Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 4 de octubre de 2011.
Buenos días Lorena:
Celebramos ayer en Castellón, como en el resto de España, el Día de la Policía. Una jornada importante para los funcionarios y las funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía en nuestra tierra. Para ellos y para la sociedad castellonense que manifestó ayer su reconocimiento al esfuerzo, el sacrificio, la profesionalidad y el buen hacer de esos hombres y mujeres que trabajan cada día para garantizar nuestros derechos y nuestras libertades.
Lo hicimos, por primera vez, en el nuevo edificio de la Comisaría provincial, esa casa de los derechos de todos que ayer se convirtió en espacio de encuentro. Sentí emoción en ese acto, Lorena: ¡tantos años deseando la gente de Castellón contar con una comisaría moderna, adecuada para la prestación de un servicio de tanta importancia para la comunidad! Y allí estábamos todos: los representantes de las instituciones, de la sociedad civil y la Policía.
Es bueno, muy bueno, que todos sepamos valorar el papel del Cuerpo Nacional de Policía. Que reconozcamos su aportación decisiva a la cotidianeidad democrática, a la construcción de nuestra vida en libertad, a la defensa de la dignidad ciudadana y del interés general. Porque el servicio público policial es un eje esencial de nuestro sistema de vida y de nuestro modelo de sociedad.
Por todo ello me vas a permitir que rinda homenaje público desde esta ventana a quienes velan, a veces desde la incomprensión, por nuestros derechos. A su entrega constante para salvaguardar la libertad de cada uno de nosotros. A su determinación para preservar la integridad física, moral o patrimonial de los castellonenses.
Gracias, pues, a la Policía de Castellón. Gracias al comisario jefe provincial Jorge Marti, al segundo comisario Miguel Ángel del Riego, a los inspectores-jefe de brigada, a los inspectores, subinspectores, oficiales y agentes y al resto de empleados públicos de la Comisaría. Gracias por vuestra lealtad al Estado y vuestra entrega incondicional a esta sociedad.
A todas y a todos, buena suerte y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
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05 octubre 2011
04 octubre 2011
Discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía en Castelló de la Plana el 3 de octubre de 2011
Un año más hemos sido convocados a este acto de reconocimiento público al compromiso de los hombres y mujeres del Cuerpo Nacional de Policía con la ciudadanía castellonense. De nuevo estamos aquí para acompañaros en el día de los Ángeles Custodios y para agradeceros vuestro ejemplo de entrega al servicio público en beneficio de todos y de todas.
Este es, además, un año muy especial. Es el primer Día de la Policía que celebramos aquí, en esta comisaría. Sé, Jorge, lo que esto supone para los policías de Castellón en cuanto a la dignificación de vuestro espacio de trabajo. Y debéis saber, también, lo que representa para la gente de esta tierra, que durante años aspiró a que su Policía pudiera trabajar en las condiciones que exige la prestación de un servicio público imprescindible para garantizar la realización del proyecto vital de cada uno de nosotros.
Porque no hay democracia, ni derechos, ni libertades sin un servicio público policial de calidad. Mirad, en los albores de nuestro mundo moderno, el 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente francesa establecía en el artículo XII de su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que: "Siendo necesaria una fuerza pública para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano, se constituirá ésta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las personas a las que ha sido confiada."
Ese es el fundamento de la acción policial en las sociedades democráticas. Esa es su legitimidad: el beneficio de la comunidad, el interés general, la defensa de la ciudadanía, la garantía de sus derechos. Así lo hacéis día a día y así os lo reconocen los ciudadanos al situar al Cuerpo Nacional de Policía entre las instituciones españolas más valoradas según reiteran los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas.
Es bueno pues que lo proclamemos. Es bueno para todos que todos sepamos que sois piedra angular de nuestro sistema de vida y organización social. Que sin vuestra entrega, sin vuestra dedicación, sin vuestro sentido del deber no es posible la convivencia democrática. Los ciudadanos tienen el derecho esencial a sentirse seguros, a construir su espacio de futuro con la certeza de que una Policía eficaz, bien equipada y dirigida va a amparar su libertad y la de los suyos. Y quienes tenemos responsabilidades públicas debemos fomentar esa percepción en base a una información veraz y sincera que no conozca de tentaciones cortoplacistas. Es una obligación de lealtad hacia la ciudadanía y de respeto con los profesionales que nadie puede olvidar.
Gracias, mil gracias a todos cuantos integráis esta Comisaría provincia. En nombre del Gobierno y, especialmente, en nombre de la gente de Castellón.
Vivimos tiempos muy difíciles. Algunos han dicho que hemos dejado atrás la sociedad del riesgo para entrar en la sociedad de la turbulencia. Tal vez, lo cierto es que poco sobre lo que ayer teníamos certidumbre hoy parece irrebatible. Por ello es imprescindible que aquellos servicios públicos que constituyen el eje vertebral de nuestra convivencia y de nuestra capacidad de generar futuro sean reconocidos, respetados, valorados y salvaguardados de las inclemencias del tiempo que atravesamos. Los recursos públicos son, lo han sido siempre, limitados y es obligación, también lo ha sido siempre, de quienes los gestionan hacerlo con la virtud de la austeridad y con el buen criterio del sentido común.
En este contexto de dificultad, los servidores públicos ven acrecentada la exigencia de su compromiso con la sociedad. Lo sabéis bien los funcionarios y funcionarias de esta casa que cada día renováis ese compromiso de lealtad al Estado y de servicio a la sociedad con la convicción de quien tiene el importantísimo encargo de la ciudadanía de garantizar sus derechos y sus libertades. La gente de Castellón nos sentimos en deuda con quienes os jugáis la vida a diario por defender nuestra dignidad.
Durante estos años no he dejado de aprender ni un solo día de vuestra voluntad de servicio. En tiempos prósperos como en tiempos difíciles. Esa implicación radical con el presente y el futuro de los ciudadanos y ciudadanas de nuestra provincia, tantas horas de trabajo discreto, de dedicación, de sacrificio, de incomprensión. Y tantas satisfacciones, también, por el trabajo bien hecho y por el reconocimiento ciudadano. Quienes hoy habéis sido condecorados ejemplificáis mejor que nadie ese carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestra admiración sincera, y la de toda la sociedad de Castellón.
Jorge, querido Comisario, un año más el Día de la Policía es un día importante para Castellón. Aquí estamos todos, en esta casa de derechos que es la Comisaría provincial, para manifestaros el afecto que merecéis. Para haceros llegar el aliento de vuestros conciudadanos. Para deciros que sigáis trabajando para que entre todos podamos seguir construyendo un futuro de dignidad.
Llevas seis años al frente de esta Comisaría. Seis años que han conocido la mayor modernización y crecimiento que el Cuerpo ha experimentado en Castellón. Gracias siempre por tu lealtad y por tu profesionalidad, por saber dar en cada momento el consejo certero. Por liderar un equipo de excelencia que se hace acreedor cada día del respeto de esta tierra. Queda mucho todavía por hacer, lo sabes comisario y lo sabéis todos; pero no es menos cierto que el largo camino recorrido ha sido intenso y apasionante hasta llegar a lo que hoy es el Cuerpo Nacional de Policía en Castellón.
Y ya para terminar, permitidme recordar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos y a todas, de todo corazón, muchas gracias
Este es, además, un año muy especial. Es el primer Día de la Policía que celebramos aquí, en esta comisaría. Sé, Jorge, lo que esto supone para los policías de Castellón en cuanto a la dignificación de vuestro espacio de trabajo. Y debéis saber, también, lo que representa para la gente de esta tierra, que durante años aspiró a que su Policía pudiera trabajar en las condiciones que exige la prestación de un servicio público imprescindible para garantizar la realización del proyecto vital de cada uno de nosotros.
Porque no hay democracia, ni derechos, ni libertades sin un servicio público policial de calidad. Mirad, en los albores de nuestro mundo moderno, el 26 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente francesa establecía en el artículo XII de su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano que: "Siendo necesaria una fuerza pública para garantizar los derechos del hombre y del ciudadano, se constituirá ésta fuerza en beneficio de la comunidad, y no para el provecho particular de las personas a las que ha sido confiada."
Ese es el fundamento de la acción policial en las sociedades democráticas. Esa es su legitimidad: el beneficio de la comunidad, el interés general, la defensa de la ciudadanía, la garantía de sus derechos. Así lo hacéis día a día y así os lo reconocen los ciudadanos al situar al Cuerpo Nacional de Policía entre las instituciones españolas más valoradas según reiteran los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas.
Es bueno pues que lo proclamemos. Es bueno para todos que todos sepamos que sois piedra angular de nuestro sistema de vida y organización social. Que sin vuestra entrega, sin vuestra dedicación, sin vuestro sentido del deber no es posible la convivencia democrática. Los ciudadanos tienen el derecho esencial a sentirse seguros, a construir su espacio de futuro con la certeza de que una Policía eficaz, bien equipada y dirigida va a amparar su libertad y la de los suyos. Y quienes tenemos responsabilidades públicas debemos fomentar esa percepción en base a una información veraz y sincera que no conozca de tentaciones cortoplacistas. Es una obligación de lealtad hacia la ciudadanía y de respeto con los profesionales que nadie puede olvidar.
Gracias, mil gracias a todos cuantos integráis esta Comisaría provincia. En nombre del Gobierno y, especialmente, en nombre de la gente de Castellón.
Vivimos tiempos muy difíciles. Algunos han dicho que hemos dejado atrás la sociedad del riesgo para entrar en la sociedad de la turbulencia. Tal vez, lo cierto es que poco sobre lo que ayer teníamos certidumbre hoy parece irrebatible. Por ello es imprescindible que aquellos servicios públicos que constituyen el eje vertebral de nuestra convivencia y de nuestra capacidad de generar futuro sean reconocidos, respetados, valorados y salvaguardados de las inclemencias del tiempo que atravesamos. Los recursos públicos son, lo han sido siempre, limitados y es obligación, también lo ha sido siempre, de quienes los gestionan hacerlo con la virtud de la austeridad y con el buen criterio del sentido común.
