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12 julio 2009

Adelantando el futuro

Publicado en Mediterráneo en julio de 2007.

¿Sabe usted cuánto son 43 hectómetros cúbicos de agua? Cuarenta y tres mil millones de litros de agua. Algo así como 43 depósitos con la planta del estadio Castalia y 35 pisos de altura repletos de agua. Miren, si embotellamos toda esa agua en botellas de un litro y las plantamos una junto a otra daríamos más de 120 vueltas a la Tierra o llegaríamos más lejos que la Luna. Sin duda, mucha agua. Esa es la capacidad máxima de producción anual de la desalinizadora de Cabanes-Oropesa cuyas obras hemos comenzado esta semana. Ese es el compromiso del Gobierno de España con nuestro futuro.

En efecto, este miércoles el delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, y la directora general del Agua, Marta Morén, han dado el inicio oficial a las obras de una infraestructura esencial para nuestro futuro. El de todos. El de los municipios de Cabanes, Oropesa y Benicàssim y el de otros que se adherirán en el futuro al convenio de explotación de la desaladora. Son 55 millones de euros en una primera fase que permitirá producir más de 21 hectómetros cúbicos para atender la demanda presente y futura de agua potable de gran parte de la Plana Alta.

Será esta la primera desalinizadora de nuestra provincia, a la que se unirá la de Moncofa, en la Plana Baixa, cuyo proyecto se encuentra en fase ya muy avanzada de tramitación administrativa. Estas dos instalaciones se sumarán a las más de 800 plantas desaladoras españolas que abastecen a millones de ciudadanos. Y su construcción, además de generar empleo, permitirá a las empresas adjudicatarias aplicar los desarrollos tecnológicos que han convertido al sector en referente mundial.

He leído y oído estos días a algunos que la planta va a generar más agua de la realmente necesaria. Bueno, esto es una novedad. Lo que se decía a menudo es que la falta de agua limitaba nuestro desarrollo. Que necesitábamos más agua. Eso siguen diciendo las pancartas sempiternamente colgadas de los balcones de la Diputación provincial.

Tal vez, la crisis y el frenazo en los proyectos urbanísticos nos hagan perder la perspectiva. Este tipo de infraestructuras no pueden estar condicionadas por los vaivenes coyunturales. El Gobierno tiene el compromiso de garantizar las necesidades hídricas de nuestra provincia actuales y futuras. Y para ello, a través de la acción concertada de Acuamed, las confederaciones hidrográficas del Júcar y del Ebro y del SEIASA ha puesto en marcha todo tipo de iniciativas para la provisión y adecuada gestión del agua en nuestra tierra. En colaboración con la Generalitat y las administraciones locales. Con la firme convicción de que las comarcas castellonenses precisan ver asegurada su suficiencia hídrica.

Esto es una apuesta por nuestro futuro. Y por el futuro de nuestros hijos. Esos 21 hectómetros cúbicos de la primera fase de la desaladora no sólo van destinados al desarrollo urbanístico. No. Esos miles de millones de litros de agua vienen a enriquecer nuestro patrimonio hídrico, nos hacen más ricos. Permitirán, también, gestionar mejor nuestros acuíferos, evitar su sobreexplotación, disponer de más recursos a nuestro sector agropecuario, proveer la demanda del desarrollo industrial y turístico. Es un aporte neto de agua potable que no detraemos de la ya existente en nuestro subsuelo o en nuestros ríos.

En 2011 la desaladora de Cabanes-Oropesa entrará en servicio. Y contribuirá, con las obras del embalse de Arenós, o la balsa de recogida de excedentes del río Belcaire (inaugurada en la Vall d’Uixó hace unas semanas), o la modernización de nuestros regadíos promovida por la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias y otras iniciativas en marcha, a construir un mejor futuro para esta tierra.

12 noviembre 2007

La doctrina Acebes

Publicado en Mediterráneo en noviembre de 2007.

El pasado miércoles fue uno de esos días reconfortantes. He de confesarles que me emocionó escuchar en la voz del presidente del tribunal la sentencia sobre el 11M. Recordé las imágenes del dolor y de la indignidad de aquellos días fatídicos de 2004. Las víctimas y la solidaridad de un pueblo que supo estar a la altura de las circunstancias. Ahora tengo la convicción de que la sociedad española y sus instituciones son más fuertes que entonces; nuestro Estado de Derecho ha sabido gestionar con madurez ejemplar la peor afrenta que ha sufrido desde el restablecimiento de la democracia.

