15 septiembre 2026

Tecnocracia vs. Democracia: el peligro de la autorregulación en la IA

OpenAI, Anthropic y Google, tres de los gigantes de la inteligencia artificial llevan tiempo insistiendo en la necesidad de regular esas tecnologías para evitar derivas indeseadas. El debate se ha intensificado tras la identificación de peligrosas iniciativas tomadas autónomamente por agentes IA

En realidad plantean la autoregulación; que sean las propias empresas las que establezcan el marco en el que deben moverse ellas y sus productos. No quieren que sean los Estados y las sociedades, a través de sus gobiernos, sus parlamentos, sus sistemas judiciales y sus administraciones, los que marquen límites y procedimientos. La política sobra, nos dicen; los tecnólogos sabemos qué hacer. Tecnocracia frente a democracia. Ellos, dicen, son los dueños de los programas y las infraestructuras que posibilitan la inteligencia artificial. Así que ellos deciden hasta dónde llegar.

Este es el camino, tremendamente peligroso, que se está ya transitando. Y que liquidará, si no se detiene, la democracia de forma definitiva. Pero es que, además, es tremendamente injusto. La IA no existiría si no fuera por la contribución de todas y todos nosotros. Mirad.

Cada segundo se lanzan 158.000 búsquedas en Google. Esto es, más de cinco billones al año. Desde su creación en 1998 decenas de billones de búsquedas hechas por cualquiera de nosotras y de nosotros. Quedemosnos con el dato.

Otro. Google ha digitalizado más de 40 millones de libros desde que en 2004 pusiera en marcha su plataforma Google Books. Hablamos de obras distintas. Eso representa en torno a una cuarta parte de todos los libros publicados desde el siglo XV.

Otro. Cada día circulan más de 100.000 millones de mensajes por WhatsApp. En Instagran, cada minuto se envían 700.000 vídeos cortos (reels). En Tik-tok, se suben 40 millones de vídeos diariamente. Y en YouTube se estima que hay más de 5.000 millones de vídeos de acceso público.

Colosal, ¿no? Efectivamente. Son miles de billones las contribuciones que hemos hecho entre todos a las grandes empresas tecnológicas para ir entrenando a sus equipos y programas con mensajes de texto y voz, fotografías, vídeos, documentos digitalizados, búsquedas... Miles de billones de aportaciones hechas por miles de millones de personas de todo el mundo en los últimos 30 años. Y una cantidad infinita de datos personales de todo tipo sobre nosotros y nuestros comportamientos

Con todo ello, la investigación de millones de científicos de todos tipo y enormes inversiones públicas y empresariales disponemos hoy de la inteligencia artificial. Ninguno de esos factores es prescindible a la hora de explicar hasta dónde hemos llegado. Desde luego no lo es todo el conocimiento colectivo aportado por el conjunto de la Humanidad. Cada segundo incorporamos un volumen inmenso de información que contribuye al desarrollo de los algoritmos de la IA.

Por eso no tienen legitimidad los hiperricos para excluirnos al resto en la toma de decisiones sobre algo que ha sido creado por todos y que está cambiando de forma tan acelerada y profunda nuestra forma de vivir. No. No podemos aceptarlo, ni mucho menos consentirlo.


Alternative Facts: The Multi Faces of Truth. Ahmed Elgammal (2018). Obra creada con el programa AICAN. Tomada de El Correo de la UNESCO. Octubre de 2025.
Alternative Facts: The Multi Faces of Truth. Ahmed Elgammal (2018). Obra creada con el programa AICAN. Tomada de El Correo de la UNESCO. Octubre de 2025.

03 septiembre 2026

Ceuta era la excusa

Al grito de "Pedro Sánchez, hijo de puta" se concentraron ayer miles de personas en calles y plazas de muchas ciudades españolas. No todas, pero sí muchas secundaron el lema de guerra de las derechas. Hemos pasado del "Que te vote Txapote" a lo de hijo de puta. No hacía falta que ocurriera lo de Ceuta; viene de hace tiempo. Seguro que muchos acudieron ayer a la convocatoria de PP+Vox en solidaridad con la ciudadanía ceutí; muchos otros lo hicieron para exhibir fuerza antisanchista. Esta era la voluntad de los convocantes y no otra: Ceuta era la excusa.

Ya he dicho que el Gobierno ha cometido errores gruesos en esta crisis. El presidente debiera haber permanecido en La Moncloa este mes de agosto. No para saber o hacer más que desde Lanzarote; por pura cuestión escénica, litúrgica. Por la misma razón que él y sus ministros deberían haber puesto menos énfasis al defender la no participación de Marruecos en la movilización que llevó más de 70.000 personas a Ceuta. Marruecos es un socio necesario, por muchas razones, pero algo de sordina no hubiera venido mal. 

Cuando dejas espacios y tiempos otros los ocupan. E imponen un relato que no contempla complejidades ni legalidades pero que resulta, por muy falso que sea, asumible para muchos: hay que cazar y expulsar a los invasores para defender Ceuta y España ante la complicidad de Sánchez y el rey marroquí. "Sánchez traidor", "Sanchez, hijo de puta". Hoy el arzobispo de Oviedo llama a la "Reconquista" frente a los gobernantes fallidos. Milei dice que Sánchez ha permitido la entrada de "hordas extranjeras para destruir la identidad española". Trump afirma que "no ha visto nada igual" a lo de Ceuta...

Entiendo la preocupación, el hartazgo y el cabreo de la gente de Ceuta, sí. Pero no, lo de ayer de muchos en la Península no fue por solidaridad hacia ellos. Fue por odio. Núñez Feijóo y Abascal no pensaban en Ceuta, pensaban en triturar definitivamente un gobierno al que siempre han negado legitimidad. Leo que fueron manifestaciones de unidad, transversales, patrióticas. Lo siento pero yo no creo ni en esa unidad, ni en esa transversalidad ni en ese patriotismo. No. 

Expulsión de los moriscos. Vicente Carducho, 1627. Museo Nacional del Prado.
Expulsión de los moriscos. Vicente Carducho. 1627. Museo Nacional del Prado.