El PSPV conmemora hoy el décimo aniversario de la ley contra la violencia de género impulsada por Zapatero. Diez años ya de una ley que situó la lucha contra el terrorismo machista en el centro del debate político y ciudadano y que abrió un tiempo en el que la acción política por la igualdad de género pondría a España en la vanguardia democrática mundial. Políticas de izquierda para combatir la más indigna de las desigualdades. Hoy, cuando a tantos cuesta identificar las diferencias entre izquierda y derecha, es perentorio significarlas. Las numerosas acciones progresistas de igualación de derechos y oportunidades promovidas por los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero forman parte del acervo político y cultural de la izquierda y de los demócratas en España. Por más que algunos quieran negarlo. Políticas de progreso que activan gobiernos de izquierda y que desactivan gobiernos de derecha para preservar los privilegios que perpetúan la desigualdad. No, no es pasado. Las y los socialistas valencianos no recordamos esta tarde el pasado con Zapatero. Reivindicamos esas políticas para construir futuro, con otras que el nuevo tiempo ha incorporado a la agenda progresista. Con el convencimiento de que el futuro será habitable desde la igualdad y, por supuesto, desde la más esencial de todas: la igualdad radical entre mujeres y hombres.
Mostrando entradas con la etiqueta igualdad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta igualdad. Mostrar todas las entradas
24 noviembre 2014
19 marzo 2013
No más terrorismo machista, ¡basta ya!
#MachismoMATA #Malditosmachistas
Puedes leer en este blog mis artículos...
- El machismo que mata
- La lucha de las mujeres indias, nuestra lucha
- Castelao y la inmundicia machista
- Por ellas, por todos ¡Basta ya!
- Desigualdad y violencia
- Svetlana
08 marzo 2013
Mujeres trabajadoras
Cerca de 150 mujeres trabajadoras morían abrasadas hace ahora 102 años en Nueva York en el interior de una fábrica de camisas. Habían sido encerradas allí por los propietarios de la empresa para que no se sumaran a una huelga convocada para pedir salarios y jornadas de trabajo dignos, la abolición del trabajo infantil y el derecho a la afiliación sindical. La carnicería de la fábrica Triangle impulsó el trabajo que ya venían haciendo las mujeres europeas en la lucha por la igualdad laboral y convirtió el 8 de marzo en un día de exigencia de dignidad y de democracia. Hoy, todos los días, millones y millones de mujeres en el planeta siguen luchando por el reconocimiento real de iguales condiciones de trabajo y oportunidades que sus compañeros. Lo hacen, a menudo, en situaciones indecentes agravadas por una crisis que encuentra en ellas a sus primeras víctimas. Un relato este, el del compromiso centenario de las trabajadoras con la igualdad, que cobra en los tiempos de miseria moral que vivimos un significado especial: el sentido de la épica de la lucha obrera por un trabajo justamente retribuido y reconocido, del talento compartido entre mujeres y hombres para construir una sociedad mejor, de la liberación de las ataduras con las que el patriarcado machista cercena la capacidad creativa de muchas entre nosotros. Hoy también, como anteayer y mañana, es un buen día para seguir trabajando por la igualdad. Porque nadie elige su sexo al nacer, y nadie puede ser condenado o premiado por ello.
![]() |
| Women are working day & night to win the war. Reino Unido, 1915. Library of Congress. Documento en el dominio público. |
06 febrero 2013
Acceso wifi gratuito para todos: ganando futuro
En Estados Unidos se ha instalado ya el debate sobre la generalización de la wifi gratuita en todo el territorio. El Gobierno de Obama anda buscando socios tecnológicos y acuerdos legales que hagan posible este salto decisivo para la competitividad y el bienestar de su sociedad, frente a la oposición de los republicanos y las compañías telefónicas. Estando como estamos enfangados en las miserias de la podredumbre podría parecer que esta es una cuestión superflua, baladí. Tengo yo el convencimiento, sin embargo, que ahí está uno de los grandes ejes de la batalla ideológica de las próximas décadas. La posibilidad de que los poderes públicos garanticen el acceso gratuito a internet de todos y de todas en cualquier parte deberá convertirse en una nueva pata del Estado del bienestar, un nuevo derecho universal que facilite el acceso al conocimiento e impulse la socialización del talento. Ese es el modo inteligente que las sociedades avanzadas tienen para competir frente a las potencias emergentes, no la laminación de derechos ni el empobrecimiento de los salarios. Los progresistas debemos ondear esas banderas que abren nuevos escenarios a la igualdad de oportunidades y a la liberación de la inteligencia colectiva. Hace pocos días hablaba aquí de un nuevo modelo de producción y distribución energética. Conocimiento y energía, esos son los dos grandes conceptos que definirán la capacidad de generar futuro de nuestras sociedades. De cómo afrontemos ese reto dependerá nuestro porvenir.
27 enero 2013
La lucha de las mujeres indias, nuestra lucha
He oído que en la India se ha creado el primer juzgado especializado en violencia contra la mujer de ese país. La lucha de las indias y la repercusión mediática internacional que han tenido los últimos episodios conocidos de agresiones criminales a mujeres están, con total seguridad, en el origen de esa decisión. Es un paso pequeño en en ese gran país pero es un paso muy importante para su dignidad. Aquí, ofuscados como estamos por encontrar el santo grial que nos devuelva al crecimiento económico, hemos perdido ímpetu en nuestra voluntad colectiva de construir una democracia de hombres y mujeres realmente iguales. El compromiso de nuestros actuales gobernantes con la igualdad de género está preñado de renuncias y retrocesos que nada tienen que ver con la crisis y mucho con una visión rancia, antigua e hipócrita de las relaciones entre mujeres y hombres. Y hemos de saber que es esa la igualdad esencial sobre la que se levantarán las grandes democracias del siglo XXI. Cada paso desandado en esa dirección, y han sido muchos en este último tiempo, es un salto al vacío de la indecencia y una renuncia más al futuro.
