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24 noviembre 2020

Guerra total contra la nueva ley de Educación

Por tierra, mar y aire. Casado ha convocado a la guerra total contra la nueva ley de Educación. La llevarán a los tribunales, promoverán manifestaciones y legislarán contra ella allá donde puedan. No cabía esperar menos. Libertad, libertad, libertad. Que los niños son de los padres y no del Estado y que ellos son los que deciden dónde educarlos, cómo y en qué. Nada nuevo. Lo dicen desde que, en tiempos de Felipe González, se promulgara la LOGSE. Hace 30 años. Decían lo mismo: libertad, libertad, libertad. Eran los tiempos del socialismo de verdad, al que ahora dicen añorar frente al socialcomunismo rampante que nos gobierna hoy. Ya decían entonces que los socialistas (que ahora llaman de verdad) querían adoctrinar, liquidar la religión, desterrar el castellano, fomentar la vagancia y arrebatar a los niños de sus familias. Y se manifestaron, y fueron a los tribunales y montaron toda la gresca del mundo. Lo volvieron a hacer con Zapatero, que ya no era socialista de verdad pero se parecía. Visones y sotanas al grito de libertad, libertad, libertad. Vuelven hoy. Lo sorprendente es que cada vez que gobiernan ellos también legislan sobre qué, cómo y dónde educar. ¿No es la libertad? Noooooo. Es su libertad.

20 noviembre 2020

John Stuart Mill y la ley Celaá

Imagino ayer los huesos de John Stuart Mill removiéndose en su tumba del cementerio de St. Verán, en Aviñón, bajo el estruendo del "libertad, libertad, libertad" de las derechas de nuevo unidas en el Congreso. Cómo les gusta manosear esta palabra hasta convertirla en palabro obsceno. Vociferaban de tal tenor a cuenta de la aprobación en primera instancia de la nueva ley de Educacion. Gritaban libertad cuando querían decir negocio subvencionado. Porque es ahí donde radica el magro de su oposición a la ley, aderezado con los desbarres habituales sobre la religión, la igualdad, la educación cívica blablabla... Lo que de verdad les importa es que se ponga coto al cobro de determinados servicios en la concertada o que se limite la cesión de solares públicos a la construcción de centros educativos públicos. Ah, un dato: sobre el carácter vehicular del castellano, fue la ley Wert, en 2013, la primera que lo fijó en el sistema educativo. Hasta entonces ninguna de las leyes de Educación lo consideró necesario. Eran, aquellos, los tiempos en que había que españolizar a los niños catalanes.

Isabel Celaá. Fotografía de David Castro publicada en El Periódico



28 marzo 2013

La violación como bendición divina

#quenotelien #Valencia #CEU "El aborto en el caso de violación no es tolerable porque dentro de lo terrible de la violación sacas algo bueno, que es un hijo, un don de Dios". Con estas y otras lindezas ameniza sus clases en el grado de Periodismo una profesora de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Preocupados como están los del Partido Popular en animar a los estudiantes a delatar anónimamente a los profesores que osen cuestionar las políticas liquidacionistas de los gobiernos de la derecha, se les ha debido pasar por alto este otro tipo de adoctrinamiento: el que trata de consagrar la humillación de las mujeres en un mundo obscenamente machista. Se coarta la libertad de cátedra si lo que se pone en cuestión es la estrategia de derribo de la enseñanza pública emprendida desde La Moncloa y el Palau de la Generalitat, pero se ampara bajo esa misma libertad la profusión de alegatos antidemocráticos y antiéticos desde algunas cátedras. "Las mujeres maltratadas no deben separarse porque eso es amor", tuvieron que escuchar los estudiantes de la universidad católica. La involución en las costumbres es la otra cara del recorte de derechos. "Aunque tu marido te sea infiel, la verdadera prueba de amor es seguir amándole con lágrimas en los ojos, como Jesús lloraba en la cruz", así se enseña la doctrina social de la Iglesia en esa universidad valenciana. Se trata de un centro privado, es cierto, y quienes allí eligen cursar sus estudios saben de su ideario. Pero no lo es menos que esa institución ha recibido durante años el apoyo político y económico de la Generalitat Valenciana en su cruzada contra el sistema universitario público de este país, trufado según decían de "ayatolás" irredentos. Es lo que tiene el desguace de lo público.

