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06 junio 2013

#FMI , y ahora qué?

Dice la dirección del Fondo Monetario Internacional que con Grecia se les fue la mano. Que las exigencias que planteó la troika para la concesión del primer rescate han resultado contraproducentes por exceso. Lo dicen cuando la sociedad griega ha entrado en coma, desangrada por la orgía austericida que ha condenado a la miseria, al desempleo y a la pérdida de derechos básicos a la mayoría de la población. ¿Y ahora, ahora qué? ¿Qué pasará cuando los dirigentes europeos reconozcan que las políticas liquidacionistas sólo han beneficiado a las élites económicofinancieras que dominan el mercado? ¿Qué quedará entonces de nuestro modelo social, de la más importante ventaja competitiva que tenemos los europeos para prosperar en el mundo multipolar que amanece? El reconocimiento del FMI respecto de Grecia, del daño y el dolor provocado a las personas por el fundamentalismo de la deuda, es un episodio más de la historia de una idea peligrosa. Aquella que ha puesto en el centro de las políticas públicas los números y ha expulsado a la ciudadanía. Algo no va bien, decía Tony Judt en su celebérrimo ensayo. Algo va muy mal cuando el futuro de Europa se está escribiendo contra el pueblo de Europa, contra la gente, contra sus derechos y sus proyectos legítimos de vida, sin dar ninguna explicación que nos haga entender por qué nuestro mundo se diluye bajo nuestros pies. Los huevos de la serpiente de la insolidaridad, del antieuropeismo, del fascismo están siendo incubados con el calor de millones de cuerpos extenuados, yacentes sobre el solar que anhelan los liquidacionistas. Cuando la virtud de la austeridad se convierte en el vicio del austericidio, sí, lo que va mal acabará yendo mucho peor.

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14 mayo 2013

Las universidades valencianas tampoco cobran lo que les deben

El rector de la Universitat Jaume I de Castellón, Vicent Climent, anunció ayer la presentación de un requerimiento ante la Generalitat Valenciana para que el Consell pague los 50 millones de euros que debe a la institución castellonense. Es este el paso previo al inicio del procedimiento judicial que podría emprender la UJI contra el Gobierno valenciano por el impago de lo que le corresponde. Hace unos días un amigo de la Universitat de València me comentaba que había cobrado el sueldo de abril el 6 de mayo por las estrecheces de tesorería que padece esa universidad, acreedora también de una deuda estratosférica por parte del Consell de Fabra. Es la historia interminable del engullimiento de nuestra capacidad de crear futuro por parte de ese agujero negro infinito en que el desastre popularista ha convertido a la Generalitat. No hay un sólo espacio de la vida social, económica y política valenciana que no se vea afectado por la ruina que ha traído la soberbia y la indecencia de esta gente. Por eso resulta absolutamente inadmisible que ante tan manifiesta incapacidad para cumplir con sus obligaciones, los de Fabra persistan en el desprecio a las propuestas que día tras día desgrana la oposición a fin de afrontar radicalmente el estado de emergencia social e institucional en que estamos. Ayer, como anteayer y la semana pasada, Ximo Puig planteaba políticas distintas y viables para salvar el colapso financiero de la Generalitat, hacer transparente el ejercicio del poder o propiciar más y mejor participación ciudadana en los asuntos públicos. Nada. Miran para otro lado. No necesitan de nadie. Ellos solos se bastan. Lo tienen bien demostrado. Y todavía tienen la desvergūenza de llamar "híbridos de hiena y rata", nazis, fascistas, terroristas y tantas otras lindezas a quienes discrepan en público de tanta aberración. PD: lo del alcalde de Castellón ayer en el pleno forzado por el PSPV para dar cuenta sobre su imputación en Gūrtel, más de lo mismo: estulticia.

