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24 septiembre 2014

La chistera de Fabra: deudas, fraudes y engaños

‪#‎FabraIncapaz‬ ‪#‎DebatCV‬ Hace apenas unos meses Alberto Fabra se alineaba públicamente con Gallardón en la defensa de su proyecto de prohibición del aborto. Hacía frente así a otros gerifaltes derechistas que cuestionaban la idoneidad de la apuesta liberticida encargada por Rajoy a su ministro estrella. Gusta el gaviota alfa valenciano de abrazar esperpentos. Ahora la estrella se ha estrellado y Fabra sigue abrazándose a las farolas que franquean su particular camino de perdición. Ayer en el debate sobre el estado de la Comunitat hizo alarde de su falta de sentido de la realidad y, lo que es peor, de ausencia total de sentido del ridículo. Podría haber aprovechado su último gran debate parlamentario para dibujar con sus labios la palabra perdón, para decir a las valencianas y los valencianos que lamentaba profundamente lo ocurrido aquí los 20 últimos años y que asumía humildemente la responsabilidad del hundimiento. Pero no. Eso exigía de dignidad política y de gallardía democrática, virtudes que no adornan precisamente el currículo del president. Se lanzó a prometer hacer aquello que justamente no ha hecho, ni él ni sus predecesores, durante lustros. Se comprometió en sacar miles de millones de euros de su chistera, como si no supiéramos que de ella no salen más que deudas, fraudes y engaños. Y se aplicó en pretender trasladar a la oposición la responsabilidad de la ruina que asola nuestro país. Hasta el presidente de los empresarios se preguntaba ayer dónde pensaba Fabra encontrar el dinero para pagar sus ensoñaciones. No da más. De tanto abrazar esperpentos se ha convertido él mismo en uno de ellos. Nada de cuanto dice o hace tiene ya valor, ni siquiera para los suyos. Dicen que en el Palau de la Generalitat el hedor de la putrefacción es ya irrespirable.


25 septiembre 2013

El funambulismo irrelevante del presidente valenciano

Salón de Plenos de Les Corts Valencianes. Valencia. Corts Valencianes.
#fabraincapaz - La comparecencia de Alberto Fabra ayer ante Les Corts con razón del debate del estado de la Comunitat fue absolutamente irrelevante. Lo decíamos ayer, era previsible. Nada que decir, nada que aportar, bla, bla, bla. Hora y media empleó el president en transitar por el vacío, puro funanbulismo de baja altura. Nada de interés, más allá de ratificar la falta de resuello político para continuar al frente de la Generalitat. Algunas ocurrencías celebradas por su tropa: que pagará la extra de diciembre a los empleados públicos dependientes del Consell (¡alabado sea el señor!); que bajará los impuestos, que recién acaba de subir para intentar atemperar la hecatombe de nuestras cuentas públicas, antes de terminar la legislatura (¿dos días antes de las elecciones, tal vez?); que los ayuntamientos decidirán sobre la libertad de horarios comerciales (anuncio hecho sin escuchar siquiera a los comerciantes valencianos); y, esta es buena, una ley de transparencia contra la corrupción (que seguro redactarán y votarán los amiguitos del alma beneficiarios de tantos años de opacidad y arbitrariedad). Y fuegos de artificio, muchos y de todos los colores, para convencernos de que estamos ya saliendo del pozo. Por supuesto ni atisbo de arrepentimiento, ni amago de contrición cristiana por los muchos pecados cometidos. Lo dicho, absoluta irrelevancia. Peor: desprecio hacia la Cámara que representa a la ciudadanía, ante la que se comprometió a hacer aquello que sabe que no va a hacer. No es de extrañar. Les sobra el Parlamento. Ayer lo dejó bien claro Celia Villalobos en el Congreso, cuando ejerciendo la presidencia tomó parte en el debate parlamentario con el hooliganismo más descarnado contra la oposición. Todo muy edificante, ya lo creo.



