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08 enero 2015

‪#‎JeSuisCharlie

Como los de Londres, Gaza, Mali o Madrid, los asesinatos de París no callarán la libertad. Ayer los liberticidas golpearon con saña el corazón de la democracia. El espíritu de la República y el valor de la expresión libre. No son más víctimas estas que otras que a diario mueren bajo el horror de regímenes criminales o de estrategias diabólicas que dicen defender no sé qué valores. Muertes igualmente injustas, viles, deleznables. Otras son anónimas, las de ayer tenían nombre y apellidos: libertad de expresión, libertad para hablar, para contar, para discrepar, para criticar, para cuestionar, para informar. Cerca de Notre Dame, a orillas del Sena. Igual de dolorosas, pero estas eran nuestras. Nuestra forma de vivir, de convivir, de pensar. La que nos hace fuertes frente a quienes, dentro o fuera, proclaman el fin de la libertad. Charlie Hebdo seguirá como lo harán los valores republicanos frente a la tiranía de la violencia de quienes pretenden imponer con sangre su falsa verdad. Aquí o allá. No caigamos en su trampa criminal. No.


12 marzo 2013

11-M, TICs y movilización popular

#11M Ayer se cumplieron nueve años de los atentados yihadistas de Atocha. Casi una década ha pasado ya desde aquella mañana de muerte y desolación provocada por el fanatismo islamista y que dió paso a unas jornadas estremecedoras, de recuerdo inolvidable para los demócratas españoles y europeos. La masacre criminal de Atocha derivó en el esperpento de un gobierno contumaz en la mentira ventajista sitiado por millones de ciudadanos y ciudadanas ávidos de verdad sobre el más grave ataque contra nuestra convivencia. Aquellos mentirosos (muchos de ellos hoy todavía en pimerísima línea de la política española) se enfrentaron a una movilización sin precedentes: la primera gran movilización popular del tiempo internet en nuestro país. Lo que ocurrió en las calles españolas aquellos tres días de marzo de 2004 no se hubiera producido sin la telefonía móvil, los SMS, el correo electrónico y el acceso instantáneo a los medios de comunicación extranjeros a través de la Red. Por primera vez el pueblo se ponía en pie contra la deslealtad de su Gobierno usando las armas del nuevo tiempo. Aún habría de pasar un año para la aparición de Facebook y tres hasta que circulara el primer tweet y ni siquiera se hablaba de las redes sociales telemáticas, pero las nuevas tecnologías de comunicación ya habían comenzado a cambiar nuestra forma de relacionarnos y de comportarnos políticamente. Hoy, tan sólo nueve años después, ya nada es igual, aunque algunos se empeñen en no querer verlo. Las movilizaciones contra los deshaucios o la reacción instantánea de la sociedad en torno a Gürtel, Bárcenas o Ponferrada lo atestiguan.

26 octubre 2012

Malala Yusafzai

Malala Yusafzai sigue luchando por su vida 18 días después de que un criminal le disparará a la cabeza. A sus quince años se ha convertido en icono mundial de la lucha de las mujeres por su dignidad. Malala da nombre y rostro a millones de mujeres que sufren la violencia física, psicológica e institucional de un mundo machista. Millones de mujeres muertas en vida, sometidas a la más miserable de las discriminaciones, vejaciones, humillaciones, agresiones sin fin. El dolor de Malala es el dolor de los demócratas del mundo. Su lucha, la lucha de todos. Le reventaron el cráneo por pedir una educación igual para niñas y niños. Por querer saber, por aspirar a una vida de oportunidades iguales para hombres y mujeres. Ocurrió en Paquistán a manos del terrorismo integrista islámico y ocurre todos los días en todo el mundo cada vez que una mujer es discriminada por el mero hecho de ser mujer. La lucha por la igualdad de género es el más elemental de los compromisos de los progresistas. Sí, ya sé que muchos así no lo ven o que lo proclaman sin creerlo. Y que algunos pensarán que la crisis aconseja dejar esa lucha para más adelante. Pero no puede haber democracia real sin esa igualdad esencial. Malala nos ha dado ejemplo de vida con apenas 15 años. No la olvidemos.

12 noviembre 2007

La doctrina Acebes

Publicado en Mediterráneo en noviembre de 2007.

El pasado miércoles fue uno de esos días reconfortantes. He de confesarles que me emocionó escuchar en la voz del presidente del tribunal la sentencia sobre el 11M. Recordé las imágenes del dolor y de la indignidad de aquellos días fatídicos de 2004. Las víctimas y la solidaridad de un pueblo que supo estar a la altura de las circunstancias. Ahora tengo la convicción de que la sociedad española y sus instituciones son más fuertes que entonces; nuestro Estado de Derecho ha sabido gestionar con madurez ejemplar la peor afrenta que ha sufrido desde el restablecimiento de la democracia.

El proceso judicial nos ha confirmado lo que la mayoría pensábamos y ha mostrado hasta qué punto están algunos dispuestos a llegar con tal de derribar el Gobierno progresista de España. Los que eran responsables de la seguridad del Estado en marzo de 2004 han dedicado todo su esfuerzo durante estos tres años y medio a proclamar la infamia. Dijeron que el Ejecutivo de Zapatero estaba sustentado sobre 200 cadáveres, para negarle la legitimidad que se ganó en las urnas. Humillaron a Pilar Manjón, la madre coraje que simboliza el desgarro vital provocado por el fanatismo yihadista. Han mentido hasta la náusea desde el mismo 11M para negar la evidencia.

