima tóxico, llevan tanto tiempo instalados en el exceso verbal y en la camorra política que no son capaces de entender su acción pública más allá de la agitación perpetua. Es la bronca lo que les anima, lo que da razón a su presencia. Y así en muy difícil.

Denis-Auguste-Marie Raffet. La Barbarie et Le Choléra-Morbus Entrant en Europe. 1831. En el dominio público, via Wikimedia Commons.


19 enero 2022

¡Arda Troya!

Cuatro de las seis comunidades que van a tener mayor participación en la distribución de los fondos europeos para la recuperación están gobernadas por el PP. Los gobiernos de estas comunidades, como todos los gobiernos autonómicos y locales, han presentado para su financiación por estos recursos aquellos proyectos que han considerado convenientes para favorecer la recuperación postpandemia. Todos ellos, como el Gobierno de España y las iniciativas privadas, lo han hecho de acuerdo con el catálogo de políticas financiables establecido por los organismos de la Unión, que serán los que en última instancia supervisarán su cumplimiento. Y el PP, con Vox, ha decidido torpedear todo ello alegando que no les dejan decidir y que todo es muy oscuro. Que con este gobierno comunista [sic] todo lo que venga de Europa no servirá para nada más que para comprar votos y voluntades empresariales. Dijo ayer un portavoz de la Comisión Europea que este, el de España, es el único caso en el que desde un país se hace campaña contra los fondos que van a ese país. No extraña. Recordad en los primeros meses pandémicos, cuando empezaba a hablarse del plan europeo de recuperación, a Casado recorriendo Europa para advertir que cada euro que llegara a España sería un euro desperdiciado en manos comunistas [sic]. Dice la RAE de estupidez que es la "torpeza notable en comprender las cosas". No es el caso. Los casadistas comprenden perfectamente la importancia para nuestro país de que lleguen esos fondos, pero no quieren que lleguen si eso puede favorecer la modernización del país y su recuperación. No lo quieren. ¡Arda Troya!

Francisco de Goya. El aquelarre o El gran cabrón. 1820. Museo del Prado.


18 enero 2022

Vale la pena leer a Piketty

Publica hoy La Vanguardia una interesante entrevista a Thomas Piketty que merece unos minutos de lectura. No dice ahí nada nuevo respecto a lo que lleva tiempo argumentando, y demostrando sesudamente con datos y análisis, el economista francés pero es una buena aproximación a lo esencial de su discurso. El valor político y económico de la igualdad como motor de desarrollo social y factor determinante para la estabilidad. De cómo las políticas y la cultura neoliberal puestas en marcha en los 80 están en el núcleo de la incertidumbre y la fractura social que vivimos. De que no hubiera habido prosperidad en el Norte sin pobreza en el Sur, ricos muy ricos sin pobres cada vez más pobres, a nivel planetario y en cada una de nuestras sociedades. De la necesidad imperiosa de políticas fiscales transnacionales eficaces para distribuir la riqueza y sostener los instrumentos públicos (sanidad, educación...) que garantizan la igualdad. Y de políticas que impulsen la participación social en la gestión de la propiedad. Parecen verdades de perogrullo, a estas alturas, pero son verdades necesarias que deben orientarnos si queremos encontrar razón de futuro. Vale la pena leer a Piketty.



12 enero 2022

Vacunas para todas

Publica El País un artículo de la abogada africana Safura Abdool Karim con por título "La mutación del apartheid de las vacunas contra la covid". Suficientemente expresivo el título y muy recomendable el artículo. Abunda en la idea, de evidencia palmaria, de que "hasta que todos en el mundo tengan acceso a la vacuna, nadie estará a salvo." Verdad de perogrullo que he reiterado desde aquí y a la que desde el Norte seguimos resistiéndonos a entender. O la entendemos pero nos da igual. Cuando la variante ómicron saltó a la actualidad en Sudáfrica nos apresurados a cerrar fronteras con el Sur, es nuestra forma de girar la cara para no ver la realidad. E iniciamos a toda prisa las vacunaciones de refuerzo. En el último mes el volumen de contagios en Europa y América del Norte ha crecido de forma exponencial. La OMS advierte de que las próximas semanas van a ser peores en todo el mundo. Seguiremos, en nuestro Norte, vacunándonos; y seguirá el Sur esperando de nuestras sobras para poder vacunarse convertido en reservorio para nuevas mutaciones del virus que acabarán saltando fronteras que solo a los humanos conciernen. Sé que nuestros gobiernos no pueden renunciar a proteger a sus poblaciones si disponen de los medios para ello; pero sé también, sabemos, que el modo más eficaz de hacerlo sería afrontar la pandemia como lo que es, un problema de los humanos de todo el mundo. Y que hasta que así no sea afrontado no será resuelto. Esto no es ni ingenuidad ni utopismo, es puro realismo y esencial pragmatismo.

