14 agosto 2020

Comisión de análisis sobre la #COVID19

La creación de una comisión de expertos que analice de modo independiente la forma como se está gestionando la pandemia es una necesidad ineludible. También respecto de las circunstancias sociales, legales e institucionales en las que se ha dado esa gestión. Estudiar el comportamiento del coronavirus en España, los procesos de toma de decisiones en las distintas administraciones, el impacto sobre los sistemas sanitario y asistencial, los mecanismos de control y seguimiento, la relación de la difusión de la enfermedad con la desigualdad, el nivel de colaboración intergubernamental... Es imprescindible conocer qué, cómo y por qué se ha hecho. No sólo aquí, pero también. Los aciertos y los errores. No para inculpar a esta o disculpar a aquel, sino para saber cómo mejorar esa gestión. Es evidente que queda mucho por delante para superar esta pesadilla y necesitamos, como sociedad, un catálogo contrastado y fiable de buenas y malas prácticas en relación a la #COVID19 y la crisis social que está provocando. Aún sabiendo que hay muchas incertidumbres todavía que ni siquiera la ciencia es capaz de resolver y que cada día se conocen nuevas informaciones que obligan a cambiar la forma de responder a la pandemia. Pero lo necesitamos imperativamente. Y si en el camino los hay que intentan sacar tajada partidaria y cortoplacista de lo que se concluya, tendremos que asumirlo y reprobarlo, si es el caso. La certeza de que esto ocurra no puede impedir hacer lo debido. Lo circunstancial no puede hipotecar lo esencial.

04 agosto 2020

La decisión de Juan Carlos de Borbón

La decisión de Juan Carlos de Borbón de residir fuera de España a raíz de la investigación de su patrimonio familiar y de los negocios opacos que en torno al mismo se hayan podido realizar es la única salida que cabía desde la lógica de la monarquía que encarna hoy su hijo. El recuento de daños que la sucesión de escándalos vinculados al anterior jefe del Estado está causando a la legitimidad de esa institución lo hacia inevitable. Como lo será su renuncia al título de rey que sigue conservando. Corresponde a la lógica del Estado y de la democracia, por su parte, que esa salida del país no se convierta en una huída frente a la acción de la Justicia. Y que los méritos que en el pasado acumulara Juan Carlos en su contribución a la recuperación de la democracia en España no impidan la exigencia de responsabilidades por actos ilícitos o éticamente reprobables. La monarquía pasa un muy mal momento que trasciende con mucho los intereses de la família Borbón. Es el daño reputacional que proyecta sobre los intereses nacionales y de la ciudadanía. Es el efecto pernicioso que provoca en la estabilidad de nuestra democracia. Y es, sí, la anacrónica persistencia de la herencia como legitimación de la jefatura del Estado sustraída a la voluntad popular. Esta cuestión última debe continuar en debate democrático, sin limitación alguna, pero sin pasos en falso que dificultaran el objetivo esencial para mí de una sociedad más igualitaria, más justa y más avanzada en la calidad de su democracia. No creo que en este momento la gente que más me importa saliera beneficiada de un proceso que necesariamente seria largo e incierto. Francamente, no lo creo hoy aquí, por más que vea en la república la mejor forma de organizarnos en democracia. La crisis de la monarquía debe conducir al establecimiento de un control pleno de la acción institucional y personal de quienes son beneficiarios directos de esa razón hereditaria. Sin espacios para la opacidad, el blindaje o el borboneo, apellidense Urdangarín o Borbón, igual da. Y a continuar en la acción de gobierno para avanzar en el progreso social. Mientras tanto, no sería detalle menor que el Gobierno exigiera a la Casa Real que ponga en conocimiento de la ciudadanía dónde ha decidido el rey emérito exiliarse, antes de que nos enteráramos por la prensa. O que el actual jefe del Estado, que lo es por ser hijo de su padre, compareciera ante esa ciudadanía para dar explicaciones claras y sinceras de la situación y de las medidas que en el orden institucional y familiar ha puesto en marcha para superar el descrédito acumulado. Y asumir que nada de lo que él o lo suyos son puede quedar al margen del escrutinio público. Pónganse a ello cuanto antes. De lo contrario, déjenlo e intenten la reagrupación familiar con el patriarca, no podemos perder más tiempo.