En este contexto de dificultad, los servidores públicos ven acrecentada la exigencia de su compromiso con la sociedad. Lo sabéis bien los funcionarios y funcionarias de esta casa que cada día renováis ese compromiso de lealtad al Estado y de servicio a la sociedad con la convicción de quien tiene el importantísimo encargo de la ciudadanía de garantizar sus derechos y sus libertades. La gente de Castellón nos sentimos en deuda con quienes os jugáis la vida a diario por defender nuestra dignidad.
Durante estos años no he dejado de aprender ni un solo día de vuestra voluntad de servicio. En tiempos prósperos como en tiempos difíciles. Esa implicación radical con el presente y el futuro de los ciudadanos y ciudadanas de nuestra provincia, tantas horas de trabajo discreto, de dedicación, de sacrificio, de incomprensión. Y tantas satisfacciones, también, por el trabajo bien hecho y por el reconocimiento ciudadano. Quienes hoy habéis sido condecorados ejemplificáis mejor que nadie ese carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestra admiración sincera, y la de toda la sociedad de Castellón.
Jorge, querido Comisario, un año más el Día de la Policía es un día importante para Castellón. Aquí estamos todos, en esta casa de derechos que es la Comisaría provincial, para manifestaros el afecto que merecéis. Para haceros llegar el aliento de vuestros conciudadanos. Para deciros que sigáis trabajando para que entre todos podamos seguir construyendo un futuro de dignidad.
Llevas seis años al frente de esta Comisaría. Seis años que han conocido la mayor modernización y crecimiento que el Cuerpo ha experimentado en Castellón. Gracias siempre por tu lealtad y por tu profesionalidad, por saber dar en cada momento el consejo certero. Por liderar un equipo de excelencia que se hace acreedor cada día del respeto de esta tierra. Queda mucho todavía por hacer, lo sabes comisario y lo sabéis todos; pero no es menos cierto que el largo camino recorrido ha sido intenso y apasionante hasta llegar a lo que hoy es el Cuerpo Nacional de Policía en Castellón.
Y ya para terminar, permitidme recordar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos y a todas, de todo corazón, muchas gracias
22 enero 2011
Construyendo seguridad
Publicado en Mediterráneo el 22 de enero de 2011.
Esta semana hemos inaugurado la nueva Comisaría provincial del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón. El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ana Botella, presidieron este miércoles la inauguración oficial de un edificio que simboliza el compromiso del Ejecutivo con un servicio público policial moderno y eficaz para nuestra tierra.
Casi siete millones de euros invertidos en los más de 7.500 metros cuadrados de una comisaría que venía siendo demandada por la sociedad castellonense desde hace mucho, demasiado tiempo. Un edificio modélico, energéticamente eficiente, en cuya construcción se han empleado casi siete mil metros cuadrados de materiales cerámicos diseñados y fabricados en nuestra tierra. Un edificio que añade valor urbanístico y ciudadano al entorno en el que ha sido levantado. Un edificio, en fin, que permite a nuestra Policía desarrollar su esencial contribución a la sociedad en condiciones propias de su alta cualificación profesional.
Han tenido que pasar treinta años para que nuestra ciudad volviera a inaugurar un edificio policial de nueva construcción. En 1981 se puso en servicio la Comandancia de la Guardia Civil, en Rafalafena. Tres décadas después, el Gobierno pone a disposición de nuestra sociedad la nueva Comisaría. Con la voluntad decidida de mejorar la seguridad de los y las castellonenses y de modernizar y hacer más eficaz la prestación de los servicios públicos en la provincia.
En menos de un año, desde el pasado mes de julio en que inauguramos el cuartel de la Guardia Civil en l’Alcora hasta la inauguración del de Oropesa en los próximos meses, pasando por la Comisaría y el cuartel de Morella, el Gobierno habrá puesto en servicio 15.000 metros cuadrados de instalaciones policiales en la provincia, con una inversión de más de 13 millones de euros. Para seguir construyendo seguridad para la gente y las empresas de nuestra tierra.
Hoy el Cuerpo Nacional de Policía tiene en Castellón más y mejores medios humanos, técnicos y tecnológicos que nunca. La plantilla policial se ha incrementado en los últimos cinco años en un 75 por 100. Todo ello nos garantiza una mayor capacidad de respuesta ante los retos de la nueva delincuencia. No es casual, por ello, que la tasa de criminalidad sea ahora muy inferior a la del trienio negro 2001-2003. Y vamos a seguir trabajando para que la ciudadanía, en este tiempo de dificultades, se sienta segura y pueda seguir construyendo sus proyectos de vida futura con confianza y sosiego.
Como representante del Gobierno de España en Castellón, quiero aquí manifestar mi agradecimiento al Ayuntamiento de la capital, que cedió el solar sobre el que se ha construido la Comisaría provincial. A Juan María Calles, que impulsó como subdelegado del Gobierno el proceso que ahora ha culminado. Al comisario jefe provincial, Jorge Marti, y al equipo directivo del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón, por las muchas horas empleadas en el seguimiento del proyecto. A los sindicatos policiales y a todos los funcionarios y funcionarias de la Comisaría, por su dedicación y esfuerzo continuo, en las viejas instalaciones de la Ronda Magdalena durante muchos años, como en las nuevas de la Ronda Este en las últimas semanas de mudanza y adaptación al nuevo espacio. Y a los ciudadanos y ciudadanas castellonenses, destinatarios de esta nueva infraestructura, que han contribuido a financiar con sus impuestos la nueva sede de la Policía de Castellón.
Esta semana hemos inaugurado la nueva Comisaría provincial del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón. El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Ana Botella, presidieron este miércoles la inauguración oficial de un edificio que simboliza el compromiso del Ejecutivo con un servicio público policial moderno y eficaz para nuestra tierra.
Casi siete millones de euros invertidos en los más de 7.500 metros cuadrados de una comisaría que venía siendo demandada por la sociedad castellonense desde hace mucho, demasiado tiempo. Un edificio modélico, energéticamente eficiente, en cuya construcción se han empleado casi siete mil metros cuadrados de materiales cerámicos diseñados y fabricados en nuestra tierra. Un edificio que añade valor urbanístico y ciudadano al entorno en el que ha sido levantado. Un edificio, en fin, que permite a nuestra Policía desarrollar su esencial contribución a la sociedad en condiciones propias de su alta cualificación profesional.
Han tenido que pasar treinta años para que nuestra ciudad volviera a inaugurar un edificio policial de nueva construcción. En 1981 se puso en servicio la Comandancia de la Guardia Civil, en Rafalafena. Tres décadas después, el Gobierno pone a disposición de nuestra sociedad la nueva Comisaría. Con la voluntad decidida de mejorar la seguridad de los y las castellonenses y de modernizar y hacer más eficaz la prestación de los servicios públicos en la provincia.
En menos de un año, desde el pasado mes de julio en que inauguramos el cuartel de la Guardia Civil en l’Alcora hasta la inauguración del de Oropesa en los próximos meses, pasando por la Comisaría y el cuartel de Morella, el Gobierno habrá puesto en servicio 15.000 metros cuadrados de instalaciones policiales en la provincia, con una inversión de más de 13 millones de euros. Para seguir construyendo seguridad para la gente y las empresas de nuestra tierra.
Hoy el Cuerpo Nacional de Policía tiene en Castellón más y mejores medios humanos, técnicos y tecnológicos que nunca. La plantilla policial se ha incrementado en los últimos cinco años en un 75 por 100. Todo ello nos garantiza una mayor capacidad de respuesta ante los retos de la nueva delincuencia. No es casual, por ello, que la tasa de criminalidad sea ahora muy inferior a la del trienio negro 2001-2003. Y vamos a seguir trabajando para que la ciudadanía, en este tiempo de dificultades, se sienta segura y pueda seguir construyendo sus proyectos de vida futura con confianza y sosiego.
Como representante del Gobierno de España en Castellón, quiero aquí manifestar mi agradecimiento al Ayuntamiento de la capital, que cedió el solar sobre el que se ha construido la Comisaría provincial. A Juan María Calles, que impulsó como subdelegado del Gobierno el proceso que ahora ha culminado. Al comisario jefe provincial, Jorge Marti, y al equipo directivo del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón, por las muchas horas empleadas en el seguimiento del proyecto. A los sindicatos policiales y a todos los funcionarios y funcionarias de la Comisaría, por su dedicación y esfuerzo continuo, en las viejas instalaciones de la Ronda Magdalena durante muchos años, como en las nuevas de la Ronda Este en las últimas semanas de mudanza y adaptación al nuevo espacio. Y a los ciudadanos y ciudadanas castellonenses, destinatarios de esta nueva infraestructura, que han contribuido a financiar con sus impuestos la nueva sede de la Policía de Castellón.
18 enero 2011
La Comisaría que merecemos
Emitido en el programa Castellón en la onda de Onda Cero Castellón el 18 de enero de 2011.
Buenos días Lorena:
Me vas a permitir que, desde esta ventana, salude a vuestra nueva directora, Ana Belén Vicente, y le desee la suerte que merece en este nuevo reto profesional. Porque la sociedad castellonense precisa de medios de comunicación comprometidos con nuestro futuro, desde el sentido común, la voluntad de superación y el respeto a la diversidad, mucha suerte Ana.
Estamos hoy en la víspera de un día muy importante para la ciudad de Castellón. Mañana, miércoles, a las 12 del medio día, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, inaugurará la nueva comisaría provincial del Cuerpo Nacional de Policía.
Han pasado tres décadas, ¡30 años!, desde que se inaugurara el último edificio policial de nueva construcción en nuestra capital. En 1981 fue la comandancia provincial de la Guardia Civil en Rafalafena. Mañana, la comisaría, en la Ronda Este.
El proyecto que impulsara en 2005 el entonces subdelegado del Gobierno Juan María Calles ha culminado en un edificio emblemático para la ciudad, para su ciudadanía y para los funcionarios y funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón.
Casi siete millones de euros para levantar unas instalaciones modélicas que nos permitieran abandonar la vieja comisaría de la Ronda Magdalena. Una aspiración de todos los castellonenses que el Gobierno de España presidido por Rodríguez Zapatero afrontó con determinación. Hoy tenemos 8.000 metros cuadrados para prestar un servicio público policial de calidad, cuatro veces más que hace apenas un mes. Y hemos incrementado de forma muy notable nuestra plantilla de policías, y sus equipamientos técnicos y tecnológicos. Todo ello para garantizar más seguridad, más derechos y más libertad a los y las castellonenses.