Erick Kaglan. Healthcare worker provides vaccination. Costa de Marfil, 2021. World Bank Photo Collection. Compartida bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0



11 enero 2022

Transición verde y desconcentración

La transición verde se puede abordar desde dos alternativas. Una, dando continuidad a las grandes concentraciones de producción incorporando las tecnologías necesarias para la descarbonizacion sin alterar la deriva hacia lo macro de la última fase del capitalismo. Grandes agregados de producción, distribución y comercialización de energía, información, manufacturas, productos alimentarios... Tal vez así se consiga la sostenibilidad ambiental; creo, sin embargo, que esta vía conduciría a una sociedad cada vez más desigual, económica y territorialmente, y más inestable, en términos políticos y de convivencia. Dos, aprovechar las posibilidades que ofrecen esos mismos recursos tecnológicos y la revolución conceptual que vivimos para impulsar la desconcentración, favoreciendo redes de pequeña y mediana producción en un ecosistema socioeconómico de distribución y consumo más fluido y responsable que implicara a la ciudadanía en la construcción de un nuevo modelo de convivencia más justo. Que lo macro sea hoy necesario no impide abrir el debate y proyectar las líneas de construcción del futuro en un sentido alternativo a lo prescrito desde determinados púlpitos. Ya sabemos que las salchichas no vienen de una impresora 3D, como un ilustre nos recuerda estos días a los urbanitas; y sabemos, también, que garantizar nuestra seguridad alimentaria no es cuestión sencilla, especialmente si aspiramos a preservar los principios morales que inspiran nuestra democracia y a garantizar un futuro vivible. No, abrir este debate no es ir contra las pequeñas y medianas empresas ganaderas, que, por cierto, han abandonado por millares su actividad en Europa ante el avance de la producción industrial de carne. Solo el desconocimiento de lo que nos estamos jugando o el cortoplacismo interesado explican la voluntad de negar la evidencia. A mí también me gusta el chuletón, el morro de cerdo y el pollo con patatas, y poner el aire acondicionado en verano, y repostar mi coche donde me venga en gana. Me gusta, pero no por ello puedo dejar de ver y entender que el mundo en el que quiero seguir viviendo y el que dejaremos a quienes vienen después que nosotros necesita de miradas distintas y compromisos certeros. Y estos difícilmente los vamos a encontrar en las cantinelas de siempre.

Estrategia de la granja a la mesa, de la Comisión Europea.



05 enero 2022

Los méritos de Almudena

No sé cuáles son los méritos previstos por el ayuntamiento de Madrid para nombrar a una persona hija o hijo predilecto de esa ciudad. Francamente, no es asunto que me desvele. Veo que en la nómina publicada por Wikipedia aparecen Plácido Domingo y Julio Iglesias y, a título póstumo, Rafael de Penagos, Arturo Soria y Beltrán Osorio. Será discutible que Almudena Grandes merezca ese reconocimiento; a unos nos parecerá bien, y a otras mal. Es más, es probable que carezca de sentido que quienes no seamos madrileños entremos en el tema. Lo que ha dado relevancia al asunto, desde fuera de la M30, es la zafiedad con la que Almeida y la derecha lo han tratado desde el momento mismo de la muerte de la escritora. La forma chusca de actuar, las declaraciones del alcalde  Almeida, su justificación estúpida de la aceptación final del nombramiento. Ese afán por marcar lejanía con el sentido común y abrazar los argumentos ultras. Nada de lo que puedan hacer para agitar el lodo queda fuera de su voluntad. En Madrid y fuera de allí.