El proceso judicial nos ha confirmado lo que la mayoría pensábamos y ha mostrado hasta qué punto están algunos dispuestos a llegar con tal de derribar el Gobierno progresista de España. Los que eran responsables de la seguridad del Estado en marzo de 2004 han dedicado todo su esfuerzo durante estos tres años y medio a proclamar la infamia. Dijeron que el Ejecutivo de Zapatero estaba sustentado sobre 200 cadáveres, para negarle la legitimidad que se ganó en las urnas. Humillaron a Pilar Manjón, la madre coraje que simboliza el desgarro vital provocado por el fanatismo yihadista. Han mentido hasta la náusea desde el mismo 11M para negar la evidencia.

Ya ven, siempre tan dados a ocultar el pasado. No les gusta nada que la gente de este país tenga memoria. Ahora, a cinco meses de las elecciones llegan hasta a negarse a sí mismos. Dicen que ellos nunca dijeron lo que todos les hemos oído decir sobre el 11M. En fin, ahí están los archivos periodísticos. Y ahí está la memoria que ellos quieren silenciar. Es la doctrina Acebes: mentir, mentir y mentir para sembrar el desasosiego, la desconfianza y la insidia entre la ciudadanía con la finalidad de que no prospere un nuevo proyecto de modernización y progreso en España. Lo de menos es el beneficio de la gente y la legitimidad democrática; lo de más es, otra vez, mantener el poder en manos de los de siempre a cualquier precio.

Es su forma de hacer y entender la política, en Madrid y aquí. Vean, si no, lo que están haciendo y diciendo los jefes locales de la derecha con el tema del agua. Llevan años reclamando el trasvase que ellos fueron incapaces de poner en marcha mientras detentaban los gobiernos español y valenciano y controlaban las instituciones provinciales. Tenían todo el poder en sus manos para hacerlo, pero no pudieron, no supieron o no quisieron hacerlo. Y ahora niegan la legitimidad del Gobierno socialista para impulsar y desarrollar las soluciones que considera adecuadas para poner fin al déficit hídrico de nuestra tierra.

Da igual que estemos avanzando en el sentido correcto. Da igual que estemos construyendo ya las infraestructuras que nos permitirán en muy poco tiempo disponer de toda el agua que necesitemos para nuestro desarrollo futuro. Eso, de nuevo, es lo de menos. Ellos siguen a lo suyo: la bronca permanente y el follón continuo. Porque saben que el tiempo corre en su contra y que cada nuevo hectómetro cúbico de agua que ponemos a disposición de los castellonenses ahoga su mensaje victimista.

Ellos saben mejor que nadie que el trasvase del Ebro hasta Almería no se va a hacer. Ni ahora ni cuando vuelvan a La Moncloa. Es otra más de sus mentiras. Por eso, mientras aquí cuelgan pancartas, en Madrid retiran del debate de los Presupuestos su enmienda reclamando el trasvase. Puro teatro.



14 julio 2007

Colaborar para mejorar

Publicado en Mediterráneo en julio de 2007.

Hace unos días me reuní en la Subdelegación del Gobierno con la dirección de Aerocas para determinar las necesidades en materia de seguridad del futuro aeropuerto de Vilanova. Fruto de ese encuentro, que daba continuidad al propiciado hace un año por Juan María Calles, fue la creación de un grupo de trabajo conjunto que fijará las infraestructuras que precisan la Guardia Civil y la Policía Nacional en el recinto aeroportuario.

Es este un buen ejemplo de cooperación administrativa. Porque las distintas administraciones deben colaborar con lealtad para resolver con eficacia las demandas y las necesidades de ciudadanos y ciudadanas. Y mal haremos los responsables públicos si anteponemos con deslealtad nuestros intereses personales o de partido a los intereses generales de la ciudadanía. Así lo entiende, al menos, el Gobierno de Zapatero.

Lamentablemente otros no comparten esos principios. No voy a insistir en la actitud del Ayuntamiento de Castellón respecto de la N340 o de la Comisaría de Policía. Se ha escrito ya demasiado sobre eso. Ni voy a referirme al bochornoso episodio de la concejala Gallén, cuestionando la profesionalidad y la honorabilidad de nuestras Fuerzas Armadas en el acto de la arriada de bandera en la Comandancia Naval del Grao. Esto queda en el ámbito de lo grotesco y no merece mayor atención.

Estos días estamos teniendo conocimiento de otro ejemplo manifiesto de deslealtad entre administraciones: la actitud del Govern de la Generalitat respecto de la desaladora de Torrevieja. De nada ha servido que el Tribunal Supremo haya dado la razón a la empresa pública Acuamed en el impulso del proyecto que había sido paralizado por el Consell. Camps sigue, erre que erre, poniendo impedimentos a una infraestructura que permitirá cubrir las necesidades de agua de la Vega Baja del Segura. Ese es su estilo: cuanto peor, mejor. Ya lo demostraron, hace dos años, con el bloqueo del convenio para la construcción de la desaladora de Oropesa.