Quiero agradecer al Ayuntamiento de la capital la cesión del solar sobre el que se ha construido la comisaría. Y a los hombres y mujeres de esta tierra el aliento y la confianza que siempre han prestado a la Policía de Castellón.
A todas y a todos, buena suerte. Y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
Buenos días Lorena:
Me vas a permitir que, desde esta ventana, salude a vuestra nueva directora, Ana Belén Vicente, y le desee la suerte que merece en este nuevo reto profesional. Porque la sociedad castellonense precisa de medios de comunicación comprometidos con nuestro futuro, desde el sentido común, la voluntad de superación y el respeto a la diversidad, mucha suerte Ana.
Estamos hoy en la víspera de un día muy importante para la ciudad de Castellón. Mañana, miércoles, a las 12 del medio día, el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, inaugurará la nueva comisaría provincial del Cuerpo Nacional de Policía.
Han pasado tres décadas, ¡30 años!, desde que se inaugurara el último edificio policial de nueva construcción en nuestra capital. En 1981 fue la comandancia provincial de la Guardia Civil en Rafalafena. Mañana, la comisaría, en la Ronda Este.
El proyecto que impulsara en 2005 el entonces subdelegado del Gobierno Juan María Calles ha culminado en un edificio emblemático para la ciudad, para su ciudadanía y para los funcionarios y funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón.
Casi siete millones de euros para levantar unas instalaciones modélicas que nos permitieran abandonar la vieja comisaría de la Ronda Magdalena. Una aspiración de todos los castellonenses que el Gobierno de España presidido por Rodríguez Zapatero afrontó con determinación. Hoy tenemos 8.000 metros cuadrados para prestar un servicio público policial de calidad, cuatro veces más que hace apenas un mes. Y hemos incrementado de forma muy notable nuestra plantilla de policías, y sus equipamientos técnicos y tecnológicos. Todo ello para garantizar más seguridad, más derechos y más libertad a los y las castellonenses.
Quiero agradecer al Ayuntamiento de la capital la cesión del solar sobre el que se ha construido la comisaría. Y a los hombres y mujeres de esta tierra el aliento y la confianza que siempre han prestado a la Policía de Castellón.
A todas y a todos, buena suerte. Y que la semana les sea propicia. Salud, Lorena.
04 octubre 2010
Discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía en Castelló de la Plana el 4 de octubre de 2010
Un nuevo año tengo el honor de presidir los actos de celebración de la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos del Cuerpo Nacional de Policía. Gracias a todos y a todas por acompañarnos en este acto tan entrañable para cuantos forman parte del Cuerpo Nacional de Policía y de los cuerpos generales adscritos.
Quiero trasladaros mi felicitación y la del Gobierno de España a los más de 500 servidores públicos que prestáis vuestro servicio a la sociedad en las comisarías de Castellón de la Plana y Vira-real. Felicitaros por vuestra entrega diaria para garantizar el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas castellonenses. Agradeceros vuestro compromiso ejemplar con la seguridad personal y colectiva de todos nosotros.
Porque ese compromiso es parte esencial del ADN del Cuerpo. Ya la Real Cédula que dictara en 1824 Fernando VII creando la Policía General del Reino, os encomendaba poner a disposición de los jueces a quienes vulnerasen los derechos de la ciudadanía, “garantizando, se decía, el bien y la seguridad pública” en nuestras ciudades.
Nacisteis hace casi dos siglos como policía urbana y seguís siéndolo hoy, además de ser también competentes en diversas materias en todo el territorio nacional. Desempeñáis, pues, un papel esencial en la construcción de la convivencia, del bienestar y del progreso de los más de 230.000 hombres y mujeres que viven en las dos mayores ciudades de la provincia, Castellón de la Plana y Vila-real, y de otros muchos miles de ciudadanos que transitan por ellas a diario.
Estáis en primera línea en la defensa de los derechos de todos y cada uno de nosotros. Sois piedra angular en la relación del Estado con la ciudadanía, porque sin seguridad no hay Estado, ni derechos, ni libertad, ni ciudadanos. Por ello, en estos momentos difíciles para nuestra sociedad, os ruego que extreméis el compromiso que da sentido a vuestro trabajo. Que sigáis perseverando en la mejora del servicio público policial en Castellón. Que deis valor ahora, más que nunca, a la responsabilidad que contrajisteis cuando decidisteis formar parte del Cuerpo Nacional de Policía.
Es en el tiempo de incertidumbre en que vivimos cuando los ciudadanos ansían con mayor intensidad la certeza de la seguridad. Y ahí, la Policía, no sólo pero también, es una de las referencias que buscan para transitar este momento crucial.
Conviene, no obstante, insistir en una idea que vengo reiterando años tras año desde esta tribuna. La acción policial ha de ir acompañada de otras políticas públicas (sociales, educativas, urbanísticas,…) para hacer más seguras nuestras ciudades. Es imperativo desarrollar políticas de prevención que contribuyan decisivamente no sólo a disminuir la delincuencia sino también a promover la consolidación de una cultura ciudadana de la prevención imprescindible en la gobernabilidad urbana.
Porque trabajar por la prevención desde los poderes públicos es también trabajar por crear comunidad, por hacerla corresponsable de la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos y por reconocer y posibilitar su papel en la gestión de los conflictos y del uso compartido del espacio urbano. Cuanto más achiquemos los ámbitos de exclusión y más ensanchemos el horizonte de la convivencia responsable e integradora, más eficaz será el trabajo de nuestra Policía.
Desde 2006, el catálogo del Cuerpo Nacional de Policía en la Comisaría Provincial se ha incrementado en 193 agentes, lo que representa un 75 por cien más. En Castellón hemos pasado de 201 a 355 policías y en Vila-real de 55 a 94.
Este esfuerzo del Gobierno de España y del conjunto de la sociedad por incrementar las dotaciones del Cuerpo Nacional de Policía en nuestra tierra ha permitido que hoy tengamos la mejor ratio policial de los últimos 15 años, a pesar del gran crecimiento demográfico experimentado en este tiempo. Mientras la población de la conurbación Castellón-Vila-real ha crecido un 26 por cien desde 2000, la dotación del Cuerpo lo ha hecho en un 75 por cien. Ese incremento en el catálogo se ha producido en los últimos cuatro años, de tal forma que si en 2005 teníamos un policía nacional por cada 837 habitantes, hoy esa cifra ha descendido a 525.
El notable reforzamiento de las plantillas del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón, unido a la mejora de los recursos técnicos y materiales nos ha permitido dar una mejor respuesta a la delincuencia en los últimos años. Así lo refleja, rotundamente, la evolución de las tasas de criminalidad, de eficacia policial y de detenciones.
Hoy tenemos un marco de convivencia razonablemente seguro en nuestra tierra. El trabajo conjunto de la Policía y de la Guardia Civil, con la colaboración de las policías locales, ha permitido que la tasa de criminalidad en la provincia pase de los más de 57 delitos por cada mil habitantes en los años 2001 y 2002 a los 45 de 2009.
Es por ello necesario que todos nos esforcemos por acrecentar la seguridad subjetiva, por acompasar en la mayor medida posible la percepción que los ciudadanos tienen sobre su seguridad con la realidad. Aquí necesitamos la colaboración de los medios de comunicación, no para ocultar los hechos delictivos, sino para situarlos en su justa medida huyendo del sensacionalismo.
Comisario, el próximo año celebraremos esta festividad en el nuevo edificio de la Comisaría Provincial. En muy pocos meses la policía de Castellón comenzará a prestar su servicio a la ciudadanía en las modélicas instalaciones que han sido construidas en la Ronda Este de nuestra ciudad.
Va a ser, sin duda, un hito en la relación de Castellón con su policía. Vais a disponer de unas condiciones de trabajo mucho mejores que las actuales, tanto a nivel operativo como en la atención a los ciudadanos. Porque vuestra entrega, vuestro esfuerzo y vuestra dedicación lo exigen. Y porque la gente de Castellón, nuestra sociedad, lleva ya mucho tiempo demandando una Comisaría propia de una ciudad como la nuestra.
El vínculo de unión entre ese nuevo edificio y la ciudadanía lo construiréis vosotros y vosotras, los y las policías de Castellón, cada día con vuestro trabajo. Pero permitidme simbolizar esa comunión en el empleo para su construcción de más de 5.500 metros cuadrados de cerámica castellonense, tanto en el suelo técnico de todas sus plantas como en la fachada ventilada exterior.
Quiero, ya en este tramo final de mi intervención, agradecer el trabajo y la colaboración de los distintos sindicatos de la Policía. Sabéis, más allá de divergencias concretas, del esfuerzo del Gobierno y del Ministerio del Interior por mejorar las condiciones laborales de nuestros policías, por dotaros de más y mejores medios, por actualizar vuestra formación en la lucha contra el delito. Sin duda, buena parte del mérito de la excelencia del Cuerpo Nacional de Policía radica en el trabajo que los representantes y organizaciones sindicales policiales hacéis a diario. En estos momentos complicados, vuestra colaboración y sentido del servicio público son imprescindibles.
No voy a olvidarme aquí de los ciudadanos y ciudadanas que han sido víctimas del delito. Les pido disculpas por no haber podido evitar que sus derechos fueran conculcados. Y les reitero el compromiso del Gobierno y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por hacer cada vez más segura nuestra sociedad y poner a disposición de la Justicia a quienes sean incapaces de respetar el marco de legalidad de que nos hemos dotado.
A quienes hoy habéis sido condecorados, señalaros que lo habéis sido por los servicios prestados a la sociedad a la que servís y que representáis mejor que nadie el carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestro reconocimiento sincero, y el de toda la sociedad de Castellón.
No puedo olvidar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Ni a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos y a todas, muchas gracias y buena suerte.
Quiero trasladaros mi felicitación y la del Gobierno de España a los más de 500 servidores públicos que prestáis vuestro servicio a la sociedad en las comisarías de Castellón de la Plana y Vira-real. Felicitaros por vuestra entrega diaria para garantizar el ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas castellonenses. Agradeceros vuestro compromiso ejemplar con la seguridad personal y colectiva de todos nosotros.
