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31 octubre 2014

Los medios son mercado

El nombramiento del jefe de opinión de La Razón como jefe de los informativos de TVE es el último paso en la liquidación a que condenó el PP a la radiotelevisón pública desde antes de llegar al Gobierno. Una estrategia demoledora para desacreditar el modelo de televisión y radio públicas establecida en tiempos de Zapatero: libre, profesional y competitiva. Y para hundirlo definitivamente. Pero además, el nombramiento de Álvarez Gudín da cuenta del poder del conglomerado mediático de Lara, que entra ya sin careta en los mismísimos informativos de TVE. Antena 3, La Sexta, OndaCero, La Razón, Planeta... El proceso de concentración oligopólica entre las empresas informativas, que va a ir a más en los próximos meses, es letal para la democracia. Definitivamente mortal. Porque no nos equivoquemos, no es con la democracia con quienes están comprometidos los grandes jefes de la tribus mediáticas; es con el mercado. Grandes empresas que buscan grandes beneficios, como las eléctricas o las automovilísticas. Y que persiguen el mayor grado de influencia sobre el BOE, como las petroleras o las constructoras. Y que usan sus productos, la información y la opinión, para ello, creando estados de opinión propicios a sus intereses en la sociedad. Nada nuevo, pero no debe olvidársenos.


13 mayo 2013

Por qué no un Salvados sobre los medios de comunicación

Decía Joan Queralt ayer en el programa de Jordi Évole algo así como que la acción conjunta de jueces y periodistas iba a poner en vereda a los políticos. ¡Hasta aquí hemos llegado! asertaba el catedrático de Derecho Penal de la Universitat de Barcelona. El poder judicial y el poder mediático como garantes de la democracia y de los intereses del pueblo frente a la corrupción y la incapacidad instaladas en el poder político, entregado a los intereses corporativos y de las grandes fortunas. Algo muy similar dejó escrito hace casi 20 años Alain Minc en La borrachera democrática: el nuevo poder de la opinión pública (Madrid, Temas de Hoy, 1995), un ensayo muy útil para entender la deriva de las democracias europeas del último cuarto de siglo. Hablaba Minc de la concurrencia de intereses y voluntades entre la judicatura, las empresas mediáticas y el régimen de opinión pública en la Europa de mediados de los 90, el tiempo de Targentópolis y de la ascensión de Berlusconi. Y digo yo que bien está que los jueces apliquen la ley, caiga quien caiga, y que la prensa informe de lo que pasa, sin espacios de oscuridad. Así debe ser y sólo así prospera la democracia. Lo que es necesario para que ese papel sea realmente eficaz en la construcción de más democracia es que sepamos con claridad meridiana los intereses y las andanzas del poder mediático, a qué responden sus estrategias, sus alianzas y sus políticas, cuáles son sus intereses empresariales. No estaría de más, Jordi, un Salvados sobre los medios de comunicación.

Paula Lorenzo Chiva. Pintura. 2013