18 enero 2022

Vale la pena leer a Piketty

Publica hoy La Vanguardia una interesante entrevista a Thomas Piketty que merece unos minutos de lectura. No dice ahí nada nuevo respecto a lo que lleva tiempo argumentando, y demostrando sesudamente con datos y análisis, el economista francés pero es una buena aproximación a lo esencial de su discurso. El valor político y económico de la igualdad como motor de desarrollo social y factor determinante para la estabilidad. De cómo las políticas y la cultura neoliberal puestas en marcha en los 80 están en el núcleo de la incertidumbre y la fractura social que vivimos. De que no hubiera habido prosperidad en el Norte sin pobreza en el Sur, ricos muy ricos sin pobres cada vez más pobres, a nivel planetario y en cada una de nuestras sociedades. De la necesidad imperiosa de políticas fiscales transnacionales eficaces para distribuir la riqueza y sostener los instrumentos públicos (sanidad, educación...) que garantizan la igualdad. Y de políticas que impulsen la participación social en la gestión de la propiedad. Parecen verdades de perogrullo, a estas alturas, pero son verdades necesarias que deben orientarnos si queremos encontrar razón de futuro. Vale la pena leer a Piketty.



12 enero 2022

Vacunas para todas

Publica El País un artículo de la abogada africana Safura Abdool Karim con por título "La mutación del apartheid de las vacunas contra la covid". Suficientemente expresivo el título y muy recomendable el artículo. Abunda en la idea, de evidencia palmaria, de que "hasta que todos en el mundo tengan acceso a la vacuna, nadie estará a salvo." Verdad de perogrullo que he reiterado desde aquí y a la que desde el Norte seguimos resistiéndonos a entender. O la entendemos pero nos da igual. Cuando la variante ómicron saltó a la actualidad en Sudáfrica nos apresurados a cerrar fronteras con el Sur, es nuestra forma de girar la cara para no ver la realidad. E iniciamos a toda prisa las vacunaciones de refuerzo. En el último mes el volumen de contagios en Europa y América del Norte ha crecido de forma exponencial. La OMS advierte de que las próximas semanas van a ser peores en todo el mundo. Seguiremos, en nuestro Norte, vacunándonos; y seguirá el Sur esperando de nuestras sobras para poder vacunarse convertido en reservorio para nuevas mutaciones del virus que acabarán saltando fronteras que solo a los humanos conciernen. Sé que nuestros gobiernos no pueden renunciar a proteger a sus poblaciones si disponen de los medios para ello; pero sé también, sabemos, que el modo más eficaz de hacerlo sería afrontar la pandemia como lo que es, un problema de los humanos de todo el mundo. Y que hasta que así no sea afrontado no será resuelto. Esto no es ni ingenuidad ni utopismo, es puro realismo y esencial pragmatismo.

Erick Kaglan. Healthcare worker provides vaccination. Costa de Marfil, 2021. World Bank Photo Collection. Compartida bajo licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0



11 enero 2022

Transición verde y desconcentración

La transición verde se puede abordar desde dos alternativas. Una, dando continuidad a las grandes concentraciones de producción incorporando las tecnologías necesarias para la descarbonizacion sin alterar la deriva hacia lo macro de la última fase del capitalismo. Grandes agregados de producción, distribución y comercialización de energía, información, manufacturas, productos alimentarios... Tal vez así se consiga la sostenibilidad ambiental; creo, sin embargo, que esta vía conduciría a una sociedad cada vez más desigual, económica y territorialmente, y más inestable, en términos políticos y de convivencia. Dos, aprovechar las posibilidades que ofrecen esos mismos recursos tecnológicos y la revolución conceptual que vivimos para impulsar la desconcentración, favoreciendo redes de pequeña y mediana producción en un ecosistema socioeconómico de distribución y consumo más fluido y responsable que implicara a la ciudadanía en la construcción de un nuevo modelo de convivencia más justo. Que lo macro sea hoy necesario no impide abrir el debate y proyectar las líneas de construcción del futuro en un sentido alternativo a lo prescrito desde determinados púlpitos. Ya sabemos que las salchichas no vienen de una impresora 3D, como un ilustre nos recuerda estos días a los urbanitas; y sabemos, también, que garantizar nuestra seguridad alimentaria no es cuestión sencilla, especialmente si aspiramos a preservar los principios morales que inspiran nuestra democracia y a garantizar un futuro vivible. No, abrir este debate no es ir contra las pequeñas y medianas empresas ganaderas, que, por cierto, han abandonado por millares su actividad en Europa ante el avance de la producción industrial de carne. Solo el desconocimiento de lo que nos estamos jugando o el cortoplacismo interesado explican la voluntad de negar la evidencia. A mí también me gusta el chuletón, el morro de cerdo y el pollo con patatas, y poner el aire acondicionado en verano, y repostar mi coche donde me venga en gana. Me gusta, pero no por ello puedo dejar de ver y entender que el mundo en el que quiero seguir viviendo y el que dejaremos a quienes vienen después que nosotros necesita de miradas distintas y compromisos certeros. Y estos difícilmente los vamos a encontrar en las cantinelas de siempre.

