miércoles, 9 de mayo de 2012

La oscura Ciudad de la Luz

La Comisión Europea reclama 265 millones de euros a la Generalitat Valenciana por la inversión indebida de fondos europeos en la Ciudad de la Luz de Alicante. Más de 40.000.000.000 de pesetas que deben ser devueltos por la mala gestión del Gobierno valenciano. Un nuevo episodio de este serial tragicómico en que ha convertido el PP la vida pública valenciana. Otro despropósito más que nada tiene que ver con la crisis económica, sino con la crisis moral, política e institucional que ha arruinado muestra tierra. Una espiral de incompetencia, corrupción, soberbia e indecencia que tiene nombres y apellidos concretos de la derecha valenciana y la connivencia de muchos y muchas que prefirieron hacer oídos sordos a las denuncias que durante tantos años vienen haciendo los socialistas y el resto de fuerzas progresistas en la CV.

martes, 8 de mayo de 2012

Lo prometido, lo no prometido y lo contrario de lo prometido

Dijo ayer Rajoy en una entrevista que va a hacer todo lo necesario para sacarnos de esta. Dijo que haría lo prometido y lo no prometido y lo contrario de lo prometido. Es cierto que Zapatero también incumplió su programa electoral y que tomó medidas muy distintas a las comprometidas en la campaña de 2008. Pero también lo es que a principios de ese año nadie, ni aquí ni fuera, del Gobierno o de la oposición, podía intuir el carácter y la profundidad de la crisis que padecemos. La cuestión es que Rajoy ganó unas elecciones celebradas casi cuatro años después de estallada la crisis. La cuestión es que hace seis meses ya sabíamos de la extrema dificultad de nuestra situación. La cuestión es que él y los suyos mintieron deliberadamente sobre lo que van a hacer para, según dicen, solucionar nuestros problemas. Al menos así lo veo yo.

sábado, 14 de abril de 2012

El 14 de abril en Castelló de la Plana

Este es el relato de las jornadas del 12 al 14 de abril de 1931 en Castelló de la Plana, tal como lo reseñé hace ya unos años en mi libro Movilización popular y burguersía republicana en Castelló de la Plana, 1931:

Según Libertad, la tarde-noche del domingo 12 "fueron momentos de verdadera fe y palpable evidencia de los sentimientos del pueblo", con una agitación extraordinaria que ocupó la redacción del diario republicano y el local de la Acción Republicana de Castellón.

A medio día del lunes, mientras se iba conociendo la magnitud del triunfo republicano, las noticias de Madrid, Barcelona, Valencia..., de modo espontáneo y sin previa convocatoria, la gente comenzó a congregarse en el Centro Republicano. Desde allí partió "una popular manifestación" que por las calles de la vila se dirigió al Gobierno Civil donde, una vez más, se reclamó la amnistía a los sentenciados por lo de Jaca y la libertad de los presos políticos. Fernando Gasset, que había tenido sus dudas en el momento de salir a la calle ante la fuerza popular, desde l mismo balcón del Gobierno Civil disolvió pacíficamente la manifestación pidiendo sensatez y orden. Grupos antidinásticos de Vila-real, Almassora, Nules y otros pueblos de la Plana compartieron el ambiente festivo y el clima de solidaridad republicana en las calles de la capital, bajo el volteo general de las campanas de Santa María.

El día 14 amaneció con la noticia de que en Eibar se había proclamado la República. En Valencia, Oviedo y Zaragoza se hizo lo propio aquella misma mañana. En Madrid, en la casa de Marañón, Alcalá Zamora y Romanones tuvieron una entrevista definitiva en la que el presidente del Gobierno provisional exigió sin demora la abdicación del rey.

