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20 junio 2012

Sin prisas, ¡oiga!

Puede que Rajoy tenga razón cuando nos dice que en la reunión del G20 nadie le ha presionado para que se acelere la concreción del rescate bancario. Puede. Lo mismo dijo hace poco más de una semana. Puede que Merkel mintiera ante los medios apenas unos minutos antes en ese sentido. Puede que cuando Obama ha pedido en rueda de prensa que el Gobierno español debe "clarificar" cuanto antes los términos del rescate no tuviera voluntad de presionar. Puede que lo que dicen que dijo Hollande en esa misma línea durante la reunión tampoco haya ocurrido. Pero da la sensación de que nuestro primer ministro piensa que de lo que él dice sólo nos enteramos en España. Y no parece que le haya servido de escarmiento el revuelo provocado por su irresponsable explicación del rescate el domingo del fútbol. Así mal defiende nuestros intereses. Que en casa el corifeo mediático le haga la ola sólo sirve para consumo interno. Fuera lo ven de otra manera, a él y y al país que representa.

13 junio 2012

Más chulos que un ocho

Parece que haga ya 100 años pero fue sólo hace unas semanas cuando descubrimos que Bankia era un cadáver en estado de descomposición y vivimos el esperpento de una gestión política nefasta que dañó irreversiblemente la confianza en nuestro país. Entonces el Gobierno que dice presidir Rajoy y el partido que dice liderar arremetieron contra el gobernador del Banco de España, buscando un chivo que expiara sus malezas. Ahora, cuatro días después del rescate europeo, cuatro días después de que Rajoy pasara la tarde del domingo viendo fútbol porque "ya había hecho todo lo que tenía que hacer", el mismo gobierno y el mismo partido buscan frenéticamente otro chivo. Almunia, esa es la víctima a quien endosar la torpeza sublime de un presidente incapaz. Ahora la han emprendido con él. Con toda la prensa internacional haciendo bufa de la chulería pacata de Rajoy ("a mí nadie me presiona, oiga") la emprenden a palos contra el vicepresidente de la Comisión Europea. Pues nada, que no se diga, pasito a pasito hacia la hecatombe final. Pero eso sí, más chulos que un ocho.