Porque ese compromiso es parte esencial del ADN del Cuerpo. Ya la Real Cédula que dictara en 1824 Fernando VII creando la Policía General del Reino, os encomendaba poner a disposición de los jueces a quienes vulnerasen los derechos de la ciudadanía, “garantizando, se decía, el bien y la seguridad pública” en nuestras ciudades.
Nacisteis hace casi dos siglos como policía urbana y seguís siéndolo hoy, además de ser también competentes en diversas materias en todo el territorio nacional. Desempeñáis, pues, un papel esencial en la construcción de la convivencia, del bienestar y del progreso de los más de 230.000 hombres y mujeres que viven en las dos mayores ciudades de la provincia, Castellón de la Plana y Vila-real, y de otros muchos miles de ciudadanos que transitan por ellas a diario.
Estáis en primera línea en la defensa de los derechos de todos y cada uno de nosotros. Sois piedra angular en la relación del Estado con la ciudadanía, porque sin seguridad no hay Estado, ni derechos, ni libertad, ni ciudadanos. Por ello, en estos momentos difíciles para nuestra sociedad, os ruego que extreméis el compromiso que da sentido a vuestro trabajo. Que sigáis perseverando en la mejora del servicio público policial en Castellón. Que deis valor ahora, más que nunca, a la responsabilidad que contrajisteis cuando decidisteis formar parte del Cuerpo Nacional de Policía.
Es en el tiempo de incertidumbre en que vivimos cuando los ciudadanos ansían con mayor intensidad la certeza de la seguridad. Y ahí, la Policía, no sólo pero también, es una de las referencias que buscan para transitar este momento crucial.
Conviene, no obstante, insistir en una idea que vengo reiterando años tras año desde esta tribuna. La acción policial ha de ir acompañada de otras políticas públicas (sociales, educativas, urbanísticas,…) para hacer más seguras nuestras ciudades. Es imperativo desarrollar políticas de prevención que contribuyan decisivamente no sólo a disminuir la delincuencia sino también a promover la consolidación de una cultura ciudadana de la prevención imprescindible en la gobernabilidad urbana.
Porque trabajar por la prevención desde los poderes públicos es también trabajar por crear comunidad, por hacerla corresponsable de la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos y por reconocer y posibilitar su papel en la gestión de los conflictos y del uso compartido del espacio urbano. Cuanto más achiquemos los ámbitos de exclusión y más ensanchemos el horizonte de la convivencia responsable e integradora, más eficaz será el trabajo de nuestra Policía.
Desde 2006, el catálogo del Cuerpo Nacional de Policía en la Comisaría Provincial se ha incrementado en 193 agentes, lo que representa un 75 por cien más. En Castellón hemos pasado de 201 a 355 policías y en Vila-real de 55 a 94.
Este esfuerzo del Gobierno de España y del conjunto de la sociedad por incrementar las dotaciones del Cuerpo Nacional de Policía en nuestra tierra ha permitido que hoy tengamos la mejor ratio policial de los últimos 15 años, a pesar del gran crecimiento demográfico experimentado en este tiempo. Mientras la población de la conurbación Castellón-Vila-real ha crecido un 26 por cien desde 2000, la dotación del Cuerpo lo ha hecho en un 75 por cien. Ese incremento en el catálogo se ha producido en los últimos cuatro años, de tal forma que si en 2005 teníamos un policía nacional por cada 837 habitantes, hoy esa cifra ha descendido a 525.
El notable reforzamiento de las plantillas del Cuerpo Nacional de Policía en Castellón, unido a la mejora de los recursos técnicos y materiales nos ha permitido dar una mejor respuesta a la delincuencia en los últimos años. Así lo refleja, rotundamente, la evolución de las tasas de criminalidad, de eficacia policial y de detenciones.
Hoy tenemos un marco de convivencia razonablemente seguro en nuestra tierra. El trabajo conjunto de la Policía y de la Guardia Civil, con la colaboración de las policías locales, ha permitido que la tasa de criminalidad en la provincia pase de los más de 57 delitos por cada mil habitantes en los años 2001 y 2002 a los 45 de 2009.
Es por ello necesario que todos nos esforcemos por acrecentar la seguridad subjetiva, por acompasar en la mayor medida posible la percepción que los ciudadanos tienen sobre su seguridad con la realidad. Aquí necesitamos la colaboración de los medios de comunicación, no para ocultar los hechos delictivos, sino para situarlos en su justa medida huyendo del sensacionalismo.
Comisario, el próximo año celebraremos esta festividad en el nuevo edificio de la Comisaría Provincial. En muy pocos meses la policía de Castellón comenzará a prestar su servicio a la ciudadanía en las modélicas instalaciones que han sido construidas en la Ronda Este de nuestra ciudad.
Va a ser, sin duda, un hito en la relación de Castellón con su policía. Vais a disponer de unas condiciones de trabajo mucho mejores que las actuales, tanto a nivel operativo como en la atención a los ciudadanos. Porque vuestra entrega, vuestro esfuerzo y vuestra dedicación lo exigen. Y porque la gente de Castellón, nuestra sociedad, lleva ya mucho tiempo demandando una Comisaría propia de una ciudad como la nuestra.
El vínculo de unión entre ese nuevo edificio y la ciudadanía lo construiréis vosotros y vosotras, los y las policías de Castellón, cada día con vuestro trabajo. Pero permitidme simbolizar esa comunión en el empleo para su construcción de más de 5.500 metros cuadrados de cerámica castellonense, tanto en el suelo técnico de todas sus plantas como en la fachada ventilada exterior.
Quiero, ya en este tramo final de mi intervención, agradecer el trabajo y la colaboración de los distintos sindicatos de la Policía. Sabéis, más allá de divergencias concretas, del esfuerzo del Gobierno y del Ministerio del Interior por mejorar las condiciones laborales de nuestros policías, por dotaros de más y mejores medios, por actualizar vuestra formación en la lucha contra el delito. Sin duda, buena parte del mérito de la excelencia del Cuerpo Nacional de Policía radica en el trabajo que los representantes y organizaciones sindicales policiales hacéis a diario. En estos momentos complicados, vuestra colaboración y sentido del servicio público son imprescindibles.
No voy a olvidarme aquí de los ciudadanos y ciudadanas que han sido víctimas del delito. Les pido disculpas por no haber podido evitar que sus derechos fueran conculcados. Y les reitero el compromiso del Gobierno y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por hacer cada vez más segura nuestra sociedad y poner a disposición de la Justicia a quienes sean incapaces de respetar el marco de legalidad de que nos hemos dotado.
A quienes hoy habéis sido condecorados, señalaros que lo habéis sido por los servicios prestados a la sociedad a la que servís y que representáis mejor que nadie el carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestro reconocimiento sincero, y el de toda la sociedad de Castellón.
No puedo olvidar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Ni a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos y a todas, muchas gracias y buena suerte.
02 octubre 2009
Discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía en Castelló de la Plana el 2 de octubre de 2009
Estamos aquí otro año más celebrando el día de los Ángeles custodios, patrones del Cuerpo Nacional de Policía. Gracias a todos los que hoy nos acompañáis en este acto tan entrañable y que sirve para honrar a cuantos forman parte de la Policía y de los cuerpos generales adscritos.
Como dejó escrito el que fuera catedrático de Derecho Penal y Presidente del Centro Internacional de Investigación sobre la delincuencia, la marginalidad y las relaciones sociales Antonio Beristain en su libro Policía y sociedad democrática: "La actuación de las Fuerzas de Seguridad sirve de termómetro para medir el grado de respeto de una comunidad a los derechos humanos: 'dime la policía que tienes y te diré qué democracia has alcanzado'."
En una sociedad democrática como la nuestra los gobiernos tienen el mandato de la ciudadanía para garantizar la seguridad, la libertad y la igualdad de oportunidades de todos y cada uno de los hombres y mujeres que conforman el cuerpo social.
Vuestro trabajo se convierte por tanto en uno de los pilares esenciales del Estado de derecho en la España democrática, y es determinante para que los ciudadanos y las ciudadanas se sientan seguros y sean efectivamente libres.
La sociedad española disfruta hoy de una democracia plenamente afianzada. Y cuenta, para garantizarla, con una Policía ejemplar, compuesta por hombres y mujeres cabales, disciplinados, excelentes profesionales comprometidos con el imperio de la ley. Hombres y mujeres que habéis sabido ganaros el respeto y la admiración de toda la sociedad. Sois vistos por todos los ciudadanos honrados como garantía de sus derechos y sus libertades. Y por ello os consideran una de las instituciones más valoradas del Estado, como los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas vienen corroborando año tras año.
Hoy todo el mundo admite que la lucha contra la delincuencia no es una tarea exclusiva de las fuerzas policiales. El delito es un fenómeno complejo, variable y policausal en el que inciden múltiples factores de carácter individual, social e institucional. Pero aunque sólo con policía seremos incapaces de combatir el delito, es incuestionable que para combatirlo la policía juega un papel esencial. Una policía que debe ser eficaz para defender a nuestros ciudadanos y ciudadanas de la pequeña delincuencia callejera, así como de la delincuencia organizada, de la nacida en el seno de las relaciones de género y también de tipos de delincuencia más refinados como la financiera, la alimentaria, la medioambiental, la informática o la delincuencia asociada a la gestión pública e institucional.
Por eso, durante estos años, el Gobierno de España al que represento, ha realizado un gran esfuerzo para dotar al Cuerpo Nacional de Policía de los recursos materiales y humanos que le permitan dar respuesta eficaz a todos los fenómenos delincuenciales. Para continuar con ese compromiso, el Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, a pesar del contexto general de austeridad en el gasto, prevé destinar más de 5.800 millones de euros a las políticas de seguridad (un 3,2 por 100 más que en este ejercicio), especialmente dedicados a la lucha contra la delincuencia organizada en general y contra el terrorismo en particular, la lucha contra el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales, la lucha contra la inmigración irregular, y la coordinación y especialización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Estas políticas del Gobierno han permitido impulsar durante estos años en nuestra provincia:
Todo ello está posibilitando la implementación continuada de programas de calidad que incidan en la atención a las víctimas y demás usuarios de los servicios policiales, refuercen las estrategias preventivas y nos permitan mejorar la percepción subjetiva que los ciudadanos y las ciudadanas tienen de su seguridad. En esa línea, estamos estrechando la relación con los agentes sociales y promoviendo una estrategia de comunicación más eficaz que permita a la ciudadanía conocer en mejor medida el trabajo de su Policía.
