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04 diciembre 2012

Rajoy, Wert y los falsos patriotas

Vuelve Wert. Dos meses después de manifestar su voluntad de "españolizar a los niños catalanes" el ministro comienza a concretar las políticas de la cruzada. El proyecto de la nueva ley de Educación contempla medidas inaceptables contra la enseñanza en y del catalán y del resto de lenguas españolas, excepto el castellano. Es una vuelta de tuerca más en la estrategia del Gobierno de Rajoy de liquidar los fundamentos de la convivencia sobre los que hemos construido la España nacida tras el franquismo. Tienen la voluntad irrenunciable de quebrar el pacto constitucional y abocarnos a una aventura refundacionista que acabará por romper las costuras que con tanto esfuerzo hemos tejido entre todos durante décadas. Un programa de recorte radical de derechos políticos, sociales y civiles parapetado tras las urgencias de la crisis pero que nada tiene que ver con ella. En los derechos lingüísticos, como en los de los dependientes o los pensionistas o las mujeres o los estudiantes, es una ofensiva contra la España social, inclusiva, diversa, abierta, plurinacional que acabará por condenar su existencia misma. La España españolizada bajo el falso patriotismo de Rajoy y su gente será menos España y generará más conflicto, más tensión, más dolor y más ruina.

[Diversión de España] [Material gráfico]. [Archivo Moreno].
Instituto del Patrimonio Cultural de España, vía Europeana.
Documento del dominio público.

03 septiembre 2012

Las Comunidades Autónomas son el Estado

No somos conscientes, a menudo, de la importancia que tiene el modo en que usamos las palabras. El uso indebido de unos u otros términos para referirnos a la realidad acaba por desvirtuarla estableciendo unos marcos de referencia que la condicionan hasta recrearla. No es esta una cuestión menor y responde a la voluntad, consciente o inconsciente , de consolidar entre la ciudadanía conceptos y percepciones que allanen el desarrollo de determinadas estrategias políticas. Son infinidad los ejemplos. Tal vez uno de los más evidentes sea hoy el caso del Estado autonómico. Durante décadas hemos sido, quienes profesamos convicción autonomista, extremadamente laxos en el uso de las palabras. Hablamos de "Estado" frente a "comunidad autónoma", del Gobierno del Estado, de la Administración del Estado, de las políticas del Estado frente a los poderes autonómicos. Y así hemos creado una realidad distinta a la constitucional que ahora aprovecha la reacción centralizadora para cargar contra la estructura misma del Estado. Las Comunidades Autónomas son también Estado; son la mayor parte del andaniaje institucional de que nos dotamos los españoles tras recuperar la democracia. No existe un Estado de verdad, serio y eficaz, y 17 "estadillos" taifas irresponsables, insolidarios e incapazces. A fuerza de malversar palabras y conceptos hemos acabado por diluir la fuerza transformadora y democratizante de la arquitectura autonómica. Hoy vemos cómo la liquidación del Estado del bienestar busca el amparo de esa percepción dolosa del Estado de las Autonomías. El Estado bueno contra los pseudoestados malos. Y esa no es la realidad. Con seguridad, la solución a muchos de nuestros problemas pasa por avanzar más en el camino abierto en 1978 y construir un Estado realmente federal que corresponsabilice a todos en el devenir común.