05 diciembre 2012
Igualdad
Dejó escrito Jean Jacques Rousseau que sólo las sociedades cohesionadas, aquellas, decía, en las que nadie pueda ser tan rico como para comprar a otro, ni tan pobre como para estar obligado a venderse para vivir, pueden garantizar la paz social necesaria para progresar. Hace 250 años que el sabio de Ginebra escribió estas palabras en pro de la igualdad en El contrato social. Hoy las políticas de desinversión pública y descapitalización social impuestas por las élites europeas y nacionales nos conducen, si la ciudadanía no lo remedia, a la destrucción del más preciado valor de nuestras sociedades: la cohesión, la justicia social, la igualdad de oportunidades para todos y todas. El fetichismo del déficit ha convertido la necesaria y deseable austeridad en la gestión de lo público en la coartada perfecta para la liquidación del sueño posible de la igualdad. Es falso que esa sea la vía para garantizar un futuro mejor a las y los europeos. Porque es, precisamente, la identidad igualitaria de la Europa social su más eficaz ventaja competitiva frente a otros modelos de crecimiento y desarrollo. Los Díaz Ferrán de turno, indignos e indecentes devoradores de dignidades y decencias ajenas, no pueden ganar esta batalla, no pueden robarnos también nuestra libertad para ser iguales siendo diferentes.
![]() |
| Demand the Beveridge Plan. 1944. London School of Economics Library, vía Flickr. Documento sin restricciones conocidas de derechos de autor. Comienza el sueño social europeo. |
06 noviembre 2012
Matrimonios en igualdad
Siete años después de su aprobación la ley que dio amparo legal al matrimonio entre personas del mismo sexo en España ha superado el exámen de constitucionalidad al que la sometió el Partido Popular. Hoy es un gran día para los demócratas, para quienes creemos en la igualdad como fundamento del progreso social, para quienes no renunciamos a luchar por un mundo libre de hombres y mujeres libres, dueños de su vida. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la mayoría progresista en las Cortes sacaron adelante una ley que ponía a España en la vanguardia del compromiso con la igualdad en el mundo. Los derechos del colectivo LGBT daban un paso decisivo en la normalización de la vida de quienes siendo normales sufrían el escarnio de una anormalidad indecente. Y todo ello contra la voluntad de la caverna político-mediática y eclesiástica que movilizó sus recursos infinitos para perpetuar la ignominia. La derecha liderada por Mariano Rajoy vociferó contra el Gobierno socialista y contra los beneficiarios directos de la ley. Eran los tiempos en que salir a la calle era un ejercicio de democracia y no un acto de rebelión antisistema. Allí estaban las sotanas y los visones defendiendo la "familia verdadera", la de toda la vida; no querían ver casados a los homosexuales, a las lesbianas, a los transexuales o a los bisexuales. Ellos querían, como siempre, imponer su falsa e hipócrita moral. Es, hoy, un día grande, sí, un día de celebración para los y las progresistas españoles. Un día que nos recuerda que los derechos se consiguen con la lucha, con el compromiso y con la tenacidad de las personas, y que nada, nada es gratuito.
Ver también, en este blog: Libertad para sentir.
26 octubre 2012
Malala Yusafzai
Malala Yusafzai sigue luchando por su vida 18 días después de que un criminal le disparará a la cabeza. A sus quince años se ha convertido en icono mundial de la lucha de las mujeres por su dignidad. Malala da nombre y rostro a millones de mujeres que sufren la violencia física, psicológica e institucional de un mundo machista. Millones de mujeres muertas en vida, sometidas a la más miserable de las discriminaciones, vejaciones, humillaciones, agresiones sin fin. El dolor de Malala es el dolor de los demócratas del mundo. Su lucha, la lucha de todos. Le reventaron el cráneo por pedir una educación igual para niñas y niños. Por querer saber, por aspirar a una vida de oportunidades iguales para hombres y mujeres. Ocurrió en Paquistán a manos del terrorismo integrista islámico y ocurre todos los días en todo el mundo cada vez que una mujer es discriminada por el mero hecho de ser mujer. La lucha por la igualdad de género es el más elemental de los compromisos de los progresistas. Sí, ya sé que muchos así no lo ven o que lo proclaman sin creerlo. Y que algunos pensarán que la crisis aconseja dejar esa lucha para más adelante. Pero no puede haber democracia real sin esa igualdad esencial. Malala nos ha dado ejemplo de vida con apenas 15 años. No la olvidemos.
08 octubre 2012
Castelao y la inmundicia machista
“Las leyes son como las mujeres: están para violarlas". Estas palabras de José Manuel Castelao producen vómito. Que un alto cargo del Gobierno de España diga esto en su primera reunión de trabajo tras ser nombrado por la ministra de Empleo presidente del Consejo de la Ciudadanía Española en el Exterior resulta deleznable. Que este individuo, antiguo diputado de la derecha, haya dimitido “por motivos personales" tras hacerse públicas las declaraciones y que nadie desde el Gobierno que le nombró le haya recriminado su verborrea machista indica el grado de compromiso con la igualdad y con la legalidad del partido que nos gobierna. Dice el interfecto que ha sido malinterpretado. ¿Qué interpretación cabe de esas palabras? ¿Qué quiso decir que no dijo cuando dijo lo que dijo? No podemos admitir que quienes así desprecian a las mujeres queden impunes en nuestra sociedad.
22 julio 2012
El aborto de Ruiz-Gallardón
Alberto Ruiz-Gallardón nos ha hecho saber hoy a través de la prensa que el Gobierno tiene previsto enviar a las Cortes un proyecto de ley que retrotraerá la situación legal del aborto a antes de 1985. Hace unos días el ministro Wert anunció el restablecimiento de las reválidas eliminadas por la Ley General de Educación de Villar Palasí de 1970. Esta es la verdadera hoja de ruta de la derecha gobernante: la liquidación del progreso social y político en nuestro país. Lo harán con el aborto como lo han hecho ya con la dependencia, con los derechos laborales o con la sanidad y la educación públicas. Es un plan preestablecido que se ampara en el pánico generado por la crisis para aniquilar los avances conquistados tras décadas de lucha. Es la Gran Liquidación. De cumplirse el anuncio de Gallardón, el Gobierno de Rajoy nos situaría en cuanto al aborto entre los países más regresivos del mundo occidental. Se liquida la ley de plazos de 2010 y se vuelve sólo parcialmente a los supuestos de 1985, con la exclusión de la malformación del feto que no habilitaría el amparo legal de la interrupción del embarazo. Una involución inaceptable, una marcha atrás de tres décadas en el reconocimiento de los derechos de la mujer y en la construcción de una sociedad de iguales. Un momumento a la hipocresía y al cinismo que empeora la calidad de nuestra democracia y generará más dolor y más sufrimiento. Es cierto que, esto sí, lo llevaban en su programa; es verdad que, en esto, no han engañado. Lo digo, una vez más, para quienes siguen insistiendo en lo de PPSOE, para quienes dicen que da igual unos que otros. No, no es lo mismo: quitan derechos a las mujeres que otros legislaron, eliminan los derechos de los dependientes que otros reconocieron, reducen la cobertura sanitaria que otros universalizaron, laminan las becas que otros impulsaron... Siguen y seguirán liquidando el futuro mientras la gente de progreso y los partidos de la izquierda sean incapaces de entender realmente lo que está ocurriendo.