Ya ven, siempre tan dados a ocultar el pasado. No les gusta nada que la gente de este país tenga memoria. Ahora, a cinco meses de las elecciones llegan hasta a negarse a sí mismos. Dicen que ellos nunca dijeron lo que todos les hemos oído decir sobre el 11M. En fin, ahí están los archivos periodísticos. Y ahí está la memoria que ellos quieren silenciar. Es la doctrina Acebes: mentir, mentir y mentir para sembrar el desasosiego, la desconfianza y la insidia entre la ciudadanía con la finalidad de que no prospere un nuevo proyecto de modernización y progreso en España. Lo de menos es el beneficio de la gente y la legitimidad democrática; lo de más es, otra vez, mantener el poder en manos de los de siempre a cualquier precio.

Es su forma de hacer y entender la política, en Madrid y aquí. Vean, si no, lo que están haciendo y diciendo los jefes locales de la derecha con el tema del agua. Llevan años reclamando el trasvase que ellos fueron incapaces de poner en marcha mientras detentaban los gobiernos español y valenciano y controlaban las instituciones provinciales. Tenían todo el poder en sus manos para hacerlo, pero no pudieron, no supieron o no quisieron hacerlo. Y ahora niegan la legitimidad del Gobierno socialista para impulsar y desarrollar las soluciones que considera adecuadas para poner fin al déficit hídrico de nuestra tierra.

Da igual que estemos avanzando en el sentido correcto. Da igual que estemos construyendo ya las infraestructuras que nos permitirán en muy poco tiempo disponer de toda el agua que necesitemos para nuestro desarrollo futuro. Eso, de nuevo, es lo de menos. Ellos siguen a lo suyo: la bronca permanente y el follón continuo. Porque saben que el tiempo corre en su contra y que cada nuevo hectómetro cúbico de agua que ponemos a disposición de los castellonenses ahoga su mensaje victimista.

Ellos saben mejor que nadie que el trasvase del Ebro hasta Almería no se va a hacer. Ni ahora ni cuando vuelvan a La Moncloa. Es otra más de sus mentiras. Por eso, mientras aquí cuelgan pancartas, en Madrid retiran del debate de los Presupuestos su enmienda reclamando el trasvase. Puro teatro.



26 julio 2007

Las actas del descrédito

Publicado en Mediterráneo en julio de 2007

¿Pueden ustedes imaginar que en el Parlamento británico el líder de la oposición reclamara al primer ministro las actas de las conversaciones con el IRA para usarlas como arma electoral? Yo no. Ni en Alemania, ni en Francia. No puedo imaginar que en esos países se exija al jefe del Gobierno demostrar su inocencia frente a lo que dicen los terroristas. No, no puedo imaginar que allí el líder del principal partido de la oposición de más crédito político a los terroristas que al jefe del Gobierno. Tristemente esto está sucediendo en España.

El señor Rajoy-Acebes-Zaplana ha dado esta semana un paso más en su viaje de no retorno. Tal vez quiso hacer un alarde ante sus tropas para reforzar su posición frente al camarada Rato. Tal vez. Pero tengo para mí que estos excesos no agradan a la ciudadanía. Porque difícilmente puede gustar a la mayoría quien es capaz de vender la dignidad del Estado y de la democracia por un plato de votos.

No habló de nada más. ETA, ETA y más ETA. Ese fue su discurso. No habló ni del crecimiento económico, ni del mercado laboral, ni de los derechos sociales, ni de las pensiones, ni de la seguridad vial, ni de infraestructuras, ni de tantos y tantos temas que ocupan a diario a los españoles y a las españolas. Sólo habló de ETA; y lo hizo para culpabilizar al Gobierno, para deslegitimar al Gobierno, para condenar al Gobierno. ¡Menos mal que estos tres años han sido el período de tiempo en el que hemos sufrido menos atentados etarras de los últimos 40! Menos mal.

Por ello no puede extrañarnos que muchos se hayan sentido hartos de tanta deslealtad y de tanta desmesura. Y es que, muy a pesar de los de la gaviota, el Gobierno de Zapatero ha hecho muchas otras cosas, además de explorar (como hicieron todos los gobiernos anteriores) la rendición negociada de ETA y de perseguir policialmente a sus comandos.

Esto lo saben los ciudadanos castellonenses. Lo saben los 45.000 trabajadores autónomos de nuestra provincia, que han visto cómo este Gobierno ha impulsado una ley que les ofrece más y mejores derechos, como la baja por enfermedad y accidente, la percepción del desempleo o la jubilación anticipada. Lo saben las mujeres de esta tierra, que con la Ley de Igualdad podrán avanzar decididamente hacia la igualdad real y combatir con fuerza la discriminación por razón de género.

Lo saben, así mismo, miles de pensionistas de Castellón beneficiarios de pensiones mínimas, que han visto cómo éstas han subido el 25 por cien en menos de tres años. O los 15.000 castellonenses dependientes y sus familias, que tienen por fin garantizado su derecho a una vida digna con la Ley de Dependencia. Y los miles de trabajadores y trabajadoras que han sido contratados indefinidamente en aplicación de la reforma laboral; también los que perciben el salario mínimo interprofesional, que ha subido más del 15 por cien en lo que llevamos de Legislatura.

Más derechos y más bienestar para una España más solidaria y mejor preparada. Ese es nuestro proyecto de futuro. Porque este Gobierno sólo es reo de su compromiso con el progreso y la libertad de los españoles. Y así seguirá siéndolo, aunque esto les resulte insoportable a don Mariano y a sus corifeos