24 septiembre 2012

No quieren ciudadanos

¿Por qué esa fijación de la derecha española contra la educación para la ciudadanía? ¿Por qué esa voluntad obsesiva de privar a nuestros hijos y a nuestras hijas de esa formación clave para su vida en sociedad? España volverá a ser una excepción en Europa tras la contrarreforma educativa de Wert. Hicieron cuanto pudieron para abortar su implantación desde el primer día y acaban de erradicarla del currículo de la Primaria. Dicen que es una asignatura politizada en su origen y que cómo vamos a inyectar el veneno de la política a tan tiernos infantes. Ya lo decía el dictador: "Mejor no se meta en política". Mejor súbditos que ciudadanos. La estrategia del PP contra la política no quiere resquicios. Es una cruzada liquidacionista. No quieren ciudadanos, quieren contribuyentes y consumidores adocenados en su individualismo insolidario.




26 septiembre 2007

Educación ciudadana

Publicado en Mediterráneo en septiembre de 2007

Hace tres años encontré en una librería francesa una novedad titulada Guide républicaine. Se trataba de una excelente colección de textos orientados a los estudiantes de enseñanza media sobre la idea y la práctica del republicanismo, del civismo, de la ciudadanía. Más allá de su interés intrínseco, llamó mi atención porque estaba expuesto en los anaqueles del escaparate como una publicación de éxito, algo difícilmente imaginable en nuestro país. También por estar avalado por el Ministerio de Educación francés y prologado por el entonces ministro François Fillon. Lo compré y lo tengo en mi mesa de trabajo, junto al Manual de civismo de Victoria Camps y Salvador Giner o la España civil de Gregorio Peces-Barba.

En aquel verano de 2004 no se había iniciado todavía la penúltima cruzada de la derecha española contra la anunciada voluntad del Gobierno socialista por introducir en el currículo escolar una asignatura para la formación de ciudadanos y ciudadanas libres y responsables. Pero no iban a tardar algunos en poner en marcha todo el poder mediático del guerracivilismo más rancio para combatir la enseñanza de los valores democráticos.

¿A quién puede molestar que una sociedad cultive su civismo? ¿Por qué ruge la caverna cuando se habla de enseñar los valores de la democracia? ¿A qué se refieren Rajoy y Acebes cuando dicen defender la Constitución mientras vociferan contra la educación para la ciudadanía? ¿Es que nuestra Constitución no habla de igualdad, de justicia, de responsabilidad, de derechos y deberes, de tolerancia, de convivencia, de participación? ¿Qué es, pues, lo que les asusta? Definitivamente, no pasan los años por esta derechona nuestra.

Es cierto que desde la LOGSE esos valores se incorporaron transversalmente a nuestros programas de enseñanza. Pero, como en muchos otros países europeos, el Gobierno ha creído necesario reforzar su presencia en el sistema educativo. Y esto no se hace en contra de nadie, sino a favor de todos. Porque a todas y a todos nos interesa que nuestros jóvenes interioricen la cultura del respeto, de la solidaridad, de la tolerancia y de la libertad. Para que España sea mejor y afronte los retos de la globalización en mejores condiciones.

Cuesta creer que destacados responsables institucionales de la derecha sigan llamando a la desobediencia contra la enseñanza de los valores constitucionales. Se ha dicho que enseñar los principios sobre los que se sustenta nuestro sistema democrático supone la vuelta a… ¡la escuela franquista! O que el Gobierno que lo promueve es… ¡la encarnación del mal! ¿Dónde estaban estos cuando la dictadura franquista castró intelectual y culturalmente a generaciones de escolares de este país? ¿Dónde estaban cuando los malos gobiernos franquistas arrebataron la dignidad a su pueblo?

En fin, a menudo tengo la impresión de que hay que seguir insistiendo en una verdad de Perogrullo: la España democrática, la España de la ciudadanía y de los ciudadanos es todo lo que negaba la España de la dictadura, mal que les pese a algunos. Por ello quiero que mis hijas aprendan más y mejor los valores sobre los que habrán de construir la democracia del mañana.