05 julio 2012
Libertad para sentir
François Hollande y su Gobierno se han comprometido a que las parejas homosexuales puedan casarse y adoptar niños en la primera mitad de 2013. La República Francesa sigue así el camino iniciado hace siete años por el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El camino de la igualdad, del respeto a la diferencia, de la libertad de pensamiento y de sentimiento, del derecho a la felicidad. ¡Siete años hace ya desde que un 3 de julio el Gobierno socialista aprobara el proyecto de ley que después ratificarían las Cortes! Siete años, también, de hipócrita oposición de la derecha al derecho a la igualdad. No olvidaré aquellas movilizaciones de sotanas y visones, increpadoras, insultantes, contra la dignidad. Los que dicen hablar en nombre de la libertad y que en verdad proclaman su libertad para castrar los derechos de los otros. Los que se llaman a sí guardianes de la moral y que blanden su moral como espadón liberticida. Me siento orgulloso de que los socialistas, con Zapatero al frente, estuviéramos a la altura de lo que exigía la larga y dura lucha por la dignidad de miles de hombres y mujeres que en este país (y en todo el mundo) han sufrido y sufren persecución, discriminación, oprobio por sentir de manera diferente a lo que el recto dogma de los rectos señores proclama.
25 junio 2012
Educación infantil y futuro
Tengo la sensación de que en la respuesta social y política a los recortes en la educación pública promovidos por los gobiernos del Partido Popular se ha prestado escasa atención a la educación infantil. En las movilizaciones ciudadanas o en las declaraciones de sindicatos y partidos políticos los efectos de los recortes sobre ese segmento educativo han tenido escasa presencia, frente a otros aspectos como el incremento de las tasas universitarias o la ampliación de los ratios en las aulas. Siendo estos y otros asuntos de gran importancia entiendo que es precisamente la educación de 0 a 6 años el principal campo de batalla en el que se dirime gran parte de nuestro futuro. Es en ese período de la vida en el que se configuran los principales rasgos del carácter y se adquieren los hábitos de los futuros ciudadanos y ciudadanas. Y es ahí donde la sociedad, a través del Estado, debe garantizar con mayor aplicación la igualdad de oportunidades. Combatir la herencia social, aquella que determina el futuro de los niños en función de la posición y los recursos de que disponen sus padres, debe ser el principal de los compromisos de los progresistas. Durante las dos legislaturas socialistas se hizo un gran esfuerzo en ese sentido, una apuesta que no parece figurar entre las prioridades de los gobiernos de la derecha. Conceptos como respeto, empatía, esfuerzo, socialización comienzan a interiorizarse en esos años. Es imperativo para nuestro futuro que concentremos todos nuestros esfuerzos en dar el salto cualitativo que requiere la educación de los más pequeños. No los descuidemos.
19 octubre 2011
Isonomía
Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 18 de octubre de 2011.
Buenos días Lorena:
Dentro de unas semanas la Universitat Jaume I volverá a acoger el Seminario Estatal contra la Violencia de Género, organizado por la Fundación Isonomía. Será esta ya su séptima edición. Una referencia obligada en la agenda universitaria española que viene reuniendo en nuestra ciudad a expertos y expertas nacionales e internacionales sobre políticas de igualdad.
De nuevo Isonomía nos sitúa en la vanguardia del compromiso social contra la discriminación por razones de género. Un año más Castellón concitará la atención de quienes creemos en la causa de la igualdad, de quienes sabemos que no hay futuro de dignidad sin una sociedad de hombres y mujeres realmente iguales.
Es pues razón de justicia que reconozcamos públicamente la enorme labor que viene realizando desde hace años la Fundación Isonomía. Que sepamos todos y todas que aquí, en Castellón, en nuestra universidad, contamos con un espacio de excelencia para la reflexión y la acción por la igualdad y contra la violencia de género.
Asunción Ventura y Alicia Gil impulsaron este proyecto que hoy es una realidad valorada y prestigiada en toda España. Han sido años de trabajo exigente y de dificultades. También de satisfacción por el esfuerzo recompensado. Ahora, con el liderazgo renovado de la profesora Ventura y la tenacidad de mujeres como María José Ortí, Gemma Escrig o Anna Sales, Isonomía continúa dándonos ejemplo de compromiso cívico, de rigor académico y de activismo solidario en defensa de los derechos de la mujer.
A todas ellas y a quienes, hombres y mujeres, colaboran día a día con ellas, muchas gracias. Porque su tarea es imprescindible para que nuestra sociedad sea cada vez mejor. No es fácil, queda mucho por hacer. A ese esfuerzo colectivo estamos todos y todas llamados. Y ahí estaremos, sin permitir un solo paso atrás, sin renunciar a uno solo de los espacios conquistados para construir la igualdad de lo cotidiano. Para que sea real lo que ya hoy dicen nuestras leyes.
Buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
Buenos días Lorena:
Dentro de unas semanas la Universitat Jaume I volverá a acoger el Seminario Estatal contra la Violencia de Género, organizado por la Fundación Isonomía. Será esta ya su séptima edición. Una referencia obligada en la agenda universitaria española que viene reuniendo en nuestra ciudad a expertos y expertas nacionales e internacionales sobre políticas de igualdad.
De nuevo Isonomía nos sitúa en la vanguardia del compromiso social contra la discriminación por razones de género. Un año más Castellón concitará la atención de quienes creemos en la causa de la igualdad, de quienes sabemos que no hay futuro de dignidad sin una sociedad de hombres y mujeres realmente iguales.