07 mayo 2013

Un plan socialista contra la crisis

#PlanPsoe #siSePuede - Se ha organizado cierto revuelo a costa de la propuesta de reactivación económica y lucha contra el desempleo y la exclusión social planteada por el PSOE este fin de semana. Un revuelo contenido, bien es cierto, no vaya a ser que el personal se entere de que los socialistas tienen ideas y proyectos. No cabía esperar menos. Del PP, lo previsible: ninguneo, cuando no descalificación global. Se dice que es un plan irrealizable y que genera más deuda y que echa mano del rescate bancario para sacar fondos, cuando el Eurogrupo ya ha dicho que eso no se toca. Bueno, es que se trata, precisamente, de un plan para afrontar la situación de emergencia nacional en que nos encontramos. Un plan que contempla la flexibilización de los objetivos de reducción del déficit público; la inyección de 30.000 millones de euros para financiar a las empresas y combatir los deshaucios; un cambio radical en las políticas de empleo, corresponsabilizando a empresarios, trabajadores y Estado en el mantenimiento de los puestos de trabajo; una nueva estrategia para el cambio del modelo de crecimiento; una reforma fiscal en profundidad para hacer más justo y equitativo el sistema y combatir más eficazmente el fraude; y un fondo de emergencia contra la pobreza dotado de 1.000 millones anuales. Y un argumento de calado: que no se compute como déficit público el porcentaje de gasto público destinado a inversión productiva, I+D+i y educación. Claro, claro que hay que convencer a Europa de que las cosas hay que hacerlas de manera distinta a como se están haciendo. Por supuesto. La mayoría conservadora que rige los destinos de la Unión, conduciéndola a la profundidad del abismo, debe saber que España (y Europa toda) no puede afrontar su futuro desde el fundamentalismo neoliberal instalado en sus élites. No estaría de más que antes de descalificar nos leamos los papeles. ["El PSOE plantea un plan para reactivar la economía y el crédito, evitar más despidos y desahucios y combatir la pobreza"]

06 mayo 2013

El pacto que no quieren los de Rajoy

No parecen interesados los de Bárcenas en atender los reiterados requerimientos procedentes de la sociedad y del PSOE para encontrar puntos de acuerdo en las políticas contra el paro. Tal vez los 6,2 millones de ciudadanos y ciudadanas españoles en situación de desempleo no les resulten suficientemente convincentes para echar el freno a su estrategia liquidacionista y sentarse a buscar espacios de consenso que permitan luchar contra la crisis con mayor eficacia. No, no quieren renunciar a una sola de sus políticas de liquidación. Lo acreditaron suficientemente durante los gobiernos de Zapatero: nada de pactos, nada de acuerdos, nada de consensos. "Qué caiga España, que ya la levantaremos nosotros", dijo la derecha por boca de Montoro en los primeros años de la crisis. Esa es su visión de la política y de la vida, antes rota que roja. Ni las continuadas propuestas de un pacto global por el empleo planteadas en la Comunitat Valenciana por el PSPV y los sindicatos ni los ofrecimientos de las direcciones del PSOE y de UGT y CCOO en España ni el clamor social han provocado el más mínimo movimiento del Gobierno y su partido en favor del entendimiento. Y no es cierto, como dicen y escriben algunos, que quienes ahora buscan consensos no lo hicieran antes de llegar Rajoy a La Moncloa. Los socialistas renunciaron a partes esenciales de su programa en el gobierno a fin de propiciarlo. Ahora, visto lo visto, podemos pensar que fue un error pues nunca estuvo en la voluntad de la derecha alcanzar acuerdo alguno. No hay que cejar en el empeño pero desde la convicción de que se buscan consensos para salvar a las víctimas presentes y futuras de la crisis y no a sus causantes.