© EFE. Proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España

24 marzo 2020

#COVID19: Protejámosnos de la viralidad del virus y de las mentiras que medran a la sombra de su corona

#Infodemia. Es la palabra que comienza a cobrar vuelo impulsada por la pandemia del #coronavirus. Para Gutiérrez-Rubí "podemos definirla como un cúmulo de datos publicados por los medios de comunicación o redes sociales y convertidos en un proceso patológico que se comporta como una enfermedad. Es la primera epidemia de las redes. La infodemia es la perversa combinación de rumorología y noticias falsas acompañadas de un mensaje de odio". No es un término nuevo. La OMS lo lleva empleando ya hace un tiempo. Su director general, Tedros Adhanom, decía recientemente: "En la OMS, no sólo estamos luchando contra el virus; también estamos luchando contra los troles y los teóricos de la conspiración que impulsan la desinformación y socavan la respuesta al brote." En la era de las falsas noticias, la propagación de #COVID19 es una oportunidad única para empoderar a la mentira y el engaño que no desaprovechan personas sin escrúpulos o sabelotodo sin límite. Como dice bien Julián Marquina: "se ha pasado de la toxicidad de la infoxicación, y que puede tener un carácter individual, a una epidemia informativa colectiva". Así que andemos con tiento y no nos convirtamos también en propagadores involuntarios de bienintencionadas percepciones personales convertidas en dogma de fe o, directamente, de bulos malintencionados lanzados por arribistas indecentes de todo pelaje. Protejámosnos de la viralidad del virus y de las mentiras que medran a la sombra de su corona. Buen día.

22 marzo 2020

#COVID19: No caer en las provocaciones

Hace bien el Gobierno progresista en no caer en las provocaciones de las derechas en este tiempo de #coronavirus. De Torra a la marquesa de Casa Fuerte, pasando por Ayuso y Abascal, están ellos en sacar tajada partidaria de la pandemia a costa de las izquierdas gobernantes. Añade eso tensión, dudas y crispación entre la ciudadanía y debilita la respuesta contra el enemigo colectivo. Pero es lo de menos si al final los engaños, las sobreactuaciones y los fuegos de artificio consiguen confundir a la ciudadanía asustada e indisponerla contra el Gobierno de Sánchez. Seguro que se han cometido errores en la gestión y que ha habido indecisiones, claro. Como dice Fernando Vallespín con claridad meridiana: "ya sabemos que aquí y en otros lugares se impuso la duda frente a la resolución. No porque no se viera venir el peligro —China nos lo mostró en toda su crudeza—, sino porque en una democracia hay que cubrirse de razones antes de limitar derechos. Precisamente porque estos se respetan, no como en las dictaduras." Tengo la certeza de que ninguno de cuantos hoy se apuntan a la bronca tiene solución mágica para el desastre, ni ausencia de dudas, ni afán superior que otros por atender las exigencias del bien colectivo. Apuestan por crispar porque es así cómo entienden la política, ya sea en Pedralbes o en la Castellana. Termina Vallespín: "Claro que cabe la crítica, si no perderíamos nuestra misma identidad democrática, pero sin perder de vista quién es el verdadero enemigo y cómo derrotarlo unidos." Pues eso.  #EsteVirusLoParamosUnidos

28 febrero 2020

Paz para la Prosperidad: Trump, Netanyahu y el apartheid a Palestina

Quién fuera ministro de Exteriores en los últimos gobiernos laboristas de Israel, Shlomo Ben-Ami, escribe hoy en El País, Israel pone rumbo al 'apartheid', sobre el indecente plan de liquidación de #Palestina impulsado por los gobiernos de Trump y Netanyahu: "El plan ignora las demandas palestinas del derecho a regresar a hogares abandonados cuando se estableció Israel en 1948 —un derecho que fue reconocido en su momento por la Resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas—. Es más, en línea con las ambiciones etnocráticas de extrema derecha de Israel, la frontera se trazaría de manera tal que despojaría a 300.000 árabes israelíes de su ciudadanía, convirtiéndolos en ciudadanos del Estado palestino." Esta misma semana 50 antiguos líderes políticos europeos (Daniel Cohn-Bendit, Javier Solana, Massimo d'Alema, Ingvar Carlsson, Dominique de Villepin, entre otros) publican un manifiesto que comienza diciendo: "Como europeos dedicados a promover el derecho internacional, la paz y la seguridad en todo el mundo, expresamos nuestra profunda preocupación por el plan del presidente Trump para Oriente Próximo, llamado Paz para la Prosperidad. [...] no es una hoja de ruta para una solución viable de dos Estados ni para ninguna otra solución legítima al conflicto. El plan prevé una formalización de la realidad actual en el territorio palestino ocupado, en el que dos pueblos viven juntos sin igualdad de derechos. Tal resultado tiene características similares a las del apartheid".

Sobre la cuestión Palestina:

Alisdare Hickson, Free Palestine! En flickr. Londres: 2018. [Consulta: 28.02.2020], <https://www.flickr.com/photos/alisdare/26498640657>. Compartida bajo licencia  CC BY 2.0.