Es pues razón de justicia que reconozcamos públicamente la enorme labor que viene realizando desde hace años la Fundación Isonomía. Que sepamos todos y todas que aquí, en Castellón, en nuestra universidad, contamos con un espacio de excelencia para la reflexión y la acción por la igualdad y contra la violencia de género.
Asunción Ventura y Alicia Gil impulsaron este proyecto que hoy es una realidad valorada y prestigiada en toda España. Han sido años de trabajo exigente y de dificultades. También de satisfacción por el esfuerzo recompensado. Ahora, con el liderazgo renovado de la profesora Ventura y la tenacidad de mujeres como María José Ortí, Gemma Escrig o Anna Sales, Isonomía continúa dándonos ejemplo de compromiso cívico, de rigor académico y de activismo solidario en defensa de los derechos de la mujer.
A todas ellas y a quienes, hombres y mujeres, colaboran día a día con ellas, muchas gracias. Porque su tarea es imprescindible para que nuestra sociedad sea cada vez mejor. No es fácil, queda mucho por hacer. A ese esfuerzo colectivo estamos todos y todas llamados. Y ahí estaremos, sin permitir un solo paso atrás, sin renunciar a uno solo de los espacios conquistados para construir la igualdad de lo cotidiano. Para que sea real lo que ya hoy dicen nuestras leyes.
Buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
08 marzo 2011
8 de marzo
Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 8 de marzo de 2011.
Buenos días Lorena:
Te hablo hoy desde las tierras del Baix Maestrat, donde estoy comprobando el avanzado estado de las obras de duplicación del gasoducto que atraviesa de norte a sur nuestra provincia. Una infraestructura esencial para la industria castellonense que está siendo ampliada para que el sistema gasista español sea más eficiente.
Pero más allá de esta circunstancia, quiero hoy celebrar contigo, Lorena, y con vosotras, oyentes de Castellón en la onda, el Día Internacional de la Mujer. Como cada 8 de marzo, conmemoramos el sacrificio, hace hoy 100 años, de las decenas de trabajadoras neoyorquinas que murieron abrasadas en el interior de su fábrica encerradas por los propietarios de la empresa para evitar que se sumaran a una huelga convocada para reivindicar salarios y jornadas laborales dignos, la abolición del trabajo infantil y el derecho a unirse a los sindicatos.
Porque la lucha de las mujeres por conseguir la igualdad de derechos políticos y sociales con los hombres conforma uno de los relatos más apasionantes de la historia de la humanidad. Es un argumento que nos habla de libertad, de dignidad, de igualdad, de exigencia democrática.
Soy hijo, nieto, marido, compañero y amigo de mujeres trabajadoras. Luchadoras incansables, hacedoras de riqueza y de solidaridad en un mundo predominantemente machista que nada les ha regalado.
Es cierto que, en nuestra sociedad, hemos avanzado notablemente para garantizar la igualdad legal entre hombres y mujeres. En los últimos años hemos impulsado iniciativas como la Ley contra la violencia de género, el Plan Concilia, la Ley de igualdad efectiva de hombres y mujeres o la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Y hemos definido un marco normativo que posibilita una real igualdad de oportunidades para todos y todas, independientemente de nuestro sexo. Así ha sido en estos treinta años de democracia y así seguirá siéndolo en el futuro.
Queda, sin embargo, mucho por hacer. Hoy, 8 de marzo, como cada día, sigue la lucha para que las leyes que democráticamente nos hemos dado nos hagan más iguales. Porque nadie elige su sexo al nacer y nadie puede ser condenado o premiado por ello.
Es una cuestión de justicia pero, sobre todo, es una cuestión de decencia. Porque no será la nuestra una sociedad decente mientras persista la discriminación por razón de sexo.
A todas y a todos, buen día de la mujer. Buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
Buenos días Lorena:
Te hablo hoy desde las tierras del Baix Maestrat, donde estoy comprobando el avanzado estado de las obras de duplicación del gasoducto que atraviesa de norte a sur nuestra provincia. Una infraestructura esencial para la industria castellonense que está siendo ampliada para que el sistema gasista español sea más eficiente.
Pero más allá de esta circunstancia, quiero hoy celebrar contigo, Lorena, y con vosotras, oyentes de Castellón en la onda, el Día Internacional de la Mujer. Como cada 8 de marzo, conmemoramos el sacrificio, hace hoy 100 años, de las decenas de trabajadoras neoyorquinas que murieron abrasadas en el interior de su fábrica encerradas por los propietarios de la empresa para evitar que se sumaran a una huelga convocada para reivindicar salarios y jornadas laborales dignos, la abolición del trabajo infantil y el derecho a unirse a los sindicatos.
Porque la lucha de las mujeres por conseguir la igualdad de derechos políticos y sociales con los hombres conforma uno de los relatos más apasionantes de la historia de la humanidad. Es un argumento que nos habla de libertad, de dignidad, de igualdad, de exigencia democrática.
Soy hijo, nieto, marido, compañero y amigo de mujeres trabajadoras. Luchadoras incansables, hacedoras de riqueza y de solidaridad en un mundo predominantemente machista que nada les ha regalado.
Es cierto que, en nuestra sociedad, hemos avanzado notablemente para garantizar la igualdad legal entre hombres y mujeres. En los últimos años hemos impulsado iniciativas como la Ley contra la violencia de género, el Plan Concilia, la Ley de igualdad efectiva de hombres y mujeres o la Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo. Y hemos definido un marco normativo que posibilita una real igualdad de oportunidades para todos y todas, independientemente de nuestro sexo. Así ha sido en estos treinta años de democracia y así seguirá siéndolo en el futuro.
Queda, sin embargo, mucho por hacer. Hoy, 8 de marzo, como cada día, sigue la lucha para que las leyes que democráticamente nos hemos dado nos hagan más iguales. Porque nadie elige su sexo al nacer y nadie puede ser condenado o premiado por ello.
Es una cuestión de justicia pero, sobre todo, es una cuestión de decencia. Porque no será la nuestra una sociedad decente mientras persista la discriminación por razón de sexo.
A todas y a todos, buen día de la mujer. Buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
22 febrero 2011
Igualdad salarial
Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 22 de febrero de 2011.
