Por tierra, mar y aire. Casado ha convocado a la guerra total contra la nueva ley de Educación. La llevarán a los tribunales, promoverán manifestaciones y legislarán contra ella allá donde puedan. No cabía esperar menos. Libertad, libertad, libertad. Que los niños son de los padres y no del Estado y que ellos son los que deciden dónde educarlos, cómo y en qué. Nada nuevo. Lo dicen desde que, en tiempos de Felipe González, se promulgara la LOGSE. Hace 30 años. Decían lo mismo: libertad, libertad, libertad. Eran los tiempos del socialismo de verdad, al que ahora dicen añorar frente al socialcomunismo rampante que nos gobierna hoy. Ya decían entonces que los socialistas (que ahora llaman de verdad) querían adoctrinar, liquidar la religión, desterrar el castellano, fomentar la vagancia y arrebatar a los niños de sus familias. Y se manifestaron, y fueron a los tribunales y montaron toda la gresca del mundo. Lo volvieron a hacer con Zapatero, que ya no era socialista de verdad pero se parecía. Visones y sotanas al grito de libertad, libertad, libertad. Vuelven hoy. Lo sorprendente es que cada vez que gobiernan ellos también legislan sobre qué, cómo y dónde educar. ¿No es la libertad? Noooooo. Es su libertad.
24 noviembre 2020
20 noviembre 2020
John Stuart Mill y la ley Celaá
Imagino ayer los huesos de John Stuart Mill removiéndose en su tumba del cementerio de St. Verán, en Aviñón, bajo el estruendo del "libertad, libertad, libertad" de las derechas de nuevo unidas en el Congreso. Cómo les gusta manosear esta palabra hasta convertirla en palabro obsceno. Vociferaban de tal tenor a cuenta de la aprobación en primera instancia de la nueva ley de Educacion. Gritaban libertad cuando querían decir negocio subvencionado. Porque es ahí donde radica el magro de su oposición a la ley, aderezado con los desbarres habituales sobre la religión, la igualdad, la educación cívica blablabla... Lo que de verdad les importa es que se ponga coto al cobro de determinados servicios en la concertada o que se limite la cesión de solares públicos a la construcción de centros educativos públicos. Ah, un dato: sobre el carácter vehicular del castellano, fue la ley Wert, en 2013, la primera que lo fijó en el sistema educativo. Hasta entonces ninguna de las leyes de Educación lo consideró necesario. Eran, aquellos, los tiempos en que había que españolizar a los niños catalanes.
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| Isabel Celaá. Fotografía de David Castro publicada en El Periódico |
18 enero 2020
PP, el Pin Parental
El PP (PinParental) es unos de los caballos de Troya que la derecha unida quiere introducir en la guerra ideológica que está armando contra el gobierno progresista. No es nuevo. Bajo otras formas lo llevan haciendo desde hace mucho tiempo. Sólo recordar la cruzada contra la educación para la ciudadanía en tiempos de Zapatero. El discurso, fácil de vender, de que los hijos han de ser lo que los padres quieran que sean. La garantía de la perpetuación del statu quo, de lo que ellos han determinado como lo natural, lo normal, lo que corresponde. La esencia del bloqueo social, de la negación del cambio, de la continuidad de los prejuicios establecidos. Dicen los jefes de la derecha: "quitad vuestras manos de nuestros hijos, porque son nuestros". Y lo que quieren decir es que cada uno siga siendo lo que sus padres son, que nada cambie, que lo que siempre fue siga siendo, que el ascensor social que es la educación pública se detenga, que no sea un instrumento de transformación que abra nuevas formas de ver, de entender, de pensar y de comprender la realidad. La del PP no es una batalla menor. Lo revisten con las flores de la libertad cuando en realidad están hablando de propiedad. Para que nada cambie.
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| Isabel Celaá. Fotografía: Efe. Publicada en eldiario.es |
13 octubre 2013
Cruzados contra nuestra Educación
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| Una clase en una escuela rural en el siglo XIX. Uruguay, 1890. Uruguay Educa. |
12 junio 2013
Liquidan las becas, liquidan nuestro futuro
Pero el que la conoce y la llama mentira,
¡ese es un criminal!...", Bertolt Brecht
22 mayo 2013
Es el PP el que rompe los consensos en educación
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| El ministro Wert y la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, presentando el proyecto de ley de la LOMCE. Foto: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte |
25 junio 2012
Educación infantil y futuro
06 septiembre 2011
Formar a nuestros hijos
Buenos días Lorena:
Este fin de semana mis hijas me han preguntado por el efecto que tendrá sobre su futuro el momento de gran dificultad que vivimos en España y en Europa. Mi mujer y yo les hemos explicado que vivimos un tiempo muy complicado en el que sin esfuerzo y responsabilidad personal, sin compromiso social y sin ambición colectiva no hay posibilidad de construir los espacios de progreso social a los que aspiramos.