Almudena Grandes, escritora. Real Academia Española. 2019. Vía flickr. Compartida con licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0


03 enero 2022

Superricos

Hace diez años el patrimonio de las dos personas más ricas del mundo, Carlos Slim Herum y Bill Gates, rondaba los 47.000 millones de euros. No era poca cosa, una magnitud similar a la riqueza nacional de países como Angola o Ecuador en 2011. Hoy esa cantidad no les permitiría estar entre las 25 mayores fortunas del mundo. Y es que, crisis económica y pandémica mediante, los más ricos del planeta son hoy mucho más ricos que hace una década. Han cambiado algunos nombres pero la nómina de los super ricos sigue viendo crecer sus super patrimonios. Gates ha multiplicado su riqueza por 2,6 hasta llegar a los 121.000 millones. Lejos, sin embargo, de los 241.000 millones de Elon Musk o los 170.000 de Jeff Bezos, las dos mayores fortunas del mundo. Para saber de qué estamos hablando: la riqueza personal de Musk es mayor que los PIB de países como Colombia o Finlandia; la de Bezos supera el de Grecia. Y si sumamos el patrimonio de los 10 más ricos acumulamos una riqueza superior al PIB de Rusia. Escalofriante.

Steve Jurvetson. Elon Musk at the 2019 Tesla Annual Shareholder Meeting. Vía Wikimedia Commons. Compartida con licencia Creative Commons CC BY 2.0




16 agosto 2021

Afganistán: la guerra era un fin en sí misma

El restablecimiento del régimen de terror misógino y homófobo talibán en Afganistán cierra, 20 años después, un círculo de mentiras, soberbia, errores, drama y dolor que pone a Occidente ante el espejo de la Historia. La llamaron Operación Libertad Duradera y dijeron que traería un mundo más seguro y más democrático. Eso fue en 2001, en las semanas que siguieron al atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Después llegaría Irak, Guantánamo, Atocha, Siria, el ISIS... Y cientos de miles de millones de dólares para empresas contratistas de armamento, seguridad, infraestructuras, construcción... Hoy el integrismo islamista talibán vuelve a empoderarse en Kabul. 150.000 muertos y más de 1,2 millones de personas desplazadas después. El Medio Oriente es mucho más inestable que hace 20 años y los argumentos para el odio contra Occidente no han dejado de crecer y de dar vuelo a los señores de la guerra y del terror. Desastre militar, desastre humanitario, desastre político, desastre cultural, desastre para las mujeres. Tal vez porque esa guerra no fue nunca un camino para construir paz alguna. Era un fin en sí misma.

David Elmore. A woman with her brother are busy drawing water from a local river. Afghanistan Matters. Consulta: 16.08.2021. <https://www.flickr.com/photos/afgmatters/4496676004/>. Compartida con licencia CC BY 2.0. Via: Wikimedia Commons 


10 agosto 2021

Instalados en la crisis climática

La ONU, a través del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), el grupo de expertos que analiza desde hace décadas el cambio climático, advierte por enésima vez: o cambiamos nuestro modelo de vida de forma programada ya y sin dilación o la crisis climática a la que hemos conducido a nuestro planeta nos cambiará la vida de forma traumática y sin contemplaciones. En este tiempo en el que tanto oímos hablar de la evidencia científica y la autoridad de la ciencia remueve las tripas observar con cuánta displicencia, cuando no desprecio, hemos venido actuando desde los gobiernos y también desde la ciudadanía hacia las advertencias de los organismos internacionales y la comunidad científica. Vemos, mayoritariamente, que el cambio está afectando ya a nuestras vidas pero, también mayoritariamente, nos instalamos en esa comodidad hipócrita de esperar a que sean otros los que actúen para aminorar la crisis. Y cuando otros hacen, si nos afecta en nuestro patrimonio, en nuestro empleo o en nuestras aspiraciones personales, lo descalificamos rutinariamente. Lo sabemos con certeza: la crisis del coronavirus es nada en comparación con la crisis climática en la que, cada vez con menos posibilidades de escapar, nos estamos adentrando. O cambiamos o nos cambiará irreversiblemente.



29 julio 2021

Horizonte de sucesos y agujeros negros de la información

El horizonte de sucesos es el espacio de no retorno en el área de influencia de un agujero negro. A partir de ahí no hay posibilidad de escapar a la gravedad masiva que todo lo engulle. Ni siquiera la luz puede hacerlo. Algo similar viene ocurriendo con los agujeros negros de la desinformación que acaban por atrapar verdades como puños para desintegrarlas y hacer imposible su recomposición. Agujeros formados por la acumulación masiva de intereses alineados en la construcción de mundos paralelos basados en falacias. Pero para que esos interesen prosperen y su capacidad destructiva sea realmente eficaz es imprescindible la legión de transmisores que, voluntaria o involuntariamente, replican los mensajes y argumentos falsarios. Antes de compartir, piénsatelo. Enrique Dans, Los tortuosos caminos de la desinformación: "La tecnología siempre ha tenido una característica: hace descender rápidamente las barreras de entrada a su uso. Las mismas técnicas de gestión de microinfluencers utilizadas durante años, ahora se aplican a la difusión de campañas de desinformación. Ahora, simplemente, muchos de los que participan en ellas creen que están salvando el mundo y difundiendo ideas que todos sus amigos deberían conocer, cuando en realidad son simplemente el tonto que no cobra. Cuando reenvíes mensajes, plantéate si de verdad sabes lo que estás reenviando, si lo has podido verificar de manera fehaciente dejando al margen tus sesgos personales, y sobre todo, si realmente vale la pena."