02 mayo 2013

La aventura islandesa

#Islandia - La victoria, el pasado fin de semana, de las derechas en las elecciones legislativas que tuvieron lugar en Islandia ha de ser objeto de reflexión necesaria. Lo que ocurrió en ese pequeño país tras la quiebra de su sistema financiero en los primeros compases de la crisis parecía alumbrar una salida alternativa a las experimentadas en la Europa del euro. Impago de la deuda externa, procesamiento judicial de los responsables políticos del desastre, redacción de una nueva constitución a partir de las propuestas ciudadanas. Un Gobierno de socialdemócratas y verdes (el primer Ejecutivo de izquierdas en los casi 70 años de independencia de Islandia) puso la economía de nuevo en marcha y se volvió al crecimiento. Todo eran parabienes. Así, se hablaba en la Red de la revolución islandesa, del ejemplo islandés... Ahora quienes eso decían se desdicen y nos enteramos de que no todo lo que se quería hacer se pudo hacer. Ni deuda, ni juicios, ni constitución... El caso es que la ciudadanía ha vuelto a entregar la confianza a la misma derecha que llevó el país a la ruina hace sólo cuatro años. Con certeza habrá parte de responsabilidad en esto de los gobernantes rojiverdes, su incapacidad o su falta de determinación. Pero haríamos mal en simplificar así el proceso islandés. La salida a esta crisis no depende sólo de la voluntad de los gobernantes. La cuestión no es sólo qué hay que hacer, sino cómo hacerlo. En democracia el cómo legítima o deslegitima el qué. Y la voluntad de la ciudadanía, a menudo sometida consciente o inconscientemente a las verdades prescritas por el bloque de poder, es determinante. No podemos olvidarlo. No hay soluciones fáciles para una salida progresista a la crisis.

Berit Wallenberg. Reykjavik. 1930. Swedish National Heritage Board.
Documento bajo licencia Creative Commons PublicDomain

29 abril 2013

Los engaños del nacionalcatolicismo rampante

La comparecencia de la vicepresidenta y los responsables económicos del Gobierno el viernes a la salida del Consejo de Ministros vino a certificar la renuncia absoluta del Ejecutivo a combatir las urgencias que tenemos planteadas. En realidad, ellos sabían antes de llegar al Gobierno que no iban a poder atajar la hemorragia. Es más, tengo el convencimiento de que les traía al pairo cómo fuera a evolucionar el paro y la economía en España. ¿Alguien puede creer que en noviembre de 2011 esta gente pensara que con unos polvitos mágicos y el irresistible poder de persuasión de Rajoy y Montoro esto se iba a resolver en un plis-plas? Sabían ellos, mejor que nadie, que no iba a ser así. Gobernaban ya en casi toda España y tenían información de primera mano, tanto de las Administraciones que dirigían como del sistema financiero y de las grandes empresas, tan próximas a los de Bárcenas. No, su voluntad no era afrontar la crisis; su objetivo era aprovechar la debacle para liquidar un modelo de convivencia que creen ya no necesitan. Si hubiera sido lo primero, habrían renunciado a su maximalismo nacionalcatólico para encontrar puntos de consenso en asuntos esenciales, sabiendo que, en este caso sí, la oposición hubiera puesto lo necesario para el entendimiento. Pero no lo querían. Emborrachados de absolutismo parlamentario vieron al alcance de la mano aquello de "cautivo y desarmado el ejército rojo, las tropas nacionales han alcanzado sus últimos objetivos militares". No están dispuestos a renunciar a sus objetivos máximos, así se hunda el país. El resto les importa un bledo. Lo estamos viendo y vamos a verlo mucho más.