Estrategia de la granja a la mesa, de la Comisión Europea.



05 enero 2022

Los méritos de Almudena

No sé cuáles son los méritos previstos por el ayuntamiento de Madrid para nombrar a una persona hija o hijo predilecto de esa ciudad. Francamente, no es asunto que me desvele. Veo que en la nómina publicada por Wikipedia aparecen Plácido Domingo y Julio Iglesias y, a título póstumo, Rafael de Penagos, Arturo Soria y Beltrán Osorio. Será discutible que Almudena Grandes merezca ese reconocimiento; a unos nos parecerá bien, y a otras mal. Es más, es probable que carezca de sentido que quienes no seamos madrileños entremos en el tema. Lo que ha dado relevancia al asunto, desde fuera de la M30, es la zafiedad con la que Almeida y la derecha lo han tratado desde el momento mismo de la muerte de la escritora. La forma chusca de actuar, las declaraciones del alcalde  Almeida, su justificación estúpida de la aceptación final del nombramiento. Ese afán por marcar lejanía con el sentido común y abrazar los argumentos ultras. Nada de lo que puedan hacer para agitar el lodo queda fuera de su voluntad. En Madrid y fuera de allí.

Almudena Grandes, escritora. Real Academia Española. 2019. Vía flickr. Compartida con licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0


03 enero 2022

Superricos

Hace diez años el patrimonio de las dos personas más ricas del mundo, Carlos Slim Herum y Bill Gates, rondaba los 47.000 millones de euros. No era poca cosa, una magnitud similar a la riqueza nacional de países como Angola o Ecuador en 2011. Hoy esa cantidad no les permitiría estar entre las 25 mayores fortunas del mundo. Y es que, crisis económica y pandémica mediante, los más ricos del planeta son hoy mucho más ricos que hace una década. Han cambiado algunos nombres pero la nómina de los super ricos sigue viendo crecer sus super patrimonios. Gates ha multiplicado su riqueza por 2,6 hasta llegar a los 121.000 millones. Lejos, sin embargo, de los 241.000 millones de Elon Musk o los 170.000 de Jeff Bezos, las dos mayores fortunas del mundo. Para saber de qué estamos hablando: la riqueza personal de Musk es mayor que los PIB de países como Colombia o Finlandia; la de Bezos supera el de Grecia. Y si sumamos el patrimonio de los 10 más ricos acumulamos una riqueza superior al PIB de Rusia. Escalofriante.

Steve Jurvetson. Elon Musk at the 2019 Tesla Annual Shareholder Meeting. Vía Wikimedia Commons. Compartida con licencia Creative Commons CC BY 2.0




16 agosto 2021

Afganistán: la guerra era un fin en sí misma

El restablecimiento del régimen de terror misógino y homófobo talibán en Afganistán cierra, 20 años después, un círculo de mentiras, soberbia, errores, drama y dolor que pone a Occidente ante el espejo de la Historia. La llamaron Operación Libertad Duradera y dijeron que traería un mundo más seguro y más democrático. Eso fue en 2001, en las semanas que siguieron al atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Después llegaría Irak, Guantánamo, Atocha, Siria, el ISIS... Y cientos de miles de millones de dólares para empresas contratistas de armamento, seguridad, infraestructuras, construcción... Hoy el integrismo islamista talibán vuelve a empoderarse en Kabul. 150.000 muertos y más de 1,2 millones de personas desplazadas después. El Medio Oriente es mucho más inestable que hace 20 años y los argumentos para el odio contra Occidente no han dejado de crecer y de dar vuelo a los señores de la guerra y del terror. Desastre militar, desastre humanitario, desastre político, desastre cultural, desastre para las mujeres. Tal vez porque esa guerra no fue nunca un camino para construir paz alguna. Era un fin en sí misma.