Como consecuencia de todo ello, pero fundamentalmente gracias al esfuerzo denodado y a la profesionalidad de cuantos formáis parte de este equipo ejemplar, la Comisaría Provincial de Castellón se ha convertido en una de las más eficaces de España, habiendo conseguido el descenso sostenido de la delincuencia desde 2005 en Castellón y Vila-real y el incremento paralelo de la eficacia policial y del número de detenidos.
Buen trabajo en seguridad. Buen trabajo, también, en el resto de competencias que os reconoce nuestro ordenamiento legal. Los funcionarios y funcionarias de los cuerpos generales han expedido más de 100.000 DNIs y pasaportes electrónicos en el último año y han atendido a más de 56.000 ciudadanos extranjeros. Nunca os agradeceré lo suficiente vuestra dedicación.
Comisario, permíteme que concrete el compromiso de todos vosotros con el conjunto de la sociedad en un hecho puntual. A primera hora de la tarde del pasado 23 de julio la Policía de Castellón movilizó todos sus recursos ante el avance del fuego en las inmediaciones de las urbanizaciones de montaña en el oeste de nuestra ciudad. Los ciudadanos encontraron en vuestro valor y sentido del servicio público el apoyo que en esos momentos difíciles precisaban. Gracias a todos y a todas por ese ejemplo de solidaridad. Gracias también a la Guardia Civil y al resto de servicios de emergencias intervinientes en las tareas de rescate y de lucha contra el fuego.
Jorge, querido Comisario, quiero reconocer públicamente una vez más tu profesionalidad, tu entrega y tu buen hacer. Tú, el equipo de dirección que comanda la Comisaría y los funcionarios y funcionarias que tienes a tu cargo sois los principales responsables del buen trabajo hecho y de sus excelentes resultados. La gente de Castellón y Vila-real nos sentimos en deuda con quienes os jugáis la vida a diario por defender nuestra dignidad.
A quienes hoy habéis sido condecorados, señalaros que lo habéis sido por los servicios prestados a la sociedad a la que servís y que representáis mejor que nadie el carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestro reconocimiento sincero, y el de toda la sociedad de Castellón.
No puedo olvidar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Ni a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos, de todo corazón, muchas gracias.
Como dejó escrito el que fuera catedrático de Derecho Penal y Presidente del Centro Internacional de Investigación sobre la delincuencia, la marginalidad y las relaciones sociales Antonio Beristain en su libro Policía y sociedad democrática: "La actuación de las Fuerzas de Seguridad sirve de termómetro para medir el grado de respeto de una comunidad a los derechos humanos: 'dime la policía que tienes y te diré qué democracia has alcanzado'."
En una sociedad democrática como la nuestra los gobiernos tienen el mandato de la ciudadanía para garantizar la seguridad, la libertad y la igualdad de oportunidades de todos y cada uno de los hombres y mujeres que conforman el cuerpo social.
Vuestro trabajo se convierte por tanto en uno de los pilares esenciales del Estado de derecho en la España democrática, y es determinante para que los ciudadanos y las ciudadanas se sientan seguros y sean efectivamente libres.
La sociedad española disfruta hoy de una democracia plenamente afianzada. Y cuenta, para garantizarla, con una Policía ejemplar, compuesta por hombres y mujeres cabales, disciplinados, excelentes profesionales comprometidos con el imperio de la ley. Hombres y mujeres que habéis sabido ganaros el respeto y la admiración de toda la sociedad. Sois vistos por todos los ciudadanos honrados como garantía de sus derechos y sus libertades. Y por ello os consideran una de las instituciones más valoradas del Estado, como los estudios del Centro de Investigaciones Sociológicas vienen corroborando año tras año.
Hoy todo el mundo admite que la lucha contra la delincuencia no es una tarea exclusiva de las fuerzas policiales. El delito es un fenómeno complejo, variable y policausal en el que inciden múltiples factores de carácter individual, social e institucional. Pero aunque sólo con policía seremos incapaces de combatir el delito, es incuestionable que para combatirlo la policía juega un papel esencial. Una policía que debe ser eficaz para defender a nuestros ciudadanos y ciudadanas de la pequeña delincuencia callejera, así como de la delincuencia organizada, de la nacida en el seno de las relaciones de género y también de tipos de delincuencia más refinados como la financiera, la alimentaria, la medioambiental, la informática o la delincuencia asociada a la gestión pública e institucional.
Por eso, durante estos años, el Gobierno de España al que represento, ha realizado un gran esfuerzo para dotar al Cuerpo Nacional de Policía de los recursos materiales y humanos que le permitan dar respuesta eficaz a todos los fenómenos delincuenciales. Para continuar con ese compromiso, el Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2010, a pesar del contexto general de austeridad en el gasto, prevé destinar más de 5.800 millones de euros a las políticas de seguridad (un 3,2 por 100 más que en este ejercicio), especialmente dedicados a la lucha contra la delincuencia organizada en general y contra el terrorismo en particular, la lucha contra el tráfico de drogas y el blanqueo de capitales, la lucha contra la inmigración irregular, y la coordinación y especialización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Estas políticas del Gobierno han permitido impulsar durante estos años en nuestra provincia:
- La modernización de las estructuras y medios materiales con que cuenta la Policía en Castellón, lo que nos está permitiendo dar respuesta eficaz y preventiva contra la actividad delincuencial en la conurbación Castellón-Vila-real.
- El incremento del número de efectivos con que cuenta la Policía Nacional en la provincia. De los 265 policías que configuraban nuestro catálogo en 2005 hemos pasado a 390 en la actualidad.
- La construcción de una nueva Comisaría Provincial en la ciudad de Castellón, que a fecha de hoy se encuentra muy avanzada y que podrá ser inaugurada el próximo año.
Todo ello está posibilitando la implementación continuada de programas de calidad que incidan en la atención a las víctimas y demás usuarios de los servicios policiales, refuercen las estrategias preventivas y nos permitan mejorar la percepción subjetiva que los ciudadanos y las ciudadanas tienen de su seguridad. En esa línea, estamos estrechando la relación con los agentes sociales y promoviendo una estrategia de comunicación más eficaz que permita a la ciudadanía conocer en mejor medida el trabajo de su Policía.
Como consecuencia de todo ello, pero fundamentalmente gracias al esfuerzo denodado y a la profesionalidad de cuantos formáis parte de este equipo ejemplar, la Comisaría Provincial de Castellón se ha convertido en una de las más eficaces de España, habiendo conseguido el descenso sostenido de la delincuencia desde 2005 en Castellón y Vila-real y el incremento paralelo de la eficacia policial y del número de detenidos.
Buen trabajo en seguridad. Buen trabajo, también, en el resto de competencias que os reconoce nuestro ordenamiento legal. Los funcionarios y funcionarias de los cuerpos generales han expedido más de 100.000 DNIs y pasaportes electrónicos en el último año y han atendido a más de 56.000 ciudadanos extranjeros. Nunca os agradeceré lo suficiente vuestra dedicación.
Comisario, permíteme que concrete el compromiso de todos vosotros con el conjunto de la sociedad en un hecho puntual. A primera hora de la tarde del pasado 23 de julio la Policía de Castellón movilizó todos sus recursos ante el avance del fuego en las inmediaciones de las urbanizaciones de montaña en el oeste de nuestra ciudad. Los ciudadanos encontraron en vuestro valor y sentido del servicio público el apoyo que en esos momentos difíciles precisaban. Gracias a todos y a todas por ese ejemplo de solidaridad. Gracias también a la Guardia Civil y al resto de servicios de emergencias intervinientes en las tareas de rescate y de lucha contra el fuego.
Jorge, querido Comisario, quiero reconocer públicamente una vez más tu profesionalidad, tu entrega y tu buen hacer. Tú, el equipo de dirección que comanda la Comisaría y los funcionarios y funcionarias que tienes a tu cargo sois los principales responsables del buen trabajo hecho y de sus excelentes resultados. La gente de Castellón y Vila-real nos sentimos en deuda con quienes os jugáis la vida a diario por defender nuestra dignidad.
A quienes hoy habéis sido condecorados, señalaros que lo habéis sido por los servicios prestados a la sociedad a la que servís y que representáis mejor que nadie el carácter abnegado y valeroso de la Policía. Vosotros y vuestras familias merecéis nuestro reconocimiento sincero, y el de toda la sociedad de Castellón.
No puedo olvidar aquí a aquellos agentes que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Ni a sus familiares, que sintieron el dolor y el desconsuelo de la pérdida.
A todos, de todo corazón, muchas gracias.
02 octubre 2008
Discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía en Castelló de la Plana el 2 de octubre de 2008
De nuevo estamos aquí para celebrar el día de los Ángeles custodios, patrones de la Policía. Gracias a todos y a todas por acompañarnos en este acto que sé entrañable para cuantos formáis parte del Cuerpo Nacional de Policía y de los cuerpos generales adscritos.
Vivimos un tiempo convulso que abona las incertidumbres respecto del tiempo por venir. Por ello es radicalmente necesario que los poderes públicos refuercen su compromiso con los ciudadanos para que estén y se sientan más seguros.
El Estado tiene el deber de garantizar la seguridad de la ciudadanía en todos los órdenes de la vida. Es su razón de ser. Y ha de hacerlo sin menoscabar los otros valores máximos que apuntalan nuestro modelo de convivencia. Porque es cierto que sin seguridad no hay ni libertad, ni felicidad, ni igualdad, ni justicia. Pero no lo es menos que hemos de ser libres, felices, iguales y justos para que la seguridad cobre sentido. Lo contrario nos convertiría en mujeres y hombres huecos, vacíos de humanidad. Ese debe ser el objetivo último del buen Gobierno.
Con ese convencimiento el Gobierno de España está decidido a trabajar más y mejor para que la ciudadanía pueda ejercer todos sus derechos libremente, con dignidad y sin miedo. Para que los ciudadanos sientan y construyan su futuro responsablemente y sin temor a verse privados de su felicidad. Todas las políticas públicas impulsadas desde el Ejecutivo tienen esa misión. Y, por supuesto, las políticas de seguridad ciudadana. Por ello en 2009 se mantendrá el esfuerzo presupuestario que ha permitido en los últimos cuatro años incrementar en casi un 50 por 100 los recursos públicos destinados a garantizarla.