No sé si ustedes coincidirán conmigo, pero no creo que esto sea gobernar con buen juicio. El partido de Acebes y Aznar mantiene su cruzada particular contra todo aquello que discrepe de su forma de ver y entender el mundo. Ya saben: “antes rota que roja”. Lo cierto es que el PP, al asumir la deslealtad como principio de su relación con el Gobierno de España, está transmitiendo a la sociedad una imagen tremendamente negativa. Y de ello se hacen eco, uno tras otro, los distintos sondeos de opinión.

Miren, el barómetro de julio del Centro de Investigaciones Sociológicas es así de contundente: el 50 por 100 de los encuestados considera malo o muy malo el trabajo del PP en la oposición. Más aún, sólo un 14 por 100 cree que la labor de los populistas en la oposición es buena o muy buena. Y en lo que se refiere a la confianza que inspira el señor Rajoy, la misma contundencia: 75 de cada 100 españoles desconfían del jefe del PP, y a sólo 23 les inspira confianza. Por eso no es de extrañar que los ciudadanos aprueben al presidente Rodríguez Zapatero frente al deficiente 3,8 de don Mariano, por detrás de Gaspar Llamazares o de Josep Antoni Duran i Lleida

Esto es lo que hay. Los ciudadanos terminan por hartarse de tanta deslealtad, de tanto juego sucio y de tanto desvarío político.

19 mayo 2007

Diez millones

Publicado en Mediterráneo en mayo de 2007.

Diez millones de litros al día. Esa es la cantidad de agua que brota de los dos nuevos pozos abiertos por la Confederación Hidrográfica del Ebro en Els Ports. Agua de calidad. Y agua para siempre, si somos capaces de gestionarla con racionalidad.

El pasado jueves tuve la satisfacción de acompañar a los alcaldes de Morella y Forcall en la reunión que mantuvimos con el presidente de la Confederación del Ebro, José Luis Alonso, y con el director de Aquamed, Adrián Baltanás. En Zaragoza, Ximo Puig y Santi Pérez solicitaron la tramitación de la concesión administrativa que otorga la Confederación para el uso de esos pozos y pidieron de Aquamed celeridad en la construcción de la red de distribución que permita llevar el agua hasta los usuarios. Más de 8.000 personas de una quincena de municipios se verán beneficiadas.

Es, sin duda, una noticia excelente, por más que a algunos les duela que el compromiso del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con Castellón y sus gentes siga concretándose cada día. Creo que es bueno recordar que el trasvase ideado por el partido de Aznar-Acebes y reclamado aquí por los Camps, Fabra y compañía no dejaba ni una gota de agua en Els Ports. ¡Ni una sola gota de agua para la comarca históricamente con mayores restricciones en el uso del agua!

A veces lo fácil no es sinónimo de lo bueno ni de lo mejor. Aunque se pretenda vender con costosísimas campañas de propaganda a cargo del erario público. La ciudadanía termina por descubrir, más pronto que tarde, que tras el márquetin está la nada y que es necesario apostar por políticas audaces y con visión de futuro para resolver los problemas que condicionan nuestro desarrollo.

Y así ocurre con la cuestión del agua. Como hemos visto en Els Ports. O en el embalse de Arenós. Esta misma semana tuve la oportunidad de ver sobre el terreno el efecto de las obras de emergencia acometidas por la Confederación Hidrográfica del Júcar en nuestro mayor embalse. Hacía muchos años que desde la Puebla de Arenoso no se veía el agua embalsada. Los deslizamientos detectados en la ladera que sustenta el pueblo obligaron a reducir a un sexta parte la capacidad de almacenamiento, poco más de 20 hectómetros cúbicos.

Arenós tiene un valor estratégico en la provisión de agua para los campos y las ciudades de La Plana. Por eso la Confederación abordó con urgencia hace dos años y medio las actuaciones necesarias para restablecer la plena operatividad del embalse. Y esto nos ha permitido contar ya con 60 hectómetros cúbicos embalsados en estos momentos, que podrán llegar hasta los 90 una vez culminada la segunda fase de las obras que comenzará en los próximos meses. Más agua y más seguridad para las personas.

En esa línea vamos a seguir trabajando. Como hicimos con las compuertas de Algar. Y como estamos haciendo con los trabajos para la recarga de acuíferos en el Belcaire, o con los nuevos pozos de Vilanova d’Alcolea y Canet lo Roig, o las desaladoras de Moncofa y Oropesa, o la modernización de regadíos de La Plana. Porque estamos convencidos de que es posible otra forma de gestionar nuestro recurso más esencial. Porque sabemos que nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas depende de que aprovechemos el agua de que disponemos con sentido común y con racionalidad.