Event Horizon Telescope. Black hole - Messier 87. Wikimedia Commons. Consulta: 16.07.2021. <https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Black_hole_-_Messier_87.jpg>. Compartido con licencia CC BY 4.0


27 julio 2021

Empleo público y Estado inteligente

El Gobierno ha aprobado hoy la mayor oferta de empleo público de la historia, cerca de 30.500 plazas. Entre 2020 y 2021 la Administración General del Estado habrá ofertado casi 60.000 empleos, a los que hay que sumar varios miles más promovidos por las administraciones autonómicas. Es una buena noticia si indica el camino a seguir en años próximos que, necesariamente, ha de apuntar al reforzamiento del empleo público. No hay que olvidar los déficits acumulados a raíz de la crisis de 2008, tanto por la disminución masiva de convocatorias como por la no reposición de las plazas vacantes generadas por la jubilación de las cohortes de personal incorporadas a las administraciones españolas tras la restauración democrática. El empleo público debe tener un único fin: la materialización y mejora de los servicios que el Estado presta a la sociedad. Las políticas públicas esenciales, las que garantizan la seguridad pública y la gestión de emergencias, las políticas de igualación social (educación, sanidad, dependencia, rescate, pensiones), las que preservan los derechos políticos, sociales y civiles (justicia) y las que promueven un nuevo modelo de desarrollo sostenible (economía, transición energética, empleo, investigación) precisan de personas que piensen en personas, que las cuiden, que las atiendan, que las protejan, que las formen. Eso es imprescindible. Pero también lo es la dotación de plazas que provean al Estado, a lo público, a sus instituciones administrativas y políticas del conocimiento necesario para prever escenarios, identificar riesgos colectivos y diseñar estrategias para afrontar el tiempo de cambio civilizatorio que vivimos preservando la cohesión social. El Estado, todo, sus distintas administraciones, necesita hoy como nunca inteligencia corporativa, gestión colaborativa y medios suficientes para liderar el cambio con audacia. Porque cuando lo público, lo que es y representa a todas y todos queda al margen de las grandes transformaciones sociales y tecnológicas y deja el cambio en manos de las grandes corporaciones pierde la mayoría social.

10 marzo 2021

No es la libertad lo que quieren, es la igualdad la que les perturba

No es la libertad lo que quieren, es la igualdad la que les perturba. Dicen que para ellas y ellos la libertad es sacrosanta, que por ella se baten contra el modelo educativo social-comunista, o contra el estado de alarma, o contra las restricciones frente a la pandemia que tildan de "paternalista". Ya lo decían antes, ¿os acordáis?: "¿quién es la DGT para decir cuánto puedo beber?", bravuconeaba Aznar en 2007 cuando el gobierno de Zapatero endurecía las sanciones contra el consumo de alcohol en la conducción. Les importa un bledo la Libertad, solo hablan, aspiran y luchan por su libertad exclusiva, en minúsculas, la que garantiza privilegios a costa de lo que sea. Porque saben que la verdadera no existe sin igualdad. Y detestan a esta tanto como a aquella. "Adoctrinamiento" es su palabra fetiche: la ley de Educación es adoctrinamiento, las políticas de igualdad son adoctrinamiento, la televisión pública es adoctrinamiento... Siempre que no sean las de ellos, claro. Entonces la doctrina se convierte en libertad. Anteayer el gobierno de Madrid, el de España en España, prohibía a la ministra de Igualdad del gobierno legítimo y constitucional de España acudir a una charla a la que había sido invitada en un colegio público madrileño para hablar de igualdad. Argumentan que es por la libertad, que no quieren que adoctrinen al alumnado. No, lo que no quieren es que se les hable de igualdad. Es el privilegio lo que les importa, no la libertad.

Eugène Delacroix. Le 28 Juillet. La Liberté guidant le peuple. En el dominio público, via Wikimedia Commons