La #LeyMordaza de Rajoy está pensada para cercenar derechos y no para garantizarlos, como cínicamente insiste Fernández Díaz. Acallar a quienes quieren hablar, disuadir a quienes pretenden manifestar su discrepancia. No es una ley de seguridad ciudadana, es una ley que genera inseguridad entre la ciudadanía. La convivencia exige normas y es deber del Estado hacer que su cumplimiento salvaguarde los derechos de todas y de todos; pero esas normas, en lo que refiere a los derechos fundamentales de cada uno de nosotros, no pueden amputar la libertad legítima de la sociedad a expresar su descontento con el poder. Es el equilibrio entre convivencia y libertad lo que define la democracia como la mejor forma de organización política. Cuando el poder promueve la quiebra de ese equilibrio actúa contra la democracia y, por ende, contra la ciudadanía. Dicen que de este modo podrán combatir mejor los excesos de algunos; ya existen mecanismos legales para ello sin necesidad de introducir las medidas de excepción contra todos que está aprobando la mayoría popularista en solitario. Lo que pretenden es el silencio de las calles amordazadas. No, así no se garantiza ni seguridad, ni libertad, ni democracia. Produce vergüenza ajena y sonrojo vicario escuchar a Fernández Díaz hablar de radicales y antisistemas, él que anda transitando la radicalidad antidemócratica más montaraz.
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
15 diciembre 2014
06 septiembre 2012
Olvido Hornigos
No conozco a Olvido Hornigos. Sé, desde ayer, que es concejala de Los Yébenes por el PSOE y que había presentado inicialmente su renuncia por la puesta en circulación en internet de un vídeo privado con contenido sexual en el que aparece. Ni he visto el vídeo ni sé cómo ha llegado a la Red. Lo que sí que sé es que este episodio alumbra, una vez más, la indecencia de una sociedad que se escandaliza por la libertad íntima y se adocena ante la indignidad pública. Olvido ha perdido la privacidad a manos de quienes, muy probablemente, desconocen el valor de la virtud ciudadana. En esta pira expiatoria en que algunos quieren convertir la vida política no hay límites para el descrédito hipócrita de quienes deciden comprometerse con la comunidad. Un Gran Hermano que ampara la delación moral bajo el anonimato de quienes sueñan por convertir esto en el Gran Casino. Un mundo hipócrita que lamina la libertad de todos. Lo que haga Olvido será lo que deba, ella sabe mejor que nadie qué decisión debe tomar, pero que los asaltantes de su intimidad se cobren el precio de la dignidad de una concejala me produce náuseas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)