David Elmore. A woman with her brother are busy drawing water from a local river. Afghanistan Matters. Consulta: 16.08.2021. <https://www.flickr.com/photos/afgmatters/4496676004/>. Compartida con licencia CC BY 2.0. Via: Wikimedia Commons 


10 agosto 2021

Instalados en la crisis climática

La ONU, a través del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), el grupo de expertos que analiza desde hace décadas el cambio climático, advierte por enésima vez: o cambiamos nuestro modelo de vida de forma programada ya y sin dilación o la crisis climática a la que hemos conducido a nuestro planeta nos cambiará la vida de forma traumática y sin contemplaciones. En este tiempo en el que tanto oímos hablar de la evidencia científica y la autoridad de la ciencia remueve las tripas observar con cuánta displicencia, cuando no desprecio, hemos venido actuando desde los gobiernos y también desde la ciudadanía hacia las advertencias de los organismos internacionales y la comunidad científica. Vemos, mayoritariamente, que el cambio está afectando ya a nuestras vidas pero, también mayoritariamente, nos instalamos en esa comodidad hipócrita de esperar a que sean otros los que actúen para aminorar la crisis. Y cuando otros hacen, si nos afecta en nuestro patrimonio, en nuestro empleo o en nuestras aspiraciones personales, lo descalificamos rutinariamente. Lo sabemos con certeza: la crisis del coronavirus es nada en comparación con la crisis climática en la que, cada vez con menos posibilidades de escapar, nos estamos adentrando. O cambiamos o nos cambiará irreversiblemente.



29 julio 2021

Horizonte de sucesos y agujeros negros de la información

El horizonte de sucesos es el espacio de no retorno en el área de influencia de un agujero negro. A partir de ahí no hay posibilidad de escapar a la gravedad masiva que todo lo engulle. Ni siquiera la luz puede hacerlo. Algo similar viene ocurriendo con los agujeros negros de la desinformación que acaban por atrapar verdades como puños para desintegrarlas y hacer imposible su recomposición. Agujeros formados por la acumulación masiva de intereses alineados en la construcción de mundos paralelos basados en falacias. Pero para que esos interesen prosperen y su capacidad destructiva sea realmente eficaz es imprescindible la legión de transmisores que, voluntaria o involuntariamente, replican los mensajes y argumentos falsarios. Antes de compartir, piénsatelo. Enrique Dans, Los tortuosos caminos de la desinformación: "La tecnología siempre ha tenido una característica: hace descender rápidamente las barreras de entrada a su uso. Las mismas técnicas de gestión de microinfluencers utilizadas durante años, ahora se aplican a la difusión de campañas de desinformación. Ahora, simplemente, muchos de los que participan en ellas creen que están salvando el mundo y difundiendo ideas que todos sus amigos deberían conocer, cuando en realidad son simplemente el tonto que no cobra. Cuando reenvíes mensajes, plantéate si de verdad sabes lo que estás reenviando, si lo has podido verificar de manera fehaciente dejando al margen tus sesgos personales, y sobre todo, si realmente vale la pena."