24 septiembre 2013

Fabra estará a su altura: la nada


#fabraincapaz - Alberto Fabra se enfrenta hoy en Les Corts Valencianes a su segundo debate de política general, el debate anual sobre el estado de la Comunitat. Acuciado por la manifiesta quiebra de su liderazgo entre la derecha valenciana, por el cerco judicial a años de corrupción y por la asfixiante agonía financiera de la Generalitat, el president acude al hemiciclo del Palau de Benicarló sin credibilidad y sin aliento tras un año horribilis que ha laminado la reputación de las instituciones valencianas hasta convertirlas en grotesco decorado de cartón-piedra de la tragicomedia en que él y los suyos han convertido nuestra vida pública. A estas alturas nadie espera de Fabra nada que no sea pagar lo que debe y dejar paso a otros que sepan afrontar con determinación, ilusión y decencia los muchos retos que tenemos por delante. Es irrelevante lo que diga o deje de decir hoy ante los parlamentarios valencianos habida cuenta de su contumaz incapacidad para cumplir con sus compromisos. Igual da que se trate de la lucha contra la corrupción o del pago de las deudas a pequeños acreedores, de la racionalización de la Administración o de la calidad de los servicios públicos, del aeropuerto de Vilanova-Benlloch o de la Ciudad de la Luz de Alicante, la nómina de incumplimientos del Molt Honorable es tal que sólo le cabe una petición pública, expresa y contundente de perdón ante la Cámara y la ciudadanía. No lo hará porque no anida el gen de la dignidad política en el ADN gaviota y porque son incapaces de asumir las responsabilidades exigibles a quienes durante 18 años llevan ocupando con poder absoluto todas las instancias del poder valenciano. Nada podemos esperar ya hoy de quienes han prostituido la confianza que reiteradamente les ha otorgado una gran parte del pueblo valenciano, de quienes han viciado la democracia hasta hacerla irreconocible, de quienes han convertido el Consell en una gigantesca máquina de reparto arbitrario de prebendas y favores en beneficio propio y de los amigos del alma. No tengo duda: Alberto Fabra estará a su altura.

25 septiembre 2012

La ciudadanía quiere saber

Hoy comienza en Les Corts el debate de política general, el debate del estado de la Comunitat. Tendrán ocasión en él los grupos parlamentarios valencianos y el Govern de la Generalitat de debatir sobre la realidad social e institucional de nuestro país. Una oportunidad de oro para trasladar a la ciudadanía el grado de compromiso de nuestros representantes y de nuestros gobernantes con la vida de los cinco millones de valencianos y valencianas que les dieron legitimidad. El president Fabra, los sindics de los distintos grupos, el Parlamento en pleno deben saber que no tienen margen de error. Que la sociedad ni entendería ni consentiría una huída de la realidad para ocultarse tras el debate hueco y la farsa. Que la gravedad del momento no permite fuegos de artificio ni excusas de mal pagador. La ciudadanía quiere saber que piensa hacer el Consell para salir del caos, el desconcierto y la postración en que se encuentra el País Valenciano. Quiere saber qué estrategia tiene el president para recuperar la reputación mancillada y humillada de esta tierra por los lustros de soberbia, saqueo y desgobierno que han arruinado nuestro futuro. Cómo piensa garantizar los servicios públicos que pagamos con nuestros impuestos. Cómo erradicará la corrupción que anida en su forma de entender la política. Cómo contriburá a dinamizar la actividad económica. Si Fabra es incapaz de dar respuesta o de trasladar certezas razonables a la gente habrá perdido definitivamente su ya menguada capacidad de liderazgo. Y agudizará, todavía más, la quiebra de confianza de los ciudadanos hacia la política. Eso es lo que nos jugamos.

21 julio 2012

La última oportunidad de Mariano

Mariano Rajoy perdió ayer su última oportunidad para salir con un mínimo de dignidad del barrizal en que estamos metidos. Una vez más fue incapaz de dar la cara y de estar a la altura de lo exigible a un gobernante en una democracia: estuvo ausente en el debate parlamentario del mayor recorte de derechos de los últimos 40 años en España. No tuvo la gallardía de liderar a su gobierno y a su grupo en un momento crucial, ni de dar las explicaciones que la oposición política y el conjunto de la ciudadanía requerían. Sigue parapetado tras la sonrisilla nerviosa de Montoro, esquivo ante el Parlamento, los medios libres y el pueblo. Ayer cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas ocuparon las calles para decir ¡Basta ya! Hoy, de nuevo, los mercados han recobrado el mando: nuestra prima de riesgo ha superado por primera vez los 600 puntos. Montoro seguirá sonriendo, satisfecho, proclamando al mundo que no merecemos confianza, jugándose nuestro futuro en la ruleta de los mercaderes. Y su jefe, el presidente del Gobierno de España, se fumará un puro esperando a que el Tour llegue a los Campos Elíseos de París. Cuanto peor, mejor, debe pensar.