Y tenemos la convicción cierta de que ese futuro que ambicionan ellas, y miles de jóvenes como ellas, sólo será posible si garantizamos que su generación cuente con la formación que les capacite para afrontar los retos que tenemos por delante.
Por eso, les decíamos, era esencial que las administraciones públicas se comprometieran, a través de sus políticas de solidaridad y bienestar, con la juventud. Como el Gobierno de España que ha puesto en marcha para el curso 2011-2012 el más ambicioso programa de becas y ayudas al estudio de la historia de nuestro país. Más de 1.300 millones de euros del que se beneficiarán 1.700.000 estudiantes, unas cifras sin precedentes en un tiempo de austeridad como el que vivimos.
Eso es gobernar para todos. Eso es comprometerse con el futuro del país y de sus jóvenes. Eso es dar prioridad a lo esencial y renunciar a lo accesorio. Porque más becas y más inversión en educación y formación significa más igualdad de oportunidades para todos y más capacidad colectiva para afrontar los problemas del futuro.
No podemos renunciar a ese compromiso de progreso. Preservar y robustecer nuestro sistema público de formación es una exigencia que implica a todas las administraciones y al conjunto de la sociedad. Y no hacerlo condenará nuestro futuro y el de nuestros hijos. No lo duden.
A todas y a todos, buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
| Lago de Bourget, en la Savoya francesa. Agosto de 2004. |
14 diciembre 2009
Miopes
“El ordenador de Zapatero puede provocar la miopización a muchos niños”. Alejandro Font de Mora dixit. Meses después de su batalla contra la ciudadanía de nuestros jóvenes el conseller de Educación del gobierno autonómico ha vuelto al estrellato mediático. Entonces no quería que los niños y las niñas valencianas aprendieran a convivir en libertad, en democracia, en diversidad, con respeto. Ahora inicia una nueva cruzada contra la modernización del sistema educativo. Esa afirmación del honorable conseller sólo puede explicarse a partir de tres líneas argumentales, todas ellas muy, pero que muy preocupantes.
La primera de ellas es demoledora para el conjunto de la humanidad. El conseller tiene razón y los ordenadores financiados por el Gobierno producen miopía. Si esto es así, confío en que el Consell haya puesto en conocimiento de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales su hallazgo. Y que lo haya hecho con contundencia. Si es verdad lo que dice el señor Font de Mora, deben ponerse en marcha todas las alarmas de la OMS para que el mundo no se quede miope. Porque... ¿saben ustedes cuantos miles de millones de seres humanos usamos a diario las pantallas de ordenador, de móvil, de consola o de televisor? Si el Consell de la Generalitat no ha activado ya todas sus influencias (institucionales, me refiero) para librarnos de este horror, está incurriendo en una irresponsabilidad histórica sin precedentes: condenarnos a todos a la miopía más aberrante. Aquí tiene el presidente Camps una ocasión de oro para limpiar su cuestionada hoja de servicios.
Puede ser, sin embargo, que la afirmación de Font de Mora sea falsa. Descarto por supuesto que se deba a un error al interpretar los papeles preparados por sus colaboradores; el conseller tiene capacidad probada para entender lo que le escriben. Entonces, ¿por qué dijo lo que dijo?
La segunda línea argumental: el Consell no dispone de los 11,2 millones de euros que ha de aportar para completar la inversión del Gobierno de España. La falta de liquidez presupuestaria de la Administración valenciana condenaría, de ese modo, a nuestros escolares a unas condiciones de aprendizaje y formación peores que las de la inmensa mayoría de los niños y niñas españoles y del mundo desarrollado. Es un torpedo a la línea de flotación de nuestro futuro, que evidenciaría que la permanente huída hacia delante del Consell está condicionando muy negativamente la capacidad de esta tierra para entrar en el nuevo tiempo de la sociedad del conocimiento.
También es cierto que resulta difícil de entender que el gobierno que acordó invertir 90 millones de euros en la Formula 1 o avalar al Valencia CF con 74 millones hace apenas cuatro meses, ande con estas estrecheces financieras para invertir en la formación de nuestros hijos. ¿No dispone ahora de 11,2 millones cuando disponía de 164 en agosto para el automovilismo y el fútbol? Convendrán conmigo que el asunto es grave, especialmente si tenemos en cuenta que desde el mes de octubre todas las comunidades autónomas, con la excepción de Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana, están firmando los correspondientes convenios de colaboración con el Ministerio de Educación.