En Castellón, el gentío se congregó en la Porta del Sol. Desde allí, tras escuchar a Carlos Gamón, una manifestación recorrió las calles de González Chermá y Colón para llegar a la plaza de la Constitución. Era el pueblo, un pueblo de jornaleros y médicos, comerciantes y labradores, marineros y artesanos el que hizo de aquella, realmente, la plaça major. Desde un balcón de la Casa Consistorial Miquel Peña, presidente de la Acción Republicana de Castellón, se fundió con la masa al recordar a Galán y García Hernández. A las 3 y media de la tarde, la bandera tricolor ondeaba en el mástil del balcón principal del Ayuntamiento. Fueron momentos de emoción para quienes tantas esperanzas habían depositado en la llegada de la República: "Los aplausos han sonado atronadoramente mientras la más intensa de las emociones, emoción que impedía el habla y humedecía los ojos, embargaba el ánimo de la multitud." En el Centro Republicano, junto a la bandera de la organización republicana fueron izadas la de las Juventudes Republicanas, el Ateneo Socialista y el Centro Obrero.

Desde la plaza de la Constitución, la multitud se dirigió en busca de Gasset. No fue el partido republicano quien sacó al pueblo a la calle; antes bien, fue la fuerza de la muchedumbre, su voluntad radical de instaurar la República la que precipitó los acontecimientos. El viejo líder radical fue llevado a la calle por la presión popular. Los manifestantes se dirigieron al Gobierno Civil, en la calle Mayor, donde una comisión constituída por el mismo Gasset, Miguel Peña, el socialista Huerta, Peláez, Forcada y Albella se entrevistó con el gobernador, Abelardo Nieto. Este les confirmó lo que ya conocían. Seguidamente se reunierón con Castelló y Tárrega, presidente de la Diputación, para que abandonase la presidencia. Tras unos titubeos que llevaron al jefe liberal a plantear la posibilidad de ceder su cargo a Luis Fabra, lo dejó, disuadido por Gasset y Gea Mariño, en manos de este último. A las 5 de la tarde, el alcalde Francisco Breva renunció en favor de Manuel Peláez. A las 9 de la noche un despacho de Gobernación ordenaba al gobernador civil Nieto dejar su mando.

De esta forma los republicanos copaban todos los resortes del poder político provincial. En cuatro horas la alcaldía, la presidencia de la Diputación y el Gobierno Civil habían dejado de estar en manos de los monárquicos. Era el hundimiento definitivo de un régimen. La familia real abandonaba Madrid a las 8 de la tarde. Para entonces, de hecho, ya todos los mecanismos del Estado estaban bajo control republicano.

sábado, 24 de diciembre de 2011

El servicio público

Publicado en Mediterráneo el 24 de diciembre de 2011.


Muy probablemente esta sea la última ocasión en la que me asome a esta ventana de opinión como subdelegado del Gobierno de España en nuestra provincia. Desde abril de 2007 he tenido la oportunidad de dirigirme a ustedes desde este espacio, cedido generosamente por el diario Mediterráneo, para comentar diversas cuestiones de actualidad. Lo he hecho siempre, créanme, con la voluntad de fijar posiciones razonadas; con el afán de polemizar sin acritud respecto de aquellos temas que estaban en la agenda política, económica o social de nuestra tierra; con el ánimo de aportar nuevas visiones que enriquecieran el debate sobre nuestro futuro. Porque tengo el convencimiento cierto de que quienes asumimos responsabilidades en la cosa pública estamos obligados a hablar, a dialogar con la ciudadanía para explicar el cómo y el por qué de la acción institucional. Sería pretensión ridícula pensar que he sido capaz de acertar siempre en ese objetivo, para mí esencial de la vida política. Pero les garantizo que esa ha sido mi aspiración.

Hoy, en este momento en el que preparo ya el vuelo a nuevas ocupaciones, me van a permitir referirme a quienes durante los últimos años me han acompañado desde el servicio público, a los empleados y empleadas de la Subdelegación y del resto de departamentos dependientes del Gobierno de España en la provincia de Castellón. Ha sido un privilegio inmenso poder trabajar día a día con estos servidores de la causa pública. Saber de su entrega, de su cualificación, de su voluntad de servicio a la sociedad, de su lealtad para con la ciudadanía.

Son ellos y ellas quienes ponen el Estado, el conjunto de instituciones públicas, a disposición de sus conciudadanos. Quienes hacen posible que las políticas impulsadas desde los distintos gobiernos se conviertan en realidades sustantivas para todo el cuerpo social. Son el alma del Estado democrático, en su doble misión esencial de generador de derechos y garante del cumplimiento de los deberes de todos y de todas.