Buenos días Lorena:
Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Igualdad Salarial. En noviembre de 2008, el Parlamento Europeo acordó que en todos los países de la Unión esta jornada se dedicara a concienciar a la ciudadanía, a las empresas y a las instituciones de la brecha salarial que separa a los hombres de las mujeres.
Porque, a pesar de lo mucho que hemos avanzado en las últimas décadas en la igualación de las condiciones laborales entre los dos géneros, siguen existiendo diferencias notables en el salario que perciben un hombre y una mujer por realizar un mismo trabajo.
Esa es una desigualdad inaceptable que sigue dando valor a la vieja reivindicación sindical de “a igual trabajo, igual salario”. Hoy, en el conjunto de la Unión Europea, las mujeres se ven obligadas a trabajar un año y 53 días para cobrar el mismo sueldo que los hombres perciben en un año. Esto es, han de trabajar un 15 por 100 más que sus compañeros para obtener la misma retribución. En España, esa diferencia se sitúa en el 22 por 100.
No podemos resignarnos a perpetuar esa realidad que condena a la mitad de la población a peores salarios por el mero hecho de ser mujer. Una muestra más de la indigna desigualdad entre géneros que debemos combatir para hacer de la nuestra una sociedad mejor, con más oportunidades para todos y para todas y con mejores condiciones para alumbrar el futuro.
Esta es una lucha que nos concierne a toda la ciudadanía. El Gobierno impulsó la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que junto a otras muchas medidas promovidas por el Ejecutivo y las Cortes, han establecido el marco legal para garantizar la igualdad real entre los géneros y combatir cualquier tipo de discriminación. Pero queda, todavía, mucho camino por recorrer, muchas batallas por ganar.
Reflexionemos hoy sobre ello, querido oyente. Asumamos nuestro compromiso, cada uno y cada una en su ámbito de responsabilidad, para avanzar decididamente en la superación de una desigualdad intolerable: aquella que santifica que una mujer cobre menos que un hombre por realizar el mismo trabajo.
A todas y a todos, buen Día Internacional de la Igualdad Salarial. Suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
Buenos días Lorena:
Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Igualdad Salarial. En noviembre de 2008, el Parlamento Europeo acordó que en todos los países de la Unión esta jornada se dedicara a concienciar a la ciudadanía, a las empresas y a las instituciones de la brecha salarial que separa a los hombres de las mujeres.
Porque, a pesar de lo mucho que hemos avanzado en las últimas décadas en la igualación de las condiciones laborales entre los dos géneros, siguen existiendo diferencias notables en el salario que perciben un hombre y una mujer por realizar un mismo trabajo.
Esa es una desigualdad inaceptable que sigue dando valor a la vieja reivindicación sindical de “a igual trabajo, igual salario”. Hoy, en el conjunto de la Unión Europea, las mujeres se ven obligadas a trabajar un año y 53 días para cobrar el mismo sueldo que los hombres perciben en un año. Esto es, han de trabajar un 15 por 100 más que sus compañeros para obtener la misma retribución. En España, esa diferencia se sitúa en el 22 por 100.
No podemos resignarnos a perpetuar esa realidad que condena a la mitad de la población a peores salarios por el mero hecho de ser mujer. Una muestra más de la indigna desigualdad entre géneros que debemos combatir para hacer de la nuestra una sociedad mejor, con más oportunidades para todos y para todas y con mejores condiciones para alumbrar el futuro.
Esta es una lucha que nos concierne a toda la ciudadanía. El Gobierno impulsó la Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, que junto a otras muchas medidas promovidas por el Ejecutivo y las Cortes, han establecido el marco legal para garantizar la igualdad real entre los géneros y combatir cualquier tipo de discriminación. Pero queda, todavía, mucho camino por recorrer, muchas batallas por ganar.
Reflexionemos hoy sobre ello, querido oyente. Asumamos nuestro compromiso, cada uno y cada una en su ámbito de responsabilidad, para avanzar decididamente en la superación de una desigualdad intolerable: aquella que santifica que una mujer cobre menos que un hombre por realizar el mismo trabajo.
A todas y a todos, buen Día Internacional de la Igualdad Salarial. Suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
27 noviembre 2010
Por ellas, por todos ¡Basta ya!
Publicado en Mediterráneo el 27 de noviembre de 2010
Lucila nos habló el pasado miércoles desde el escenario del Teatro Principal de Castellón. Lucila nos dio ejemplo, una vez más, del coraje cívico de una mujer apenada, de una madre dolorida por la pérdida de su hija a manos del machismo criminal. Lucila y Félix son los padres de Rocío, asesinada hace dos años por su pareja, Jairo Ortiz. Como los familiares de María o de Fabiola o de Teresa o de Rosario, son víctimas también de hombres asesinos que dijeron que querían a sus hijas, a sus madres o a sus hermanas hasta matarlas.
Lucila y Félix, su valentía, su compromiso, su determinación, su entrañable discreción se van convirtiendo, para muchos de nosotros, en símbolo de la lucha de las víctimas del terrorismo machista para rehacer sus vidas. Padres y madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas que lloran y sufren la soledad del adiós a sus mujeres asesinadas. Todos y todas, la sociedad en su conjunto debemos comprometernos en ese esfuerzo común de ayudar a las familias. El sistema jurídico-penal debe hacer recaer sobre los asesinos toda la fuerza de la pena que establecen las leyes; y el sistema de protección social y bienestar ha de garantizar a las familias de las víctimas, especialmente a sus hijos, las oportunidades debidas para restablecer su sosiego y seguir construyendo su proyecto vital.
Más de 700 mujeres han sido asesinadas en España en la última década por sus parejas. Mujeres como Rocío, María, Fabiola, Teresa o Rosario. Por ellas, por todas ellas y por los millones de mujeres que cada día, en todo el mundo, son sojuzgadas física o verbalmente en soledad por sus hombres hemos de rebelarnos y decir ¡basta ya!
¡Basta ya! de amparar el rito patriarcal de la imposición violenta, de la anulación de la libertad de la mujer cosificada, convertida en patrimonio del hombre que dice quererlas. ¡Basta ya! de soportar el sufrimiento de millones de seres humanos que, por el mero hecho de ser mujeres, padecen día a día el dolor del desprecio, de la intolerancia y de la violencia machista. ¡Basta ya! de tanta connivencia con el machismo que humilla, que desprecia, que denigra, que violenta… y que mata a las mujeres.
