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17 julio 2011

Festivales para el turismo

Publicado en Mediterráneo el 16 de julio de 2011.

Esta semana comienza el Festival Internacional de Benicàssim, el FIB. Un año más Castellón se convierte en referencia internacional de la agenda musical europea. Millones de ciudadanos y ciudadanas de todo el mundo tendrán noticia de que aquí, en la ribera occidental del Mediterráneo, al pie del Desert de les Palmes, se celebra uno de los más reconocidos festivales de música del estío europeo. Y más de 170.000 personas acudirán al recinto de Benicàssim para seguir en directo los muchos conciertos y espectáculos de todo tipo que allí y en su entorno van a desarrollarse.

El FIB abrió el camino hace 16 años. El Ayuntamiento benicense y su alcalde entonces, Francesc Colomer, supieron aprovechar la oportunidad y dar respuesta a las propuestas de un grupo de emprendedores. Desde entonces el Festival ha crecido y se ha convertido en un espacio de encuentro de la juventud europea, de diversión y de cultura. También de generación de empleo y de riqueza.

La senda iniciada por el Festival Internacional de Benicàssim transita hoy por terrenos que apuntan al futuro. El pasado verano de 2010, dos nuevos proyectos recalaron también en nuestra tierra: el Rototom Sunplash, que después de 15 años en Italia, convertido en uno de los más importantes festivales de reggae del mundo, migró a Benicàssim; y el Arenal Sound de Burriana, que comenzará en los próximos días su segunda edición. En mes y medio, desde mediados de julio hasta finales de agosto, casi 300.000 personas, especialmente, pero no sólo, jóvenes, participarán de la amplísima programación de ocio y cultura que ofrecen nuestros festivales.

Es este un buen motivo para intensificar nuestro compromiso con el desarrollo turístico de Castellón. Benicàssim y Burriana, y otras localidades de la provincia con ofertas de menor envergadura pero igualmente interesantes, han hecho bien apostando por esas propuestas. Los festivales constituyen una oferta complementaria que añade valor al turismo de sol y playa. Lo son no sólo por su atractivo intrínseco, que genera la llegada de miles de personas a nuestra tierra buscando la música del mundo y la luz del Mediterráneo. Lo son, también y especialmente, por su efecto multiplicador. Festivales de referencia internacional, como el FIB o el Rototom, contribuyen decisivamente a posicionar a Castellón en el mapa turístico europeo: muchos jóvenes británicos, franceses, alemanes o italianos nos conocen por ello y planifican sus vacaciones de verano en función de esa agenda. Jóvenes que no olvidarán esa experiencia colectiva que han vivido aquí y que la darán a conocer a otros. Y cientos de medios de comunicación amplificando su proyección.

De esta forma, crece nuestra presencia en el listado de alternativas que los potenciales turistas europeos barajan a la hora de decidir sobre su destino vacacional. Cuanto más se nos conozca en positivo, mejor; cuanto más se sepa que somos capaces de poner en marcha y consolidar productos de referencia como los aludidos, mejor; cuanto más nos identifiquen con ofertas de calidad reconocibles en toda Europa, mucho mejor.

Los festivales del verano castellonense aportan un plus importante al mix turístico que debemos definir entre todos para dar solvencia y sostenibilidad a nuestro desarrollo futuro. El plus de la notoriedad, de la reputación y de la diferenciación. Enriquecen nuestras posibilidades de articular un discurso turístico potente basado en la complementariedad de la oferta, la calidad de las distintas propuestas y la integración de todo en territorio en un producto singular y atractivo. No podemos desaprovecharlo.

04 junio 2011

Turismo social y oportunidades

Publicado en Mediterráneo el 4 de junio de 2011.

Este año se cumple el 25 aniversario del programa de vacaciones para mayores del Imserso. En 1986 un gobierno de Felipe González puso en marcha esta iniciativa y desde entonces millones de ciudadanos y ciudadanas de nuestro país han tenido la oportunidad de viajar con ese programa. Para muchos de ellos, sin duda, los viajes del Imserso han sido su primera oportunidad para conocer otras tierras, otras luces, otras culturas. El estado del bienestar que los españoles hemos construido en las últimas décadas, con nuestro trabajo y con nuestros impuestos, ha permitido a millones de mayores abrazar esa posibilidad que les facilita un envejecimiento activo y saludable. Y ha hecho posible, también, que nuestra industria turística tenga mayor actividad en los meses de invierno.

El turismo social tiene pues esa doble vertiente: su carácter redistributivo, de igualación de oportunidades, y su efecto multiplicador, de generación de riqueza. En Castellón, durante los últimos tres años, 32.300 pensionistas han viajado con este programa del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Treinta y dos mil historias personales enriquecidas por las políticas de solidaridad que todos hacemos posibles con nuestro compromiso fiscal.

También la industria turística castellonense se beneficia del programa. En el último trienio más de 100.000 plazas hoteleras han sido ocupadas por turistas del Imserso, generando más de 28 millones de euros de negocio y 7.500 empleos. Es este un claro ejemplo de las sinergias que generan las políticas de bienestar en el impulso de la actividad económica y del empleo. Muchas empresas turísticas de esta tierra sobreviven a la estacionalidad estival propia de nuestro modelo turístico gracias a esa actividad. Y debemos perseverar en la consolidación de esa oferta.

Este año, miles de pensionistas austriacos beneficiarios de programas de turismo social de su país se han alojado en hoteles de Peñíscola y han recorrido nuestra provincia durante la primavera al amparo de un convenio suscrito con la Generalitat y la Diputación. Y se prevé que en los próximos años continúe esa fructífera relación.

No podemos dejar pasar estas oportunidades. Castellón reúne condiciones óptimas para afianzar una oferta de turismo social solvente que contribuya a desestacionalizar esta actividad económica clave para nuestro futuro. El verano seguirá siendo el tiempo preferido por quienes vienen de fuera para conocernos y disfrutar de lo mucho que aquí pueden encontrar. Pero es imprescindible que escrutemos todas las opciones que permitan ampliar temporalmente nuestra agenda turística. Y una de ellas, sin duda, son los programas vacacionales destinados a personas mayores, ya sean promovidos por el Gobierno de España, por los gobiernos autonómicos o por otras instituciones y organizaciones nacionales o extranjeras.

La riqueza paisajística, patrimonial, cultural y gastronómica de Castellón nos ofrece una plataforma excepcional para incrementar nuestra competitividad turística. Las infraestructuras que nos comunican con el mundo y que garantizan la llegada de los potenciales viajeros, aún teniendo que ser mejoradas y ampliadas, nos hacen un destino accesible para millones de personas. Pero el alma, el alma de nuestra apuesta turística son los emprendedores y las emprendedoras que cada día abren sus negocios, sus restaurantes, sus hoteles, sus comercios, sus balnearios en Montanejos o en Morella o en Vinaròs o en Segorbe. Ellos son quienes, con su esfuerzo, su talento, su perseverancia y su responsabilidad, han de protagonizar el salto adelante que precisa el sector turístico castellonense.