Por ello, quiero reivindicar aquí y ahora, cuando tantas veces escuchamos que hay que achicar los espacios de lo público, el compromiso de las empleadas y los empleados públicos con la sociedad. La imperiosa necesidad que tenemos de salvaguardar su honorabilidad del comentario apresurado o de la maledicencia interesada. Los funcionarios y las funcionarias y el resto de trabajadores públicos cumplen una misión fundamental en sociedades complejas como la nuestra: no hay democracia ni Estado social sin un servicio público reconocido, respetado y valorado por la ciudadanía.

No de trata, pues, de menos Administración pública sino de mejor, la que sea necesaria para abordar los grandes retos que tenemos. No se trata de menos empleados públicos, sino de que estos puedan cumplir mejor su servicio, ser más eficaces y eficientes en el ejercicio de su misión. La acción pública es una palanca de cambio muy poderosa para avanzar hacia una sociedad más abierta, más libre, más tolerante y más solidaria. Para ello necesitamos de un servicio público que garantice la no exclusión social, la igualdad de oportunidades, el progreso personal de todos y la sostenibilidad de nuestras actuaciones públicas y privadas.

A los casi 4.500 servidores de las distintas administraciones dependientes del Gobierno y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Castellón, gracias, muchas gracias por su buen hacer diario. Por enseñarme durante estos años su alto grado de compromiso con nuestra sociedad. Por mostrarme el camino acertado en tantas y tantas decisiones. Por su discreción y lealtad. Gracias porque, en momentos de grave dificultad como los que vivimos, han sabido anteponer siempre su sentido del servicio al interés personal.

A todos y a todas, mi reconocimiento como subdelegado y como representante del Gobierno de España en la provincia. Pero sobretodo y especialmente, mi respeto como ciudadano. Mucha suerte, buen año 2012 y hasta siempre.

El valle glaciar de Chamonix. Agosto de 2004.

martes, 20 de diciembre de 2011

Rodríguez Zapatero

Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 20 de diciembre de 2011.


Buenos días Lorena:

Hoy va a ser investido como presidente del Gobierno de España Mariano Rajoy. Un mes después de que el pueblo español decidiera con sus votos que el Partido Popular debía asumir la responsabilidad de liderar la vida pública de nuestro país, el Congreso de los Diputados lo elegirá para esa tan digna tarea.

La llegada de Rajoy a La Moncloa supondrá la salida de quien ha ejercido la presidencia de nuestro Gobierno durante los últimos casi ocho años, José Luís Rodríguez Zapatero.

Tal vez, Lorena, no sea aún el tiempo del reconocimiento a la labor desempeñada por el que será desde mañana expresidente. Tal vez las persistentes brumas de la crisis impidan hoy valorar en sus justos términos el trabajo realizado. Pero yo quiero, aún a sabiendas de que a muchos no guste, reivindicar el compromiso de Rodríguez Zapatero con la sociedad española, con la modernización de nuestro sistema institucional y de nuestras infraestructuras productivas, con la profundización de nuestra cohesión social, con la construcción de más igualdad entre hombres y mujeres, con la erradicación de la violencia dentro y fuera de España y con la ampliación de los derechos individuales y colectivos de los ciudadanos y ciudadanas de este país.

Una gran parte de la ciudadanía, incluso entre sus compañeros y compañeras del Partido Socialista Obrero Español, su partido y el mío, expresan hoy su desdén hacia quien ha tenido que liderar nuestro Gobierno durante la zozobra de la más grave crisis que ha sufrido el mundo occidental desde la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, ha cometido errores, por acción o por omisión. Y ha impulsado medidas dolorosas, que aún siendo necesarias no han sido comprendidas por quienes tanto habían confiado en él.

Pero tengo para mí, que este hombre honesto y honrado, que situó el buen talante y el diálogo con la modernidad en el eje de las políticas públicas, que decidió hacer por España lo necesario “le costara lo que le costara”, este hombre digo será recordado como un gran demócrata y un gran reformador. Y para mí ha sido, por supuesto, un gran honor representar al Gobierno presidido por José Luís Rodríguez Zapatero en mi tierra y ante mi gente.

A todos y a todas, buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena, y feliz Navidad.