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24 noviembre 2014

Políticas de izquierda para combatir la más indigna de las desigualdades

El ‪‎PSPV‬ conmemora hoy el décimo aniversario de la ley contra la ‪violencia de género‬ impulsada por Zapatero. Diez años ya de una ley que situó la lucha contra el terrorismo machista en el centro del debate político y ciudadano y que abrió un tiempo en el que la acción política por la igualdad de género pondría a España en la vanguardia democrática mundial. Políticas de izquierda para combatir la más indigna de las desigualdades. Hoy, cuando a tantos cuesta identificar las diferencias entre izquierda y derecha, es perentorio significarlas. Las numerosas acciones progresistas de igualación de derechos y oportunidades promovidas por los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero forman parte del acervo político y cultural de la izquierda y de los demócratas en España. Por más que algunos quieran negarlo. Políticas de progreso que activan gobiernos de izquierda y que desactivan gobiernos de derecha para preservar los privilegios que perpetúan la desigualdad. No, no es pasado. Las y los socialistas valencianos no recordamos esta tarde el pasado con Zapatero. Reivindicamos esas políticas para construir futuro, con otras que el nuevo tiempo ha incorporado a la agenda progresista. Con el convencimiento de que el futuro será habitable desde la igualdad y, por supuesto, desde la más esencial de todas: la igualdad radical entre mujeres y hombres.


06 noviembre 2014

#DeclaracionDeValencia: la política limpia

La ‪declaración de Valencia‬, hecha pública ayer por la dirección del PSOE en la sede del PSPV en la capital valenciana, recoge un número importante de medidas para reactivar y regenerar la democracia y luchar radicalmente contra la corrupción. Muchas de ellas ya conocidas por la sociedad a través de los medios y las propuestas políticas de los y las responsables socialistas. Otras más novedosas. Pero lo realmente importante, para mí, es la convicción manifestada por el partido liderado por Pedro Sánchez de que no hay mayor prioridad hoy en la acción pública en España que la erradicación de la corrupción política y económica. No es posible afrontar políticas para la transición económica o para la redefinición del marco territorial o para la reforma fiscal, por ejemplo, en tanto no se restablezca la confianza ente la ciudadanía y la política. Es de urgencia imperiosa para preservar la democracia en nuestro país. Y es, por encima de todo, cuestión de decencia. Con absoluta radicalidad, desde la raíz, sin límite ni condicionamiento. Contra corruptos y contra corruptores, los que ponen la mano y los que se la llenan. Lo he dicho muchas veces desde aquí y sobre el País Valenciano: la limpieza democrática, la higienización a fondo de las instituciones de autogobierno, la marginación política de la podredumbre son pasos previos a cualquier proyecto de futuro para de Comunitat. Lo saben Ximo Puig y el PSPV, que hace ya dos años presentaron a la ciudadanía su proyecto de reactivación democrática. Es inaplazable.


07 mayo 2013

Un plan socialista contra la crisis

#PlanPsoe #siSePuede - Se ha organizado cierto revuelo a costa de la propuesta de reactivación económica y lucha contra el desempleo y la exclusión social planteada por el PSOE este fin de semana. Un revuelo contenido, bien es cierto, no vaya a ser que el personal se entere de que los socialistas tienen ideas y proyectos. No cabía esperar menos. Del PP, lo previsible: ninguneo, cuando no descalificación global. Se dice que es un plan irrealizable y que genera más deuda y que echa mano del rescate bancario para sacar fondos, cuando el Eurogrupo ya ha dicho que eso no se toca. Bueno, es que se trata, precisamente, de un plan para afrontar la situación de emergencia nacional en que nos encontramos. Un plan que contempla la flexibilización de los objetivos de reducción del déficit público; la inyección de 30.000 millones de euros para financiar a las empresas y combatir los deshaucios; un cambio radical en las políticas de empleo, corresponsabilizando a empresarios, trabajadores y Estado en el mantenimiento de los puestos de trabajo; una nueva estrategia para el cambio del modelo de crecimiento; una reforma fiscal en profundidad para hacer más justo y equitativo el sistema y combatir más eficazmente el fraude; y un fondo de emergencia contra la pobreza dotado de 1.000 millones anuales. Y un argumento de calado: que no se compute como déficit público el porcentaje de gasto público destinado a inversión productiva, I+D+i y educación. Claro, claro que hay que convencer a Europa de que las cosas hay que hacerlas de manera distinta a como se están haciendo. Por supuesto. La mayoría conservadora que rige los destinos de la Unión, conduciéndola a la profundidad del abismo, debe saber que España (y Europa toda) no puede afrontar su futuro desde el fundamentalismo neoliberal instalado en sus élites. No estaría de más que antes de descalificar nos leamos los papeles. ["El PSOE plantea un plan para reactivar la economía y el crédito, evitar más despidos y desahucios y combatir la pobreza"]