Ritratto di Niccolò Machiavelli. Anónimo. Fototeca Zeri
"Los males que nacen con el Estado, cuando se los descubre a tiempo,
lo cual sólo es dado al hombre sagaz, se los cura pronto;
pero ya no hay remedio cuando, por no haberlos advertido,
 se los deja crecer hasta el punto de que todo el mundo los ve."
Nicolás Maquiavelo, El príncipe, 1513


22 abril 2013

La gran mentira de los austericidas


Se hace eco Paul Kugman en la columna que ha publicado en El País este fin de semana ("La depresión del Excel") del error matemático que llevó a modelizar equivocadamente el comportamiento de las economías occidentales en relación con el incremento del déficit y la deuda públicos. Viene a decir el Nobel estadounidense que cuando en 2010 se determinó que un país se aboca al abismo al alcanzar una deuda del 90 por ciento de su PIB se hizo partiendo de un error de tratamiento de los datos por la hoja de cálculo Excel. ¡Ahí es nada! De ser cierto lo que dice Kugman, y otros en las últimas semanas, nos encontraríamos ante un fiasco escalofriante: nada acredita que sea esa u otra cifra la que lleva al punto de no retorno en las cuentas públicas de un país. La razón académica del fundamentalismo austericida, de la supeditación de las políticas de reactivación a la reducción salvaje de los déficits públicos, partiría de cálculos erróneos. Tal vez así fuera, o tal vez lo de menos sea la razón científica y lo de más la voluntad decidida de las élites economicofinancieras europeas y sus capataces gubernamentales por aniquilar nuestro modelo de convivencia con la excusa de la crisis a la que ellos contribuyeron de forma esencial. En todo caso, un motivo más para la desconfianza en quienes dicen que no hay alternativas a la liquidación de lo público. Sabemos que no podemos gastar lo que no tenemos, pero también que hemos que gastar en lo que necesitamos para tener vida. Ese es el espacio de la política.

Paul Krugman en 2008. Foto de Prolineserver. Bajo licencia GFDL 1.2





15 abril 2013

Europa: la vorágine autodestructiva

En una entrevista publicada ayer por El País George Soros insistía en los efectos catastróficos que están teniendo para la Europa unida las políticas de restricción del gasto público imperantes en la eurozona. Coincidía Soros con las advertencias del Fondo Monetario Internacional sobre la incapacidad de los gobiernos europeos para reactivar la economía. La sociedad del Viejo Continente, entregada a políticas de recortes sin fin desde 2010, se ha convertido en una rémora para el crecimiento de la economía mundial. La constatación irrefutable de que tantos sacrificios, tantas historias personales truncadas sobre el altar de la mal llamada austeridad, están resultando vanos para reconducir la situación terminará por arruinar irreversiblemente a la Unión. La ceguera del poder político y financiero europeo, enrocado en una actitud calamitosa de liquidación a ultranza del modelo social que nos ha hecho diferentes en el mundo, está alejando hasta tal punto a la ciudadanía del compromiso europeista que hoy resulta difícil imaginar que un día se recupere el impulso necesario para restañar las heridas provocadas por estos años negros. Los europeos han dado muestras sobradas a lo largo de la Historia de lo que son capaces de hacerse los unos a los otros en tiempos de división y de zozobra. Quienes hoy imponen esta estrategia de autodestrucción deberán asumir ante las generaciones futuras la responsabilidad de cuanto ocurra bajo el manto oscuro de sus políticas.

Niccolo Caranti. George Soros, Trento, 2012. Wikimedia.
Bajo licencia Creative Commons CC BY-SA 3.0.

25 febrero 2013

El suicidio de Europa

Europa vive su momento más difícil desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El fantasma del miedo, de la desconfianza y de la incertidumbre se ha adueñado de la que hasta hace muy poco tiempo era la tierra prometida de la prosperidad y la cohesión social. Es la Europa del sur, pero también la atlántica y, cada vez más, el rico norte. La imposición, desde comienzos del año 10, de curas de adelgazamiento extremo como antídoto contra la crisis ha conducido a la Unión a un estado comatoso que no parece encontrar su fin. Europa se desangra, así en lo económico como en lo político y en lo social, y nada de cuanto se dice hacer para recuperar sus constantes vitales ofrece garantías de futuro. Es cierto que el cambio de paradigma que vivimos en nuestro mundo exige de los europeos más esfuerzos y cambios profundos en nuestro modelo de vida. Pero no lo es menos que el camino elegido por la coalición del gran capital continental para hacerlo está conduciendo al degolladero a la gran mayoría. Las izquierdas europeas tienen la obligación histórica de superar discursos y políticas nacionales para articular una respuesta viable en clave también continental. Y no sólo para defender lo que fuimos, también para alumbrar nuevos caminos de futuro en Europa. Lo contrario es la zozobra más absoluta, es el eurocidio, el suicidio de Europa.