La gente de esta tierra también quiere y merece vivir confiada, sentirse segura. Esta misma semana el alcalde de Castellón decía, en la celebración del patrón de la policía local, que Castellón ha crecido, se ha hecho grande sin dejar de ser una ciudad tranquila, segura. Gracias comisario por el esfuerzo que estáis haciendo para que así sea. Gracias a todas y a todos los que un día decidisteis ofrecer lo mejor de vosotros mismos para que vuestros conciudadanos vean respetados sus derechos y su libertad. Gracias por hacerlo, en muchas ocasiones, aun a costa de vuestra propia seguridad.
Mirad, los 230.000 habitantes que hoy conforman la población de Castellón y Vila-real exigen una apuesta firme y continuada por un servicio público policial moderno y eficaz. A lo largo del último trienio se ha experimentado una notable reducción de las tasas de criminalidad en ambas ciudades. Quiero agradecer por ello el trabajo desarrollado por los diferentes servicios policiales y, especialmente, por el Cuerpo Nacional de Policía. Vuestro sacrificio, vuestra entrega y vuestra profesionalidad nos hacen sentirnos razonablemente seguros.
En esa tarea ejemplar, lo sabéis, contáis con el respaldo incondicional del Gobierno. Un compromiso que se concreta en más y mejores medios personales, tecnológicos y organizativos y en nuevas infraestructuras. En enero de este año se ha ampliado notablemente el catálogo de personal de la Comisaría provincial. Hemos pasado de una plantilla de 265 policías a 390, lo que supone un incremento del 50 por 100. Estamos ahora en el proceso de asignación de efectivos que nos permitirá completar ese catálogo en los próximos meses y que se concretará a comienzos de noviembre con la incorporación de nuevos policías de carrera a las comisarías de Castellón y Vila-real. De esta forma, en poco tiempo, cerca de 600 hombres y mujeres, policías y funcionarios de los cuerpos generales, prestarán su servicio en la Comisaría Provincial del Cuerpo Nacional de Policía.
Hace unos días las máquinas comenzaron a trabajar en el solar donde va a ser levantado el nuevo edificio que acogerá la Jefatura provincial. Es esta una infraestructura fundamental para que el servicio que prestáis a la comunidad cobre una nueva dimensión. Los castellonenses, y vosotros mismos, merecíamos ya disponer de una comisaría moderna, digna, equipada con los servicios necesarios para atender la demanda de una sociedad avanzada. En 2010, esa aspiración justa y razonable de la gente de Castellón, será ya una realidad que abrirá un nuevo tiempo policial en nuestra ciudad.
Esa voluntad del Gobierno de proveer de infraestructuras de calidad a los servicios policiales castellonenses se ha manifestado este año con la apertura de las nuevas dependencias del DNI. Más de 800 metros cuadrados y toda la tecnología para expedir el documento nacional de identidad electrónico y el pasaporte a miles y miles de hombres y mujeres. Quienes prestáis ese servicio a los ciudadanos debéis sentiros satisfechos por vuestro buen hacer y por las nuevas condiciones de trabajo. Los funcionarios y las funcionarias de los cuerpos generales contribuís de forma esencial a la mejora continua del servicio público policial en nuestra provincia.
Comisario, los profesionales que tienes a tu cargo son un ejemplo de responsabilidad y entrega. Ellos son los principales responsables de los éxitos obtenidos durante estos años contra la delincuencia. Seguiréis trabajando, día a día, para que nos sintamos más seguros, para salvaguardar nuestra integridad y nuestros derechos y para que vivamos sin miedo al terror fanático, a la violencia, al abuso o a la discriminación. Gracias a todos y a todas por vuestro compromiso con la sociedad castellonense.
Quiero ahora dirigirme a los policías que están culminando su formación en la Comisaría Provincial. Quiero expresaros mi reconocimiento. Cuando ingresasteis en la Academia asumisteis la responsabilidad de ser policías. Esa decisión os honra porque, desde el servicio público, vais a dedicar lo mejor de vosotros a trabajar por vuestros conciudadanos y, especialmente, por los más vulnerables, a proteger sus derechos y sus vidas, a ayudarles a construir su futuro y el de sus hijos sin temor a los abusos de otros. Tenéis una noble misión y para cumplirla la sociedad, a través del Estado, os otorga la autoridad y la fuerza necesarias. Haced buen uso de ello; hacedlo como os ha enseñado durante meses la Policía de Castellón. Tenéis el enorme privilegio de compartir esta experiencia con un equipo de profesionales admirable. El comisario jefe Marti, el comisario Moreno y el resto de mandos, oficiales y agentes de nuestra Comisaría os han mostrado mejor que nadie el sentido de las palabras compromiso, lealtad, convicción y respeto. Sé que no lo vais a olvidar.
Enhorabuena a los que hoy habéis sido condecorados. Vosotros personalizáis como nadie el espíritu de servicio, abnegado y anónimo, de la policía.
Termino. No puedo olvidar aquí a los compañeros y las compañeras que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a quienes sintieron el dolor y el desconsuelo de no verlos regresar a sus hogares. A todos, de corazón, muchas gracias.
Vivimos un tiempo convulso que abona las incertidumbres respecto del tiempo por venir. Por ello es radicalmente necesario que los poderes públicos refuercen su compromiso con los ciudadanos para que estén y se sientan más seguros.
El Estado tiene el deber de garantizar la seguridad de la ciudadanía en todos los órdenes de la vida. Es su razón de ser. Y ha de hacerlo sin menoscabar los otros valores máximos que apuntalan nuestro modelo de convivencia. Porque es cierto que sin seguridad no hay ni libertad, ni felicidad, ni igualdad, ni justicia. Pero no lo es menos que hemos de ser libres, felices, iguales y justos para que la seguridad cobre sentido. Lo contrario nos convertiría en mujeres y hombres huecos, vacíos de humanidad. Ese debe ser el objetivo último del buen Gobierno.
Con ese convencimiento el Gobierno de España está decidido a trabajar más y mejor para que la ciudadanía pueda ejercer todos sus derechos libremente, con dignidad y sin miedo. Para que los ciudadanos sientan y construyan su futuro responsablemente y sin temor a verse privados de su felicidad. Todas las políticas públicas impulsadas desde el Ejecutivo tienen esa misión. Y, por supuesto, las políticas de seguridad ciudadana. Por ello en 2009 se mantendrá el esfuerzo presupuestario que ha permitido en los últimos cuatro años incrementar en casi un 50 por 100 los recursos públicos destinados a garantizarla.
La gente de esta tierra también quiere y merece vivir confiada, sentirse segura. Esta misma semana el alcalde de Castellón decía, en la celebración del patrón de la policía local, que Castellón ha crecido, se ha hecho grande sin dejar de ser una ciudad tranquila, segura. Gracias comisario por el esfuerzo que estáis haciendo para que así sea. Gracias a todas y a todos los que un día decidisteis ofrecer lo mejor de vosotros mismos para que vuestros conciudadanos vean respetados sus derechos y su libertad. Gracias por hacerlo, en muchas ocasiones, aun a costa de vuestra propia seguridad.
Mirad, los 230.000 habitantes que hoy conforman la población de Castellón y Vila-real exigen una apuesta firme y continuada por un servicio público policial moderno y eficaz. A lo largo del último trienio se ha experimentado una notable reducción de las tasas de criminalidad en ambas ciudades. Quiero agradecer por ello el trabajo desarrollado por los diferentes servicios policiales y, especialmente, por el Cuerpo Nacional de Policía. Vuestro sacrificio, vuestra entrega y vuestra profesionalidad nos hacen sentirnos razonablemente seguros.
En esa tarea ejemplar, lo sabéis, contáis con el respaldo incondicional del Gobierno. Un compromiso que se concreta en más y mejores medios personales, tecnológicos y organizativos y en nuevas infraestructuras. En enero de este año se ha ampliado notablemente el catálogo de personal de la Comisaría provincial. Hemos pasado de una plantilla de 265 policías a 390, lo que supone un incremento del 50 por 100. Estamos ahora en el proceso de asignación de efectivos que nos permitirá completar ese catálogo en los próximos meses y que se concretará a comienzos de noviembre con la incorporación de nuevos policías de carrera a las comisarías de Castellón y Vila-real. De esta forma, en poco tiempo, cerca de 600 hombres y mujeres, policías y funcionarios de los cuerpos generales, prestarán su servicio en la Comisaría Provincial del Cuerpo Nacional de Policía.
Hace unos días las máquinas comenzaron a trabajar en el solar donde va a ser levantado el nuevo edificio que acogerá la Jefatura provincial. Es esta una infraestructura fundamental para que el servicio que prestáis a la comunidad cobre una nueva dimensión. Los castellonenses, y vosotros mismos, merecíamos ya disponer de una comisaría moderna, digna, equipada con los servicios necesarios para atender la demanda de una sociedad avanzada. En 2010, esa aspiración justa y razonable de la gente de Castellón, será ya una realidad que abrirá un nuevo tiempo policial en nuestra ciudad.
Esa voluntad del Gobierno de proveer de infraestructuras de calidad a los servicios policiales castellonenses se ha manifestado este año con la apertura de las nuevas dependencias del DNI. Más de 800 metros cuadrados y toda la tecnología para expedir el documento nacional de identidad electrónico y el pasaporte a miles y miles de hombres y mujeres. Quienes prestáis ese servicio a los ciudadanos debéis sentiros satisfechos por vuestro buen hacer y por las nuevas condiciones de trabajo. Los funcionarios y las funcionarias de los cuerpos generales contribuís de forma esencial a la mejora continua del servicio público policial en nuestra provincia.
Comisario, los profesionales que tienes a tu cargo son un ejemplo de responsabilidad y entrega. Ellos son los principales responsables de los éxitos obtenidos durante estos años contra la delincuencia. Seguiréis trabajando, día a día, para que nos sintamos más seguros, para salvaguardar nuestra integridad y nuestros derechos y para que vivamos sin miedo al terror fanático, a la violencia, al abuso o a la discriminación. Gracias a todos y a todas por vuestro compromiso con la sociedad castellonense.