Cabe una tercera posibilidad: que el Consell disponga de esos 11,2 millones de euros pero que no quiera invertirlos en la mejora y modernización de nuestro sistema educativo. Quizás para seguir en su política de enfrentamiento permanente con el Gobierno de España, como viene haciendo, por ejemplo, en la gestión de los derechos que consagra la Ley de Dependencia o como pretendió hacer con la educación ciudadana de nuestros jóvenes. Supeditando los intereses de los ciudadanos al interés partidista.
Tal vez, y esto sería aún más grave, tienen el dinero y no lo ponen porque creen en otro modelo. En su modelo, el de una mano de obra mal formada, poco cualificada y vulnerable a los vaivenes de la coyuntura. Así no vamos bien. Así nuestros empresarios, nuestras organizaciones sindicales, todos y todas sabemos que no se construye futuro en un mundo tremendamente complejo como el que vivimos. Sabemos que ese no es el camino. Pero… ¿lo saben quienes gobiernan nuestra Comunidad? Si no lo saben, no sirven para asumir esa responsabilidad. Y si lo saben, peor: son desleales con las necesidades y las aspiraciones de la ciudadanía.
05 diciembre 2009
Por el mar corren las liebres
Decía el ministro nazi de propaganda Joseph Goebbels: “Miente, miente, que al final algo quedará... cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá". También fue él quien legó a la posteridad esta perla: "Si una mentira se repite suficientemente acaba por convertirse en verdad".
06 octubre 2007
Lleguemos a la seguridad desde la educación
El pasado martes celebramos con los funcionarios y funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía de Castellón y Vila-real el día de los Ángeles Custodios, patrones de nuestra policía. Tuve ocasión de hacerlo en los distintos actos del día; y quiero hacerlo desde aquí públicamente: mi reconocimiento como representante del Gobierno de España y como ciudadano castellonense al esfuerzo diario que realizan los policías adscritos a la Comisaría Provincial para salvaguardar nuestros derechos y nuestras libertades. Es un honor para mí poder estar al frente de estos hombres y mujeres ejemplares que velan sin desmayo para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
España ha cambiado, y su Policía también. Y gracias a la preparación y buen hacer de sus integrantes, y al esfuerzo realizado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para dotar con más y mejores medios a la Comisaría Provincial, los castellonenses tenemos en la actualidad un nivel razonable de seguridad, una vez superados los lamentables episodios de aquel trienio negro de 2001-2003, en el que recordemos, se produjeron más delitos que nunca en Castellón y Vila-real. Hoy las cosas han cambiado considerablemente, y aunque soy consciente de que la seguridad absoluta es imposible de conseguir, puedo decir sin temor a equivocarme que Castellón ha pasado a ser, en sólo tres años, una de las ciudades con menor índice de criminalidad de todo el arco mediterráneo.
Es sin duda, una gran noticia que todos deberíamos celebrar. La pericia de los funcionarios policiales, y el incremento de efectivos y de medios materiales y tecnológicos, han hecho posible un cambio, para cuya consecución, el actual Gobierno de España no ha escatimado esfuerzos, ya que ha incrementado considerablemente la plantilla de efectivos y el parque móvil dependiente de la Comisaría Provincial. Ya contamos con cerca de 300 agentes y con más de 70 vehículos, y gracias a la sensibilidad mostrada por el Ministerio del Interior, a principios de 2008 se licitarán las obras de la nueva Comisaría, y a lo largo del ejercicio se procederá al inicio de las obras. De esta forma, Castellón podrá disponer de unas instalaciones policiales de última generación, y olvidar para siempre la comisaría de la Ronda Mijares.
Me permitirán, también, apuntar algo que me parece fundamental: la política policial no es la única garante de la seguridad de los ciudadanos. Todo esfuerzo que se haga en este orden estará abocado al fracaso si no somos capaces de dotarnos de políticas educativas, penales, urbanísticas, sociales y redistributivas más eficacaces y más justas.
Como defiende Maurice Duverger, “Las sociedades no se pueden mantener nada más que por mecanismos de orden. Deben interiorizar este orden para que los violentos sean menos fuertes. Cuando no se cree en el sistema de valores, la sociedad no puede mantenerse nada más que por la Policía”. Por ello, todas las Administraciones públicas son corresponsables en el objetivo común de construir un futuro más seguro. La eficacia de nuestro servicio público policial es imprescindible, pero no suficiente.
Porque nuestros jóvenes están creciendo en una sociedad que no siempre es capaz de darles la mejor formación ni de garantizarles oportunidades para desarrollar un proyecto de vida decente. Hemos de trabajar intensamente para que los ciudadanos y ciudadanas de mañana sepan progresar en una sociedad auténticamente libre, en la que no haya lugar para el desarrollo de clichés aberrantes, y en la que no predominen el individualismo autista, la insolidaridad, el desprecio por el otro y los comportamientos violentos.