24 enero 2013

Seis millones de razones

Hoy en Instituto Nacional de Estadística ha dado a conocer los datos de la EPA del cuarto trimestre de 2012. Casi seis millones de personas, un registro macabro que ilustra como ninguno el fracaso de las políticas contra la crisis en nuestro país y la deriva antisocial de las recetas amparadas por las élites europeas. El dato es más doloroso aún si lo ponemos en relación con las estimaciones de la Comisión Europea sobre el déficit público y del FMI respecto del crecimiento previsto para este año. Porque nos dicen que la sobredosis de recortes que tanto dolor está generando a tanta gente no está sirviendo ni para reducir el déficit de nuestras Administraciones ni para reactivar nuestra economía. Un esfuerzo estéril que firma el estrépito de su fracaso con los nombres y los rostros de los seis millones de hombres y mujeres excluidos de la vida laboral. Las soluciones no son mágicas pero han de pasar necesariamente por liderazgos políticos compartidos, la regeneración de la vida pública entorno a la transparencia y la participación, una nueva fiscalidad que garantice equitativamente la sostenibilidad del bienestar social, la concertación negociada de esfuerzos, la reiniciación del sistema productivo y la distribución de la generación, acceso y socialización del conocimiento y la energía. Esos deben ser los parámetros con los que afrontar el mayor reto que tenemos ante nosotros: rescatar a los nuestros y alentar un futuro de dignidad para todos.

18 enero 2013

Francesc Michavila: "No podemos desistir"

Ayer por la tarde la Llotja de Castellón acogió la presentación del libro Bolonia en crisis del primer rector de la Universitat Jaume I Francesc Michavila. Estuvo el autor brillante, como de él cabe esperar, siempre ponderado en sus juicios y radical en su defensa de la universidad como agente de progreso social. Insistió Michavila en una idea a mi parecer fundamental: durante las últimas décadas nuestro país, la sociedad española, ha trabajado mucho y bien en su modernización para situarnos en muchos aspectos al nivel de nuestros socios europeos y ese esfuerzo colectivo, a pesar de las deficiencias, no puede ser tirado por la borda. No podemos, digo yo, liquidar nuestro futuro con la coartada de resolver las urgencias del presente. Hemos de afrontar cambios radicales en muchos ámbitos de nuestra vida en común y también de nuestras actitudes personales, sin duda. Pero no podremos hacerlo con razón si no somos capaces de poner en valor el patrimonio colectivo acopiado durante las últimas décadas. No podemos desistir, como decía el rector, no podemos pararnos en nuestra voluntad de seguir ganando el futuro. Porque eso nos llevaría al suicidio colectivo.