Quiero ahora dirigirme a los policías que están culminando su formación en la Comisaría Provincial. Quiero expresaros mi reconocimiento. Cuando ingresasteis en la Academia asumisteis la responsabilidad de ser policías. Esa decisión os honra porque, desde el servicio público, vais a dedicar lo mejor de vosotros a trabajar por vuestros conciudadanos y, especialmente, por los más vulnerables, a proteger sus derechos y sus vidas, a ayudarles a construir su futuro y el de sus hijos sin temor a los abusos de otros. Tenéis una noble misión y para cumplirla la sociedad, a través del Estado, os otorga la autoridad y la fuerza necesarias. Haced buen uso de ello; hacedlo como os ha enseñado durante meses la Policía de Castellón. Tenéis el enorme privilegio de compartir esta experiencia con un equipo de profesionales admirable. El comisario jefe Marti, el comisario Moreno y el resto de mandos, oficiales y agentes de nuestra Comisaría os han mostrado mejor que nadie el sentido de las palabras compromiso, lealtad, convicción y respeto. Sé que no lo vais a olvidar.
Enhorabuena a los que hoy habéis sido condecorados. Vosotros personalizáis como nadie el espíritu de servicio, abnegado y anónimo, de la policía.
Termino. No puedo olvidar aquí a los compañeros y las compañeras que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a quienes sintieron el dolor y el desconsuelo de no verlos regresar a sus hogares. A todos, de corazón, muchas gracias.
06 octubre 2007
Lleguemos a la seguridad desde la educación
Publicado en Mediterráneo en octubre de 2007
El pasado martes celebramos con los funcionarios y funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía de Castellón y Vila-real el día de los Ángeles Custodios, patrones de nuestra policía. Tuve ocasión de hacerlo en los distintos actos del día; y quiero hacerlo desde aquí públicamente: mi reconocimiento como representante del Gobierno de España y como ciudadano castellonense al esfuerzo diario que realizan los policías adscritos a la Comisaría Provincial para salvaguardar nuestros derechos y nuestras libertades. Es un honor para mí poder estar al frente de estos hombres y mujeres ejemplares que velan sin desmayo para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
España ha cambiado, y su Policía también. Y gracias a la preparación y buen hacer de sus integrantes, y al esfuerzo realizado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para dotar con más y mejores medios a la Comisaría Provincial, los castellonenses tenemos en la actualidad un nivel razonable de seguridad, una vez superados los lamentables episodios de aquel trienio negro de 2001-2003, en el que recordemos, se produjeron más delitos que nunca en Castellón y Vila-real. Hoy las cosas han cambiado considerablemente, y aunque soy consciente de que la seguridad absoluta es imposible de conseguir, puedo decir sin temor a equivocarme que Castellón ha pasado a ser, en sólo tres años, una de las ciudades con menor índice de criminalidad de todo el arco mediterráneo.
Es sin duda, una gran noticia que todos deberíamos celebrar. La pericia de los funcionarios policiales, y el incremento de efectivos y de medios materiales y tecnológicos, han hecho posible un cambio, para cuya consecución, el actual Gobierno de España no ha escatimado esfuerzos, ya que ha incrementado considerablemente la plantilla de efectivos y el parque móvil dependiente de la Comisaría Provincial. Ya contamos con cerca de 300 agentes y con más de 70 vehículos, y gracias a la sensibilidad mostrada por el Ministerio del Interior, a principios de 2008 se licitarán las obras de la nueva Comisaría, y a lo largo del ejercicio se procederá al inicio de las obras. De esta forma, Castellón podrá disponer de unas instalaciones policiales de última generación, y olvidar para siempre la comisaría de la Ronda Mijares.
Me permitirán, también, apuntar algo que me parece fundamental: la política policial no es la única garante de la seguridad de los ciudadanos. Todo esfuerzo que se haga en este orden estará abocado al fracaso si no somos capaces de dotarnos de políticas educativas, penales, urbanísticas, sociales y redistributivas más eficacaces y más justas.
Como defiende Maurice Duverger, “Las sociedades no se pueden mantener nada más que por mecanismos de orden. Deben interiorizar este orden para que los violentos sean menos fuertes. Cuando no se cree en el sistema de valores, la sociedad no puede mantenerse nada más que por la Policía”. Por ello, todas las Administraciones públicas son corresponsables en el objetivo común de construir un futuro más seguro. La eficacia de nuestro servicio público policial es imprescindible, pero no suficiente.
Porque nuestros jóvenes están creciendo en una sociedad que no siempre es capaz de darles la mejor formación ni de garantizarles oportunidades para desarrollar un proyecto de vida decente. Hemos de trabajar intensamente para que los ciudadanos y ciudadanas de mañana sepan progresar en una sociedad auténticamente libre, en la que no haya lugar para el desarrollo de clichés aberrantes, y en la que no predominen el individualismo autista, la insolidaridad, el desprecio por el otro y los comportamientos violentos.
El pasado martes celebramos con los funcionarios y funcionarias del Cuerpo Nacional de Policía de Castellón y Vila-real el día de los Ángeles Custodios, patrones de nuestra policía. Tuve ocasión de hacerlo en los distintos actos del día; y quiero hacerlo desde aquí públicamente: mi reconocimiento como representante del Gobierno de España y como ciudadano castellonense al esfuerzo diario que realizan los policías adscritos a la Comisaría Provincial para salvaguardar nuestros derechos y nuestras libertades. Es un honor para mí poder estar al frente de estos hombres y mujeres ejemplares que velan sin desmayo para garantizar la seguridad de todos los ciudadanos.
España ha cambiado, y su Policía también. Y gracias a la preparación y buen hacer de sus integrantes, y al esfuerzo realizado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para dotar con más y mejores medios a la Comisaría Provincial, los castellonenses tenemos en la actualidad un nivel razonable de seguridad, una vez superados los lamentables episodios de aquel trienio negro de 2001-2003, en el que recordemos, se produjeron más delitos que nunca en Castellón y Vila-real. Hoy las cosas han cambiado considerablemente, y aunque soy consciente de que la seguridad absoluta es imposible de conseguir, puedo decir sin temor a equivocarme que Castellón ha pasado a ser, en sólo tres años, una de las ciudades con menor índice de criminalidad de todo el arco mediterráneo.
Es sin duda, una gran noticia que todos deberíamos celebrar. La pericia de los funcionarios policiales, y el incremento de efectivos y de medios materiales y tecnológicos, han hecho posible un cambio, para cuya consecución, el actual Gobierno de España no ha escatimado esfuerzos, ya que ha incrementado considerablemente la plantilla de efectivos y el parque móvil dependiente de la Comisaría Provincial. Ya contamos con cerca de 300 agentes y con más de 70 vehículos, y gracias a la sensibilidad mostrada por el Ministerio del Interior, a principios de 2008 se licitarán las obras de la nueva Comisaría, y a lo largo del ejercicio se procederá al inicio de las obras. De esta forma, Castellón podrá disponer de unas instalaciones policiales de última generación, y olvidar para siempre la comisaría de la Ronda Mijares.
Me permitirán, también, apuntar algo que me parece fundamental: la política policial no es la única garante de la seguridad de los ciudadanos. Todo esfuerzo que se haga en este orden estará abocado al fracaso si no somos capaces de dotarnos de políticas educativas, penales, urbanísticas, sociales y redistributivas más eficacaces y más justas.
Como defiende Maurice Duverger, “Las sociedades no se pueden mantener nada más que por mecanismos de orden. Deben interiorizar este orden para que los violentos sean menos fuertes. Cuando no se cree en el sistema de valores, la sociedad no puede mantenerse nada más que por la Policía”. Por ello, todas las Administraciones públicas son corresponsables en el objetivo común de construir un futuro más seguro. La eficacia de nuestro servicio público policial es imprescindible, pero no suficiente.
Porque nuestros jóvenes están creciendo en una sociedad que no siempre es capaz de darles la mejor formación ni de garantizarles oportunidades para desarrollar un proyecto de vida decente. Hemos de trabajar intensamente para que los ciudadanos y ciudadanas de mañana sepan progresar en una sociedad auténticamente libre, en la que no haya lugar para el desarrollo de clichés aberrantes, y en la que no predominen el individualismo autista, la insolidaridad, el desprecio por el otro y los comportamientos violentos.
02 octubre 2007
Discurso pronunciado con motivo de la celebración del Día del Cuerpo Nacional de Policía en Castelló de la Plana el 2 de octubre de 2007
Jorge, comisario, gracias. Gracias a ti y a tu gente. Gracias a todos y a todas cuantos estáis adscritos a la Comisaría Provincial de Castellón por el trabajo que hacéis. Os lo digo como subdelegado del Gobierno de España, como funcionario público y, sobre todo, como ciudadano.
Hoy, por primera vez, tengo el honor de dirigirme a vosotros en la celebración del día de los Ángeles Custodios, patrones de la Policía. Y no os voy a negar la íntima emoción que siento. El trabajo sacrificado, vuestro esfuerzo, vuestra vocación de servicio. Tantas horas luchando para salvaguardar los derechos y las libertades de todos. Creedme al expresaros mi admiración y mi reconocimiento, y el de tantos ciudadanos y ciudadanas que ven en el Cuerpo Nacional de Policía la garantía de su seguridad.
Sabéis tan bien como yo que la nuestra es una sociedad compleja. Como lo son las sociedades de nuestro entorno socioeconómico. Estamos inmersos en el tránsito a nuevas formas de organización política, social y económica. Estamos viviendo el fin de las certezas con las que se organizaba el mundo hasta hace sólo dos décadas y apenas somos conscientes del alumbramiento de una nueva era.
En este tiempo de crisis están conformándose nuevos espacios de conflicto, nuevos comportamientos delincuenciales, nuevas amenazas a la tranquilidad y la seguridad de la ciudadanía. Por ello, aun asumiendo que ni esta ni ninguna, ni ahora ni antes, es ni será una sociedad absolutamente segura, hemos de esforzarnos desde el Estado por minimizar los riesgos a los que se enfrentan a diario los ciudadanos y las ciudadanas.
Así lo entiende el Gobierno del presidente Zapatero. Y por eso ha desarrollado en estos años un vigoroso programa de reformas que quiere dar mejores oportunidades, más derechos, más libertad y más seguridad a los españoles. En ese marco, el papel de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado es esencial.