Event Horizon Telescope. Black hole - Messier 87. Wikimedia Commons. Consulta: 16.07.2021. <https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Black_hole_-_Messier_87.jpg>. Compartido con licencia CC BY 4.0


27 julio 2021

Empleo público y Estado inteligente

El Gobierno ha aprobado hoy la mayor oferta de empleo público de la historia, cerca de 30.500 plazas. Entre 2020 y 2021 la Administración General del Estado habrá ofertado casi 60.000 empleos, a los que hay que sumar varios miles más promovidos por las administraciones autonómicas. Es una buena noticia si indica el camino a seguir en años próximos que, necesariamente, ha de apuntar al reforzamiento del empleo público. No hay que olvidar los déficits acumulados a raíz de la crisis de 2008, tanto por la disminución masiva de convocatorias como por la no reposición de las plazas vacantes generadas por la jubilación de las cohortes de personal incorporadas a las administraciones españolas tras la restauración democrática. El empleo público debe tener un único fin: la materialización y mejora de los servicios que el Estado presta a la sociedad. Las políticas públicas esenciales, las que garantizan la seguridad pública y la gestión de emergencias, las políticas de igualación social (educación, sanidad, dependencia, rescate, pensiones), las que preservan los derechos políticos, sociales y civiles (justicia) y las que promueven un nuevo modelo de desarrollo sostenible (economía, transición energética, empleo, investigación) precisan de personas que piensen en personas, que las cuiden, que las atiendan, que las protejan, que las formen. Eso es imprescindible. Pero también lo es la dotación de plazas que provean al Estado, a lo público, a sus instituciones administrativas y políticas del conocimiento necesario para prever escenarios, identificar riesgos colectivos y diseñar estrategias para afrontar el tiempo de cambio civilizatorio que vivimos preservando la cohesión social. El Estado, todo, sus distintas administraciones, necesita hoy como nunca inteligencia corporativa, gestión colaborativa y medios suficientes para liderar el cambio con audacia. Porque cuando lo público, lo que es y representa a todas y todos queda al margen de las grandes transformaciones sociales y tecnológicas y deja el cambio en manos de las grandes corporaciones pierde la mayoría social.

10 marzo 2021

No es la libertad lo que quieren, es la igualdad la que les perturba

No es la libertad lo que quieren, es la igualdad la que les perturba. Dicen que para ellas y ellos la libertad es sacrosanta, que por ella se baten contra el modelo educativo social-comunista, o contra el estado de alarma, o contra las restricciones frente a la pandemia que tildan de "paternalista". Ya lo decían antes, ¿os acordáis?: "¿quién es la DGT para decir cuánto puedo beber?", bravuconeaba Aznar en 2007 cuando el gobierno de Zapatero endurecía las sanciones contra el consumo de alcohol en la conducción. Les importa un bledo la Libertad, solo hablan, aspiran y luchan por su libertad exclusiva, en minúsculas, la que garantiza privilegios a costa de lo que sea. Porque saben que la verdadera no existe sin igualdad. Y detestan a esta tanto como a aquella. "Adoctrinamiento" es su palabra fetiche: la ley de Educación es adoctrinamiento, las políticas de igualdad son adoctrinamiento, la televisión pública es adoctrinamiento... Siempre que no sean las de ellos, claro. Entonces la doctrina se convierte en libertad. Anteayer el gobierno de Madrid, el de España en España, prohibía a la ministra de Igualdad del gobierno legítimo y constitucional de España acudir a una charla a la que había sido invitada en un colegio público madrileño para hablar de igualdad. Argumentan que es por la libertad, que no quieren que adoctrinen al alumnado. No, lo que no quieren es que se les hable de igualdad. Es el privilegio lo que les importa, no la libertad.

Eugène Delacroix. Le 28 Juillet. La Liberté guidant le peuple. En el dominio público, via Wikimedia Commons


09 marzo 2021

El feminismo es el democratismo esencial

Ayer el 8M de este año pandémico proyectó dos realidades disruptivas. De un lado la confirmación de la fuerza del feminismo en la definición de la agenda pública. De cómo, por acción o por omisión, al lado o enfrente, abrazándolo o repudiándolo, su discurso cataliza buena parte del debate público y privado. Por otro, la evidencia de rupturas crecientes en el propio movimiento. El feminismo es esencialmente un democratismo. Mejor: es el democratismo esencial, el más nuclear, el más radical por focalizar su lucha contra la desigualdad más enraizada en nuestra sociedad. Por eso se nutre de miradas diversas y se enriquece con caminos distintos. Porque son muchos los obstáculos y muy fuertes los enemigos de la igualdad, solo desde el entendimiento de esa multiplicidad de miradas y de su suma consciente y militante cabe imaginar el fin del machismo. Se equivocan, creo, dramáticamente quienes tanto desde el adanismo como desde la reacción que provoca parecen empeñadas en abrir en canal el movimiento feminista desde dentro. No se trata de uniformar lo que natural y necesariamente es diverso pero sí de reforzar lo que converge para seguir progresando en el objetivo vital de la superación del machismo. Pensar que lo mucho conseguido es irreversible o minimizar su valor puede llevar al colapso. Y negar que los cambios radicales del mundo que vivimos deben introducir también nuevos argumentos a la causa común, también. Sólo quienes aborrecen la fuerza democrática del feminismo encontrarán ahí motivos para la satisfacción.