06 mayo 2013

El pacto que no quieren los de Rajoy

No parecen interesados los de Bárcenas en atender los reiterados requerimientos procedentes de la sociedad y del PSOE para encontrar puntos de acuerdo en las políticas contra el paro. Tal vez los 6,2 millones de ciudadanos y ciudadanas españoles en situación de desempleo no les resulten suficientemente convincentes para echar el freno a su estrategia liquidacionista y sentarse a buscar espacios de consenso que permitan luchar contra la crisis con mayor eficacia. No, no quieren renunciar a una sola de sus políticas de liquidación. Lo acreditaron suficientemente durante los gobiernos de Zapatero: nada de pactos, nada de acuerdos, nada de consensos. "Qué caiga España, que ya la levantaremos nosotros", dijo la derecha por boca de Montoro en los primeros años de la crisis. Esa es su visión de la política y de la vida, antes rota que roja. Ni las continuadas propuestas de un pacto global por el empleo planteadas en la Comunitat Valenciana por el PSPV y los sindicatos ni los ofrecimientos de las direcciones del PSOE y de UGT y CCOO en España ni el clamor social han provocado el más mínimo movimiento del Gobierno y su partido en favor del entendimiento. Y no es cierto, como dicen y escriben algunos, que quienes ahora buscan consensos no lo hicieran antes de llegar Rajoy a La Moncloa. Los socialistas renunciaron a partes esenciales de su programa en el gobierno a fin de propiciarlo. Ahora, visto lo visto, podemos pensar que fue un error pues nunca estuvo en la voluntad de la derecha alcanzar acuerdo alguno. No hay que cejar en el empeño pero desde la convicción de que se buscan consensos para salvar a las víctimas presentes y futuras de la crisis y no a sus causantes.

03 diciembre 2012

Un nuevo pacto con la ciudadanía

Ayer se cumplieron 30 años de la proclamación de Felipe González como presidente del Gobierno. El socialismo democrático regresaba al Ejecutivo después de la dictadura para poner en marcha el más ambicioso programa de modernización social, económica y política que iba a conocer nuestro país. Desde entonces, más de 21 años de gobiernos presididos por González y Rodríguez Zapatero crearon el Estado del bienestar que ahora tenemos que defender ante el liquidacionismo que amenaza radicalmente su pervivencia. Nada habría que defender hoy si no se hubieran promovido las políticas necesarias para transformar nuestra sociedad en el sentido del progreso y la justicia social. Cierto es también que durante ese tiempo han sido muchas las renuncias que, en línea con el resto de la socialdemocracia europea y en el contexto del tiempo iniciado en el mundo en los 80s, han desdibujado el compromiso del socialismo democrático con amplias capas de la sociedad. El orgullo por la hoja de servicios prestados, sin embargo, no debe distraernos de la perentoria necesidad de definir un nuevo programa para la radical regeneración política y social de España que aliente la construcción de una nueva mayoría de progreso. El reconocimiento de los errores y la reivindicación de los aciertos es imprescindible pero de nada servirá si no ofrecemos un nuevo pacto a la ciudadanía para afrontar el tiempo nuevo que estamos empezando a vivir.



#GraciasFelipe

22 octubre 2012

El socialismo de la verdad

Euskadi y Galicia han elegido sus nuevos Parlamentos. La ciudadanía gallega ha apoyado mayoritariamente al PP de Núñez Feijoo y ha castigado al PSdeGa y al Bloque, dando paso a la izquierda nacionalista de Beiras. En el País Vasco, los soberanistas de derecha e izquierda han sumado el 60 por ciento de los sufragios, menguando el apoyo popular a los partidos de ámbito español. La socialdemocracia sigue sangrando abundantemente y la hemorragia, en forma de pérdida de respaldo ciudadano, no ha sido contenida en los últimos tres años. Tal vez sea injusto que el PSE de Patxi López haya sido castigado de esta forma, así lo creo yo, pero la política se mueve más por percepciones, por sensaciones que por razones. Es, no lo olvidemos, un trasunto de la vida cotidiana, algo que la izquierda no siempre está dispuesta a aceptar. Urge, desde el socialismo, restablecer un discurso coherente, un socialismo sincero, de la verdad; con liderazgos fuertes, compartidos con la mayoría social; con políticas creíbles de futuro, que no rompan las referencias del pasado pero que abran nuevos escenarios a la política de la libertad, de la igualdad y de la creatividad. No es fácil pero es inaplazable.


Casa del Pueblo, Guadalajara.
Archivo de la Imagen de Castilla La Mancha, vía Europeana.
 Documentro de dominio público.

21 agosto 2012

La comisión de los EREs

Hoy han comenzado las comparecencias ante la comisión constituida en el Parlamento andaluz para investigar el oscuro, muy oscuro asunto de los EREs gestionados por la Junta de Andalucía durante los últimos años. Los parlamentarios andaluces, y en mayor medida los y las representantes socialistas, tienen la obligación de convertir este proceso en ejemplar; hoy nadie entendería, en el tiempo convulso en que vivimos, que la comisión se cerrara en falso, que resultara estéril en su misión de aclarar responsabilidades políticas respecto de las gravísimas actuaciones que se investigan. No es tiempo (ni ahora ni nunca) de construir alegatos escapistas ni de causas generales. Es, y en ello nos jugamos todos mucho, tiempo de verdad, de reconstrucción de confianzas rotas frente a la ciudadanía, de restablecimiento de la dignidad maltrecha de las instituciones democráticas. Sé que otros en otros Parlamentos autonómicos ni lo entienden ni lo quieren entender, allá ellos. Pero el hedor nauseabundo que destila el caso de los EREs andaluces exige el compromiso con la verdad de todos y sobretodo de los socialistas. La democracia no es corrupta; es la garantía de que los corruptos acaben siendo desenmascarados y paguen por ello.