Es la igualdad plena y efectiva la única y laboriosa hoja de ruta para combatir eficazmente la violencia contra la mujer. La igualdad real de hombres y mujeres. Nos hemos dotado de buenas leyes para avanzar por esa senda; nuestras leyes de Igualdad, Dependencia y contra la violencia de género son referencias de vanguardia en todo el mundo. Y son muchos los recursos movilizados para hacerlas eficaces. Pero necesitamos más. Necesitamos un esfuerzo de país para romper el nudo gordiano que perpetúa unas relaciones de género basadas en la desigualdad en favor de los hombres.
Cada vez que un hombre hace chanza, bufa o escarnio sobre una mujer, denigrándola por su condición de serlo (“¡mujer tenía que ser!”) está sembrando la semilla de la indignidad. Dijo Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED, que “la igualdad entre géneros llegará cuando las mujeres puedan cometer los mismos errores que los hombres y no se las insulte por ello”. Es eso, eso precisamente. Porque es en ese caldo de cultivo de la cultura machista, del patriarcado que legitima la desigualdad, donde anida y prospera la violencia de los hombres sobre las mujeres.
Félix y Lucila seguirán luchando desde su fundación (Asociación de Ayuda a Familiares de Víctimas “Rocío López Agredano”, AFAVIR) para que el asesinato de Rocío a manos de su pareja no caiga en el olvido. Su ejemplo nos convoca a todas y a todos a seguir construyendo igualdad, esencia última de la libertad. Nos invoca a una mirada distinta, plena y radical, de la convivencia. Lo decía el pasado martes la exministra y actual presidenta de la comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Calvo, en el sexto seminario contra la violencia de género de Isonomía: hablamos de “feminizar la democracia”. Es, no lo duden, la revolución pendiente.
Lucila nos habló el pasado miércoles desde el escenario del Teatro Principal de Castellón. Lucila nos dio ejemplo, una vez más, del coraje cívico de una mujer apenada, de una madre dolorida por la pérdida de su hija a manos del machismo criminal. Lucila y Félix son los padres de Rocío, asesinada hace dos años por su pareja, Jairo Ortiz. Como los familiares de María o de Fabiola o de Teresa o de Rosario, son víctimas también de hombres asesinos que dijeron que querían a sus hijas, a sus madres o a sus hermanas hasta matarlas.
Lucila y Félix, su valentía, su compromiso, su determinación, su entrañable discreción se van convirtiendo, para muchos de nosotros, en símbolo de la lucha de las víctimas del terrorismo machista para rehacer sus vidas. Padres y madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas que lloran y sufren la soledad del adiós a sus mujeres asesinadas. Todos y todas, la sociedad en su conjunto debemos comprometernos en ese esfuerzo común de ayudar a las familias. El sistema jurídico-penal debe hacer recaer sobre los asesinos toda la fuerza de la pena que establecen las leyes; y el sistema de protección social y bienestar ha de garantizar a las familias de las víctimas, especialmente a sus hijos, las oportunidades debidas para restablecer su sosiego y seguir construyendo su proyecto vital.
Más de 700 mujeres han sido asesinadas en España en la última década por sus parejas. Mujeres como Rocío, María, Fabiola, Teresa o Rosario. Por ellas, por todas ellas y por los millones de mujeres que cada día, en todo el mundo, son sojuzgadas física o verbalmente en soledad por sus hombres hemos de rebelarnos y decir ¡basta ya!
¡Basta ya! de amparar el rito patriarcal de la imposición violenta, de la anulación de la libertad de la mujer cosificada, convertida en patrimonio del hombre que dice quererlas. ¡Basta ya! de soportar el sufrimiento de millones de seres humanos que, por el mero hecho de ser mujeres, padecen día a día el dolor del desprecio, de la intolerancia y de la violencia machista. ¡Basta ya! de tanta connivencia con el machismo que humilla, que desprecia, que denigra, que violenta… y que mata a las mujeres.
Es la igualdad plena y efectiva la única y laboriosa hoja de ruta para combatir eficazmente la violencia contra la mujer. La igualdad real de hombres y mujeres. Nos hemos dotado de buenas leyes para avanzar por esa senda; nuestras leyes de Igualdad, Dependencia y contra la violencia de género son referencias de vanguardia en todo el mundo. Y son muchos los recursos movilizados para hacerlas eficaces. Pero necesitamos más. Necesitamos un esfuerzo de país para romper el nudo gordiano que perpetúa unas relaciones de género basadas en la desigualdad en favor de los hombres.
Cada vez que un hombre hace chanza, bufa o escarnio sobre una mujer, denigrándola por su condición de serlo (“¡mujer tenía que ser!”) está sembrando la semilla de la indignidad. Dijo Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED, que “la igualdad entre géneros llegará cuando las mujeres puedan cometer los mismos errores que los hombres y no se las insulte por ello”. Es eso, eso precisamente. Porque es en ese caldo de cultivo de la cultura machista, del patriarcado que legitima la desigualdad, donde anida y prospera la violencia de los hombres sobre las mujeres.
Félix y Lucila seguirán luchando desde su fundación (Asociación de Ayuda a Familiares de Víctimas “Rocío López Agredano”, AFAVIR) para que el asesinato de Rocío a manos de su pareja no caiga en el olvido. Su ejemplo nos convoca a todas y a todos a seguir construyendo igualdad, esencia última de la libertad. Nos invoca a una mirada distinta, plena y radical, de la convivencia. Lo decía el pasado martes la exministra y actual presidenta de la comisión de Igualdad del Congreso, Carmen Calvo, en el sexto seminario contra la violencia de género de Isonomía: hablamos de “feminizar la democracia”. Es, no lo duden, la revolución pendiente.
25 noviembre 2009
Desigualdad y violencia
Publicado en Mediterráneo en noviembre de 2009
Este jueves he tenido la inmensa satisfacción de poder compartir mesa y micrófono con Lydia Cacho en la inauguración del V Seminario contra la violencia de género organizado por la Fundación Isonomía y patrocinado por el Ministerio de Igualdad, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la Universitat Jaume I.
