miércoles, 4 de marzo de 2015

Olivas, depredador pata negra

Dice Olivas que se fue al Caribe en jet privado pagado por beneficiarios de la política crediticia de Bancaja para atender asuntos que concernían a la entidad. No sabemos cuáles pero ya nos adelanta el susodicho que no prosperaron, por lo que, deducimos, se vió obligado a repetir. Y así, entre viaje y viaje, debió no percatarse de que la que era tercera caja de ahorros de España se hundía en la miseria arrastrando al sistema financiero valenciana a la desaparición. Este hombre fue mano derecha de Rita Barberá en el ayuntamiento de Valencia y mano izquierda de Zaplana en la Generalitat, tanto que heredó la presidencia cuando el de Cartagena marchó a Madrid llamado por Aznar. Camps lo hizo suyo entregándole Bancaixa en 2005 y todos lo hicimos nuestro pagando el multimillonario rescate de 2012 por Bankia. Un pata negra de la depredación y de la depravación gaviota, vaya. Un sabelotodo de cuanto ha ocurrido, en blanco o en negro, en el popularismo valenciano en los últimos 30 años. De Olivas dijo ayer Fabra no saber nada. Que él no tiene nada que ver con esa gentuza. Lo mismo dice, a menudo, de toda la caterva de indecentes que han arruinado este país parapetados tras la siglas de su partido, el de Fabra. Pero por si acaso se olvida, o quiere hacer olvidar, habrá que recordarle al aún president que fueron los Camps, Olivas, Blasco, Fabra (el otro, ¿os acordáis?) y demás buscavidas azuletes los que iluminaron su carrera política, así en Castellón como en Valencia. Hoy faltan 80 días para las elecciones de mayo. Las décadas de la indecencia han de llegar a su fin. En cuestión está la dignidad del país.