En Castellón, el Cuerpo Nacional de Policía manifiesta esa convicción del Gobierno. Hoy la Comisaría Provincial cuenta con más y mejores medios humanos y tecnológicos y ha experimentado una profunda renovación organizativa. Contamos con cerca de 300 policías y más de 70 vehículos y estamos a la espera de que a comienzos de 2008 se liciten las obras del nuevo edificio que albergará la Comisaría en Castellón y se publique el nuevo catálogo de la plantilla policial.
El esfuerzo mantenido de los últimos tres años, unido al trabajo abnegado de los funcionarios y funcionarias dirigidos por el comisario Marti, nos ha permitido quebrar la tendencia ascendente de la criminalidad en las ciudades de Castellón y Vila-real. Hemos podido dejar atrás el trienio negro de 2001-2003 y abrir el camino hacia la estabilización y reducción de la actividad delictiva en el ámbito de competencia de la Policía Nacional.
De este modo, hemos pasado de 28 delitos por mil habitantes en 2003 a 24 en 2006, con una reducción del 10 por 100 de delitos en las cifras absolutas. Esta evolución ha ido acompañada de un incremento del 70 por 100 en el número de detenidos y la práctica duplicación de los datos de eficacia policial. Y como ya nos ha adelantado el comisario, la tendencia se mantiene en este año.
A ese trabajo en el ámbito de la seguridad ciudadana hay que añadir el esfuerzo extraordinario que están haciendo los funcionarios y funcionarias destinados a la unidad de Extranjería y Documentación, en condiciones que sé no son las más adecuadas ni para ellos ni para los ciudadanos. En los próximos meses entrarán en servicio las nuevas dependencias para la expedición del DNI electrónico.
A pesar de todo lo dicho, tengo el convencimiento de que no es la política policial la única garante de la seguridad de los ciudadanos. Todo esfuerzo en ese orden fracasará si no somos capaces de dotarnos de políticas educativas, penales, urbanísticas, sociales y redistributivas más eficaces y más justas. Permitidme aquí recordar estas palabras de Maurice Duverger: “Las sociedades no se pueden mantener nada más que por mecanismos de orden. Deben interiorizar éste orden para que los violentos sean menos fuertes. Cuando no se cree en el sistema de valores, la sociedad no puede mantenerse nada más que por la policía”.
Por ello todas las Administraciones públicas somos corresponsables en el objetivo común de construir un futuro más seguro. La eficacia de nuestro servicio público policial es necesaria, imprescindible para ello. Pero no es suficiente. Nuestros jóvenes están creciendo en una sociedad que no siempre es capaz de darles la mejor formación ni de garantizarles oportunidades para desarrollar un proyecto de vida decente. Crecen en un mundo de clichés aberrantes que promueven un individualismo autista que favorece la insolidaridad, el desprecio por el otro y los comportamientos violentos. Hemos de trabajar, todos y todas, para que los ciudadanos de mañana sepan progresar en una sociedad auténticamente libre.
Voy ya a terminar. En este acto me traicionaría a mí mismo si no expresara públicamente mi reconocimiento a Juanma Calles. Su empuje y su convicción durante los años en que ha ocupado el cargo de subdelegado del Gobierno en pro de un mejor y más efectivo servicio policial han sido decisivos.
Comisario, los hombres y mujeres que tienes a tu cargo son un ejemplo de responsabilidad y entrega. Ellos son los principales responsables de los éxitos obtenidos durante estos años contra la delincuencia. Seguiréis trabajando, día a día, para que no haya mujeres víctimas de la violencia machista ni inmigrantes explotados o discriminados. Para que el fanatismo terrorista no anide en nuestra tierra. Para que nuestros comerciantes se sientan seguros. Para que cualquiera de nosotros pueda continuar su vida en libertad. Gracias a todos y a todas por ello, y gracias a ti, Jorge, por tu compromiso con la ciudad y la sociedad castellonense.
Enhorabuena a los que hoy habéis sido condecorados. Vosotros personalizáis como nadie el espíritu de servicio, abnegado y anónimo, de la policía. Mi más admirado reconocimiento para vosotros y vuestras familias.
Termino. No puedo olvidar aquí a los compañeros y las compañeras que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a quienes sintieron el dolor y el desconsuelo de no verlos regresar a sus hogares. A todos, de corazón, muchas gracias.
Hoy, por primera vez, tengo el honor de dirigirme a vosotros en la celebración del día de los Ángeles Custodios, patrones de la Policía. Y no os voy a negar la íntima emoción que siento. El trabajo sacrificado, vuestro esfuerzo, vuestra vocación de servicio. Tantas horas luchando para salvaguardar los derechos y las libertades de todos. Creedme al expresaros mi admiración y mi reconocimiento, y el de tantos ciudadanos y ciudadanas que ven en el Cuerpo Nacional de Policía la garantía de su seguridad.
Sabéis tan bien como yo que la nuestra es una sociedad compleja. Como lo son las sociedades de nuestro entorno socioeconómico. Estamos inmersos en el tránsito a nuevas formas de organización política, social y económica. Estamos viviendo el fin de las certezas con las que se organizaba el mundo hasta hace sólo dos décadas y apenas somos conscientes del alumbramiento de una nueva era.
| Uniformes policiales. Museo de la Policía |
En este tiempo de crisis están conformándose nuevos espacios de conflicto, nuevos comportamientos delincuenciales, nuevas amenazas a la tranquilidad y la seguridad de la ciudadanía. Por ello, aun asumiendo que ni esta ni ninguna, ni ahora ni antes, es ni será una sociedad absolutamente segura, hemos de esforzarnos desde el Estado por minimizar los riesgos a los que se enfrentan a diario los ciudadanos y las ciudadanas.
Así lo entiende el Gobierno del presidente Zapatero. Y por eso ha desarrollado en estos años un vigoroso programa de reformas que quiere dar mejores oportunidades, más derechos, más libertad y más seguridad a los españoles. En ese marco, el papel de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado es esencial.
En Castellón, el Cuerpo Nacional de Policía manifiesta esa convicción del Gobierno. Hoy la Comisaría Provincial cuenta con más y mejores medios humanos y tecnológicos y ha experimentado una profunda renovación organizativa. Contamos con cerca de 300 policías y más de 70 vehículos y estamos a la espera de que a comienzos de 2008 se liciten las obras del nuevo edificio que albergará la Comisaría en Castellón y se publique el nuevo catálogo de la plantilla policial.
El esfuerzo mantenido de los últimos tres años, unido al trabajo abnegado de los funcionarios y funcionarias dirigidos por el comisario Marti, nos ha permitido quebrar la tendencia ascendente de la criminalidad en las ciudades de Castellón y Vila-real. Hemos podido dejar atrás el trienio negro de 2001-2003 y abrir el camino hacia la estabilización y reducción de la actividad delictiva en el ámbito de competencia de la Policía Nacional.
De este modo, hemos pasado de 28 delitos por mil habitantes en 2003 a 24 en 2006, con una reducción del 10 por 100 de delitos en las cifras absolutas. Esta evolución ha ido acompañada de un incremento del 70 por 100 en el número de detenidos y la práctica duplicación de los datos de eficacia policial. Y como ya nos ha adelantado el comisario, la tendencia se mantiene en este año.
A ese trabajo en el ámbito de la seguridad ciudadana hay que añadir el esfuerzo extraordinario que están haciendo los funcionarios y funcionarias destinados a la unidad de Extranjería y Documentación, en condiciones que sé no son las más adecuadas ni para ellos ni para los ciudadanos. En los próximos meses entrarán en servicio las nuevas dependencias para la expedición del DNI electrónico.
A pesar de todo lo dicho, tengo el convencimiento de que no es la política policial la única garante de la seguridad de los ciudadanos. Todo esfuerzo en ese orden fracasará si no somos capaces de dotarnos de políticas educativas, penales, urbanísticas, sociales y redistributivas más eficaces y más justas. Permitidme aquí recordar estas palabras de Maurice Duverger: “Las sociedades no se pueden mantener nada más que por mecanismos de orden. Deben interiorizar éste orden para que los violentos sean menos fuertes. Cuando no se cree en el sistema de valores, la sociedad no puede mantenerse nada más que por la policía”.
Por ello todas las Administraciones públicas somos corresponsables en el objetivo común de construir un futuro más seguro. La eficacia de nuestro servicio público policial es necesaria, imprescindible para ello. Pero no es suficiente. Nuestros jóvenes están creciendo en una sociedad que no siempre es capaz de darles la mejor formación ni de garantizarles oportunidades para desarrollar un proyecto de vida decente. Crecen en un mundo de clichés aberrantes que promueven un individualismo autista que favorece la insolidaridad, el desprecio por el otro y los comportamientos violentos. Hemos de trabajar, todos y todas, para que los ciudadanos de mañana sepan progresar en una sociedad auténticamente libre.
Voy ya a terminar. En este acto me traicionaría a mí mismo si no expresara públicamente mi reconocimiento a Juanma Calles. Su empuje y su convicción durante los años en que ha ocupado el cargo de subdelegado del Gobierno en pro de un mejor y más efectivo servicio policial han sido decisivos.
Comisario, los hombres y mujeres que tienes a tu cargo son un ejemplo de responsabilidad y entrega. Ellos son los principales responsables de los éxitos obtenidos durante estos años contra la delincuencia. Seguiréis trabajando, día a día, para que no haya mujeres víctimas de la violencia machista ni inmigrantes explotados o discriminados. Para que el fanatismo terrorista no anide en nuestra tierra. Para que nuestros comerciantes se sientan seguros. Para que cualquiera de nosotros pueda continuar su vida en libertad. Gracias a todos y a todas por ello, y gracias a ti, Jorge, por tu compromiso con la ciudad y la sociedad castellonense.
Enhorabuena a los que hoy habéis sido condecorados. Vosotros personalizáis como nadie el espíritu de servicio, abnegado y anónimo, de la policía. Mi más admirado reconocimiento para vosotros y vuestras familias.
Termino. No puedo olvidar aquí a los compañeros y las compañeras que perdieron su vida o su salud defendiendo los derechos y las libertades de todos nosotros. Y a quienes sintieron el dolor y el desconsuelo de no verlos regresar a sus hogares. A todos, de corazón, muchas gracias.
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