Cacho es una reputada activista mexicana a favor de la justicia social y la igualdad y contra la violencia machista, la discriminación de género y la explotación de menores. Un ejemplo de vida, de lucha y de compromiso con la libertad y la dignidad de millones de mujeres, niños y niñas que sufren la iniquidad de la violencia y la miseria de la desigualdad.
Gracias, pues, a Isonomía. Gracias por traer a Castellón a esta mujer excepcional. Y, sobre todo, gracias por tantos años de trabajo para construir una sociedad de iguales, una sociedad de hombres y mujeres realmente libres. Este año, la fundación ha galardonado a Lydia con su premio contra la violencia de género; el año pasado el galardón reconoció el compromiso de Cristina del Valle y su plataforma de mujeres artistas contra la violencia machista. Y así, día tras día, con la convicción que da trabajar por una causa justa e inaplazable, el equipo de mujeres y hombres que catalizan Alicia Gil y Asun Ventura se ha convertido en referente nacional en el estudio, análisis y evaluación de las políticas de igualdad.
Castellón, su gente, sus instituciones debemos sentir el sano orgullo de haber alumbrado en nuestra universidad ese centro de pensamiento y acción contra la discriminación de género. Porque es tiempo ya de que todos y todas, sin excepción, nos movilicemos para combatir el machismo en todas sus expresiones. Desde la más descarnada (el terrorismo criminal que mató a Rocío, a Fabiola, a María y a tantas otras) hasta el nuevo machismo de baja intensidad, ese que el delegado del Gobierno contra la violencia de género Miguel Lorente llama posmachismo, que con formas menos bruscas y explicitas, más taimadas sigue legitimando la perpetuación de la desigualdad.
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está radicalmente comprometido con la igualdad de mujeres y hombres. No sólo con la imprescindible igualdad legal, con la igualación de derechos. También, por encima de todo, con la igualdad esencial: la igualdad de vida. Por ello ha impulsado y puesto en marcha leyes como las de Igualdad, Dependencia y contra la violencia de género, reconocidas en Europa como vanguardia en la construcción de un nuevo tiempo. Y un amplio abanico de ambiciosas políticas públicas específicas y transversales que ha permitido, en colaboración con las administraciones autonómica y local, movilizar la más importante cantidad de recursos públicos jamás puestos a disposición de la igualdad en nuestro país.
Sabemos, no obstante, que no es suficiente, que hay que seguir trabajando para achicar y erradicar los espacios de violencia desde el convencimiento de que donde triunfa la violencia es derrotada la igualdad; y, en definitiva, los derechos de las mujeres. Somos conscientes de que es una apuesta de largo recorrido, porque es una propuesta revolucionaria que terminará por quebrar el statu quo que ha garantizado en exclusividad el poder político, económico, social y familiar a los hombres durante siglos. No se trata de un conflicto entre hombres y mujeres; es la lucha de la dignidad, de los derechos y de la libertad contra la desigualdad, la infamia y la injusticia. Un imperativo ético del que nadie, nadie podemos sustraernos.
Este jueves he tenido la inmensa satisfacción de poder compartir mesa y micrófono con Lydia Cacho en la inauguración del V Seminario contra la violencia de género organizado por la Fundación Isonomía y patrocinado por el Ministerio de Igualdad, la Caja de Ahorros del Mediterráneo y la Universitat Jaume I.
Cacho es una reputada activista mexicana a favor de la justicia social y la igualdad y contra la violencia machista, la discriminación de género y la explotación de menores. Un ejemplo de vida, de lucha y de compromiso con la libertad y la dignidad de millones de mujeres, niños y niñas que sufren la iniquidad de la violencia y la miseria de la desigualdad.
Gracias, pues, a Isonomía. Gracias por traer a Castellón a esta mujer excepcional. Y, sobre todo, gracias por tantos años de trabajo para construir una sociedad de iguales, una sociedad de hombres y mujeres realmente libres. Este año, la fundación ha galardonado a Lydia con su premio contra la violencia de género; el año pasado el galardón reconoció el compromiso de Cristina del Valle y su plataforma de mujeres artistas contra la violencia machista. Y así, día tras día, con la convicción que da trabajar por una causa justa e inaplazable, el equipo de mujeres y hombres que catalizan Alicia Gil y Asun Ventura se ha convertido en referente nacional en el estudio, análisis y evaluación de las políticas de igualdad.
Castellón, su gente, sus instituciones debemos sentir el sano orgullo de haber alumbrado en nuestra universidad ese centro de pensamiento y acción contra la discriminación de género. Porque es tiempo ya de que todos y todas, sin excepción, nos movilicemos para combatir el machismo en todas sus expresiones. Desde la más descarnada (el terrorismo criminal que mató a Rocío, a Fabiola, a María y a tantas otras) hasta el nuevo machismo de baja intensidad, ese que el delegado del Gobierno contra la violencia de género Miguel Lorente llama posmachismo, que con formas menos bruscas y explicitas, más taimadas sigue legitimando la perpetuación de la desigualdad.
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero está radicalmente comprometido con la igualdad de mujeres y hombres. No sólo con la imprescindible igualdad legal, con la igualación de derechos. También, por encima de todo, con la igualdad esencial: la igualdad de vida. Por ello ha impulsado y puesto en marcha leyes como las de Igualdad, Dependencia y contra la violencia de género, reconocidas en Europa como vanguardia en la construcción de un nuevo tiempo. Y un amplio abanico de ambiciosas políticas públicas específicas y transversales que ha permitido, en colaboración con las administraciones autonómica y local, movilizar la más importante cantidad de recursos públicos jamás puestos a disposición de la igualdad en nuestro país.
Sabemos, no obstante, que no es suficiente, que hay que seguir trabajando para achicar y erradicar los espacios de violencia desde el convencimiento de que donde triunfa la violencia es derrotada la igualdad; y, en definitiva, los derechos de las mujeres. Somos conscientes de que es una apuesta de largo recorrido, porque es una propuesta revolucionaria que terminará por quebrar el statu quo que ha garantizado en exclusividad el poder político, económico, social y familiar a los hombres durante siglos. No se trata de un conflicto entre hombres y mujeres; es la lucha de la dignidad, de los derechos y de la libertad contra la desigualdad, la infamia y la injusticia. Un imperativo ético del que nadie, nadie podemos sustraernos.