04 enero 2013

El Photoshop de Alberto Fabra

No ha podido evitar el president Fabra echar mano del Photoshop para convertir la Comunitat en el mundo de Yupi. Tanta era la necesidad del Molt Honorable de reinventar la realidad valenciana para diluir las tinieblas del fracaso que ha llegado a incumplir la normativa sobre estadísticas oficiales para hacer un uso partidario de los datos de desempleo registrado. Anda vendiendo la buena nueva del descenso del paro en las oficinas del INEM (noticia que, en sí misma, es sin duda positiva) para atribuirla a las bondades de sus políticas. Estamos ya encontrando la salida al laberinto, dice. Ójala así fuera, pero nadie más que su Gobierno lo cree. Ni los sindicatos, ni la patronal, ni los analistas de la coyuntura lo comparten. El País Valenciano ha empezado 2013 con 60.000 parados más que hace un año, llegando al 28 por 100 de la población activa, 3 puntos por encima de la media española; tiene hoy una tasa de desempleo juvenil superior al 50 por 100; nuestra deuda pública es la mayor en relación con el PIB de todas las Comunidades Autónomas; hemos perdido 6.000 autónomos en 2012, víctimas en buena medida de los casi 800 millones de euros que les adeuda el Consell; siguen nuestras instituciones abiertas en canal por el rosario de corruptelas, saqueos e indecencias practicadas por mil y un aprovechados del partido gobernante; se adeudan 900 millones de euros a nuestras universidades... Este es el negro país de Yupi que Alberto Fabra quiso colorear en su mensaje de Año Nuevo.

02 enero 2013

No se me resfríen

Pedía el otro día el Gobierno portugués a sus ciudadanos que se cuidaran de enfermar para evitar el colapso del sistema sanitario público. Que no se pongan enfermos porque de lo contrario el Estado no les podrá garantizar la salud. En una Europa que está destinando cientos de miles de millones de euros a salvar a los bancos de su ruinosa gestión de los fondos depositados en ellos por los ciudadanos, la llamada del Gobierno luso evidencia la deriva antisocial de las políticas impuestas por las élites económicofinancieras de la Unión. Si el Estado es incapaz de garantizar la seguridad sanitaria de sus ciudadanos, para qué sirve el Estado. Y si Europa, otrora faro de la justicia social en el mundo, alienta la quiebra del proyecto social europeo, de qué nos sirve. Soy radicalmente europeista y tengo la plena convicción de que sólo la unión cooperativa de Europa, de sus políticas, de sus ambiciones colectivas y de su talento, nos garantizará el futuro. Pero no con estos mimbres. No. La Europa del nuevo tiempo será más social o no será, más imaginativa o no será, más igualitaria o no será. Defendamos lo que fuimos pero, sobretodo, alumbremos una nueva Europa para preservar nuestro futuro y el de nuestros hijos. Que el 13 nos sea propicio. Salud.

21 diciembre 2012

La burbuja reinventada

"¡Al pan, pan y al vino, vino!" Con esa declaración de principios nos dijo Mariano que iba a sacarnos del pozo en que nos había metido el torpe de Zapatero. Nos dijo, ganadas ya las elecciones, que... bueno las cosas no iban a ser tan fáciles como nos habían prometido en la campaña pero que él nos enseñaría a atar los perros con longanizas y asunto resuelto. Un año después el pan se ha enmohecido y el vino se ha avinagrado. Todo lo que podía ir a peor ha ido y lo que no, también. Más pobreza y menos derechos, más desigualdad y menos futuro. Han puesto en marcha la Gran Liquidación y andan desahuciando nuestro común patrimonio de derechos y servicios públicos para entregárselo a sus amigos. Lo hicieron ya con el territorio convertido en solar en tiempos de Aznar y Rato para alimentar la burbuja; ahora van a por el resto del botín: el gran negocio de los derechos públicos puestos a saldo. La burbuja reinventada. Primer Año Triunfal. 

12 diciembre 2012

Fabra y Montoro

Resulta clarificador que un funcionario del ministerio de Hacienda ocupe desde el lunes mando en plaza en la Conselleria de Hacienda y Administración Pública del Consell. No dudo de la capacidad profesional del conseller Moragues y de los méritos que le adornan para desempeñar esa misión, pero, en las circunstancias actuales, que quien hasta hace unos días estuviera a las órdenes de Cristóbal Montoro pase a formar parte del equipo de Fabra pone de manifiesto el grado de autonomía financiera del Govern de la Generalitat. Tal vez sirva para que la Generalitat tenga una mayor fluidez en su tormentosa y atormentada relación con la Hacienda Pública española; tal vez para que el ministerio tenga una mayor y más determinante influencia en la gestión de las cuentas autonómicas. El desastre fiscal de la Generalitat, consecuencia de años de despropósitos, despilfarros y saqueos de nuestro patrimonio público, está generando tanto dolor y tanta miseria en nuestro país que exige tanta y tan buena gestión como altura política. Es liderazgo lo que necesita ya el País Valenciano para salir de la postración a la que lo han llevado nuestros gobernantes. Y de eso seguimos estando huérfanos.