24 noviembre 2020

Guerra total contra la nueva ley de Educación

Por tierra, mar y aire. Casado ha convocado a la guerra total contra la nueva ley de Educación. La llevarán a los tribunales, promoverán manifestaciones y legislarán contra ella allá donde puedan. No cabía esperar menos. Libertad, libertad, libertad. Que los niños son de los padres y no del Estado y que ellos son los que deciden dónde educarlos, cómo y en qué. Nada nuevo. Lo dicen desde que, en tiempos de Felipe González, se promulgara la LOGSE. Hace 30 años. Decían lo mismo: libertad, libertad, libertad. Eran los tiempos del socialismo de verdad, al que ahora dicen añorar frente al socialcomunismo rampante que nos gobierna hoy. Ya decían entonces que los socialistas (que ahora llaman de verdad) querían adoctrinar, liquidar la religión, desterrar el castellano, fomentar la vagancia y arrebatar a los niños de sus familias. Y se manifestaron, y fueron a los tribunales y montaron toda la gresca del mundo. Lo volvieron a hacer con Zapatero, que ya no era socialista de verdad pero se parecía. Visones y sotanas al grito de libertad, libertad, libertad. Vuelven hoy. Lo sorprendente es que cada vez que gobiernan ellos también legislan sobre qué, cómo y dónde educar. ¿No es la libertad? Noooooo. Es su libertad.

20 noviembre 2020

John Stuart Mill y la ley Celaá

Imagino ayer los huesos de John Stuart Mill removiéndose en su tumba del cementerio de St. Verán, en Aviñón, bajo el estruendo del "libertad, libertad, libertad" de las derechas de nuevo unidas en el Congreso. Cómo les gusta manosear esta palabra hasta convertirla en palabro obsceno. Vociferaban de tal tenor a cuenta de la aprobación en primera instancia de la nueva ley de Educacion. Gritaban libertad cuando querían decir negocio subvencionado. Porque es ahí donde radica el magro de su oposición a la ley, aderezado con los desbarres habituales sobre la religión, la igualdad, la educación cívica blablabla... Lo que de verdad les importa es que se ponga coto al cobro de determinados servicios en la concertada o que se limite la cesión de solares públicos a la construcción de centros educativos públicos. Ah, un dato: sobre el carácter vehicular del castellano, fue la ley Wert, en 2013, la primera que lo fijó en el sistema educativo. Hasta entonces ninguna de las leyes de Educación lo consideró necesario. Eran, aquellos, los tiempos en que había que españolizar a los niños catalanes.

Isabel Celaá. Fotografía de David Castro publicada en El Periódico



19 noviembre 2020

Zygmunt Bauman. Vida líquida. Barcelona: Paidós, 2006

Hoy se cumplen 95 años del nacimiento de Zygmunt Bauman en la ciudad polaca de Poznan. Su influencia en el pensamiento de nuestro tiempo, en la forma que tenemos de ver el mundo, en su entendimiento ha sido determinante. Es un buen día, aprobada la nueva ley de Educación en el Congreso, para recordar uno de sus libros decisivos, Vida líquida (Barcelona: Paidós, 2006), donde leemos: 

Cada vez resulta más evidente que, si sigue su propia lógica sin ninguna otra traba, el «mercado de la enseñanza», lejos de atenuar la desigualdad, la intensificará y multiplicará sus consecuencias y efectos secundarios sociales más potencialmente catastróficos. Para evitar ese desastre, se hace inevitable algún tipo de intervención política.