24 noviembre 2007
Svetlana
Publicado en Mediterráneo en noviembre de 2007.
Svetlana dijo no. Quería ser libre para decidir su futuro y el de su hijo. Dijo no a la indignidad del dolor callado. Alguien decidió arrebatarle la vida, quizás un tal Ricardo (o Juan, o Andrés, o Carlos… qué más da). “Antes muerta que con otro”, debió pensar el desgraciado. Svetlana murió el pasado lunes en Alicante. Había venido desde Rusia para construir su proyecto de felicidad en nuestra tierra. Como muchas otras mujeres. Y aquí murió porque un hombre no quiso que viviera su vida.
La lucha contra el terrorismo machista está siendo larga, dura y difícil. Es la lucha de la decencia y de la dignidad de una sociedad que se rebela contra la intolerancia, contra la violencia, contra la desigualdad. Es la lucha de la gente de bien contra tantos machos prepotentes que matan, vejan o insultan a “sus” mujeres. Porque hemos de saber que detrás de cada Svetlana muerta hay muchas que ven morir día a día sus ilusiones, sus sentimientos, su humanidad. Muchas mujeres que viven sometidas al terror de quien dice quererlas.
No hay atajos. No hay soluciones fáciles. La violencia sobre la mujer es la expresión más dura y visible de la discriminación, de la situación de desigualdad que imponen las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Es la violencia física, pero también la violencia verbal. Son los estereotipos que convierten a la mujer en un objeto de usar y tirar. Es ese entramado de convenciones sociales y culturales que convierten en normal lo que es aberrante.
El terrorismo machista, de alta o de baja intensidad, perdurará mientras no quebremos el armazón sobre el que se sustenta: la desigualdad de género. Esta es la cuestión. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tiene esa convicción. Por ello ha puesto en marcha durante esta legislatura el más ambicioso proyecto a favor de la igualdad real de hombres y mujeres que nunca se ha impulsado en España. La ley de medidas de protección integral contra la violencia de género y la ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres constituyen la punta de lanza de las políticas de igualdad promovidas por el Ejecutivo socialista. Y junto a ellas hay un sinfín de iniciativas que nos permitirán ir removiendo los obstáculos que se oponen a la efectiva igualdad entre unos y otras.
Algunos han dicho de este compromiso de Zapatero con la igualdad que es muy radical. Por supuesto, claro que es radical. No lo duden. Es radical porque va a la raíz del problema. Porque quiere sentar las bases de otro modelo de relación entre los hombres y las mujeres de este país. Porque quiere que nuestros hijos y nuestras hijas conozcan una sociedad de iguales en la que la diferencia no suponga discriminación. Porque no puede aceptar que el 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sea una fecha perdida en el calendario.
Muchas mujeres llevan mucho tiempo luchando para ello, dentro y fuera del movimiento feminista. Y a ellas, sin duda, les debemos lo ya conquistado. Pero me atrevo a decir que esto no es sólo una cuestión de mujeres. Muchos hombres queremos también luchar junto a ellas. Su causa es la nuestra porque es la causa de la dignidad, de la libertad y de la igualdad. Créanme, es un camino largo pero es un camino sin marcha atrás.
Svetlana dijo no. Quería ser libre para decidir su futuro y el de su hijo. Dijo no a la indignidad del dolor callado. Alguien decidió arrebatarle la vida, quizás un tal Ricardo (o Juan, o Andrés, o Carlos… qué más da). “Antes muerta que con otro”, debió pensar el desgraciado. Svetlana murió el pasado lunes en Alicante. Había venido desde Rusia para construir su proyecto de felicidad en nuestra tierra. Como muchas otras mujeres. Y aquí murió porque un hombre no quiso que viviera su vida.
La lucha contra el terrorismo machista está siendo larga, dura y difícil. Es la lucha de la decencia y de la dignidad de una sociedad que se rebela contra la intolerancia, contra la violencia, contra la desigualdad. Es la lucha de la gente de bien contra tantos machos prepotentes que matan, vejan o insultan a “sus” mujeres. Porque hemos de saber que detrás de cada Svetlana muerta hay muchas que ven morir día a día sus ilusiones, sus sentimientos, su humanidad. Muchas mujeres que viven sometidas al terror de quien dice quererlas.
No hay atajos. No hay soluciones fáciles. La violencia sobre la mujer es la expresión más dura y visible de la discriminación, de la situación de desigualdad que imponen las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Es la violencia física, pero también la violencia verbal. Son los estereotipos que convierten a la mujer en un objeto de usar y tirar. Es ese entramado de convenciones sociales y culturales que convierten en normal lo que es aberrante.
El terrorismo machista, de alta o de baja intensidad, perdurará mientras no quebremos el armazón sobre el que se sustenta: la desigualdad de género. Esta es la cuestión. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero tiene esa convicción. Por ello ha puesto en marcha durante esta legislatura el más ambicioso proyecto a favor de la igualdad real de hombres y mujeres que nunca se ha impulsado en España. La ley de medidas de protección integral contra la violencia de género y la ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres constituyen la punta de lanza de las políticas de igualdad promovidas por el Ejecutivo socialista. Y junto a ellas hay un sinfín de iniciativas que nos permitirán ir removiendo los obstáculos que se oponen a la efectiva igualdad entre unos y otras.
Algunos han dicho de este compromiso de Zapatero con la igualdad que es muy radical. Por supuesto, claro que es radical. No lo duden. Es radical porque va a la raíz del problema. Porque quiere sentar las bases de otro modelo de relación entre los hombres y las mujeres de este país. Porque quiere que nuestros hijos y nuestras hijas conozcan una sociedad de iguales en la que la diferencia no suponga discriminación. Porque no puede aceptar que el 25 de noviembre, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sea una fecha perdida en el calendario.
Muchas mujeres llevan mucho tiempo luchando para ello, dentro y fuera del movimiento feminista. Y a ellas, sin duda, les debemos lo ya conquistado. Pero me atrevo a decir que esto no es sólo una cuestión de mujeres. Muchos hombres queremos también luchar junto a ellas. Su causa es la nuestra porque es la causa de la dignidad, de la libertad y de la igualdad. Créanme, es un camino largo pero es un camino sin marcha atrás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