14 noviembre 2012

Una huelga para creer en el futuro

Nuestras hijas no entenderían que mañana Inma y yo nos fuéramos a trabajar como cada día. No entenderían que no secundáramos la huelga general que los agentes sociales han convocado contra las políticas que niegan el futuro. Ellas saben desde su infancia el valor de una enseñanza pública de calidad cada vez más amenazada; saben que nada se consigue sin esfuerzo, que el progreso se gana luchándolo, peleándolo. Tampoco mi madre entendería que trabajara el día en que millones de trabajadores y trabajadoras como ella están dispuestos a perder parte de su sueldo y arriesgar la continuidad de sus contratos para preservar su dignidad y la decencia de nuestra sociedad. Ni mi hermana, que lleva años buscando el aliento del futuro sin alcanzarlo. Mañana haré huelga contra las políticas de la liquidación y a favor de dar otra oportunidad al porvenir; una huelga para cambiar el diseño de un mundo que castiga al inocente y premia el abuso y la extorsión. No podemos permanecer indiferentes.


Hombres en los muelles de la ciudad de Nueva York sin trabajo durante la Gran Depresion. 1934.
The U.S. National Archives. Documento de dominio público.

07 noviembre 2012

Un Consell de la Generalitat paralizado y bloqueado

Me decía el otro día un farmacéutico de Castellón que se sentía asqueado de la situación a la que les había abocado el Consell de la Generalitat. Se veía estafado, engañado, ninguneado por el Gobierno de Fabra. Falsas promesas reiteradamente incumplidas y un escenario de futuro que hace inviable la pervivencia de muchas farmacias, endeudadas por la irresponsabilidad de unos gobernantes incapaces. Se sentía abochornado, insistía, cada vez que un vecino llegaba a su farmacia con las recetas expedidas por el médico de turno y le decía que no podía afrontar los costes del repago. Esa sensación de desmoronamiento general del sistema de valores y principios que garantizaba nuestra convivencia y nuestra cohesión social. Hoy, los empresarios metalúrgicos valencianos, asociados en FEMEVAL, han dicho con rotunda claridad: "La situación actual es grave, pero más grave es que la Administración se olvide de su papel como generadora de políticas dinamizadoras de la economía." Un Gobierno, el de la Generalitat, del que dicen está paralizado y bloqueado. Mal, muy mal pinta el rumbo que ha tomado este país en los últimos tiempos. Ya no son sólo los analistas internacionales, ni los políticos de la oposición, ni los sindicatos, ni la Comisión Europea, ni las asociaciones de las víctimas de la crisis... Los empresarios valencianos, pequeños o grandes, tienen ya la certeza de la imposibilidad de salir del callejón sin salida en que nos encontramos sí no cambian las políticas públicas que están demoliendo el tejido social y económico del País. Fabra ha perdido ya todo crédito en apenas 16 meses de mandato. Su figura arroja una sola certeza: la del desgobierno, la incapacidad y la irrelevancia política. Vivimos momentos de extrema dificultad, sin duda; tiempos que precisan del liderazgo institucional que comprometa al conjunto de la sociedad a asumir las dificultades con voluntad concertada; que recupere, poco a poco pero sin pausa, la reputación de nuestra tierra arruinada por años de abandono moral; que escuche el grito de angustia de sus compatriotas y lo haga suyo. No hay ya mucho tiempo. Si no actuamos... si no actuamos mejor no pensarlo.

17 octubre 2012

Un Gobierno antisistema

Ayer me resultó especialmente doloroso escuchar al jefe de filas de la derecha en el Congreso, el portavoz Alonso, comparar a los padres y madres de alumnos con la Batasuna de hace 20 o 25 años. Que este hombre de habituales buenas maneras y discurso sosegado recurra a argumentos de tal zafiedad para arremeter contra los convocantes de la huelga de alumnos y alumnas de esta semana evidencia que el PP ha llegado ya al punto de no retorno. Esa voluntad manifiesta de agredir y estigmatizar a todo aquel que cuestione las políticas del Gobierno está causando un daño irreversible a nuestra convivencia y achicando cada vez más los espacios para la confrontación democrática. Dice Wert que los padres y madres de alumnos son antisistema por hacer frente a la liquidación de la enseñanza pública. Aquí resulta cada vez más evidente quién está contra nuestro sistema de convivencia y cohesión social. Han incendiado todo lo incendiable y no desfallecen en su empeño. Nos llevan al abismo.

15 octubre 2012

Por una Europa de y para las gentes

La concesión del Nobel de la Paz de este año a la Unión Europea ha generado críticas sin fin. Es lo que tiene este estado de frustración creciente en que la crisis ha sumido a nuestra sociedad. Lo que hace apenas cinco años era percibido por gran parte de la ciudadanía como un espacio de referencia en la construcción de la democracia social es ahora objeto de repudio generalizado. Europa es vista por mucha gente, en España y en el resto de la Unión, como causa de la deriva antisocial de nuestro tiempo. Y creo firmemente que es ahora precisamente cuando necesitamos más Europa, más democracia europea, más cooperación europea, más integración europea. Las políticas de desguace del Estado social no son Europa, son políticas de una cierta Europa, la del mercadeo, la de la insolidaridad. No vamos a superar este tiempo derrumbando el sueño europeo. El fracaso de la Unión acabará por convertirnos en pequeños actores irrelevantes en el escenario global, más vulnerables. Por ello es imprescindible que las izquierdas europeas, que quienes tenemos la convicción de que el Estado del bienestar no es un impedimento sino nuestra mayor ventaja competitiva frente a otros modelos de desarrollo, articulemos políticas de ámbito supranacional que den respuesta certera a la coalición del gran capital europeo. Hemos de volver a soñar con una Europa libre, fuerte, solidaria, democrática. Una Europa de y para las gentes.

17 septiembre 2012

Madrid-Barcelona: escuchar a la calle

En menos de una semana más de millón y medio de personas han expresado en las calles de Madrid y Barcelona su rechazo al estado de cosas existente. Por razones aparentemente diversas, pero con una fuerza profunda concurrente, ciudadanos y ciudadanas de toda España manifiestan a diario su disgusto por cómo se están afrontando sus problemas. Es un movimiento heterogéneo, difícilmente identificable bajo una única bandera, con aspiraciones a menudo contradictorias, pero que ponen voz al hartazgo de una ciudadanía asustada por un futuro que ve cada vez más lejano. Cometerá un grave error el Gobierno y su partido si, amparándose en lo que llama la mayoría silenciosa, decide ignorar el sentir de quienes se movilizan a diario. También el PSOE y el resto de fuerzas políticas y sociales si no aciertan a interpretar adecuadamente el sentir de una parte creciente de la ciudadanía. Porque no se trata sólo de alegrar el oído de quienes lloran por lo que fuimos y no volveremos a ser sino de recrear la ilusión por el futuro, de refundar las bases de la confianza del pueblo con la democracia, de propiciar una corriente de cambio profunda y sólida entre la ciudadanía que lidere el tránsito a un nuevo modelo de convivencia y de crecimiento. Un tiempo en el que el rigor del vivir no se convierta en un rigor mortis.