14 septiembre 2014

Política empática

Gestos. La política es también transmitir empatía, acercarse siquiera a escuchar los argumentos de otros. Es hacer y decidir, pero también hablar, buscar puntos de encuentro. Es abrir y no cerrar puertas, es imaginar espacios intransitados para que un día sea compartidos por muchos. Sentir lo que otros sienten para crear entendimiento. Eso es también, y por encima de todo, la política. Lo que nos hace humanos, lo que trasciende la individualidad para crear sociedad. Hemos desacreditado tanto el valor de la palabra, del consenso, del pacto, del acuerdo que el espacio de la política ha quedado exhausto. Y así no vamos bien, vamos muy mal. No hay democracia sin convicciones compartidas, sin proyectos soñados cooperativamente. Sumar y no restar, identificar lo común para construir juntos. Sólo las democracias plurales, diversas, abiertas, empáticas merecen tal nombre. Lo contrario: la imposición, la fractura, la exclusión, el pensamiento único y la tiranía.


11 septiembre 2014

Rajoy, Cañete y la Marca España

El empecinamiento de Rajoy por meter a Arias Cañete en la Comisión Europea ha llevado a la irrelevancia más absoluta el peso de España en el Gobierno de la Unión. Junker ha relegado la cuota española en el Ejecutivo europeo a una comisaría rasa poniendo a Cañete al frente de los asuntos de la energía y la lucha contra el cambio climático bajo la supervisión de una vicepresidencia. La militancia misógina del exministro, acreditada tantas veces y manifestada tan estruendosamente durante la última campaña electoral, tal vez haya pesado en su arrinconamiento entre la tropa del colegio de comisarios. Él, que iba de para vicepresidente al decir de los suyos. También es cierto que qué mejor regalo para un empresario petrolero que recibir el encargo de gestionar las cosas de la energía en Europa. Mal, mal para España y mal para Europa que lanza el mensaje de que le importa un higo la lucha contra el cambio climático y la transición energética poniéndolas en manos de este hombre. Ahora corresponde al Parlamento Europeo evaluar a los candidatos y darles, o no, el placet. Veremos qué ocurre. De nuevo Rajoy creando Marca España. ¿Cuánto tiempo hace que el plasmas paseó su campechanía de la mano de Merkel en Santiago? ¿Dos, tres semanas? Caramba. Entonces las crónicas hablaban del gran éxito rajoniano por conseguir el apoyo de la teutona a que Guindos y Cañete ocuparán puestos de relumbrón en el nuevo gobierno europeo. Pues ahí estamos. Lo de Guindos en el Eurogrupo, que iba a ser inmediato, no se sabe para cuándo. Y lo de Cañete, pues eso. Un hacha, eso es lo que eres Mariano, un hacha.


10 septiembre 2014

Facturas ocultas: el hedor irrespirable del PP valenciano

Dice el conseller de Economía Máximo Buch que en la ocultación de miles de facturas adeudadas por el Consell durante años no hubo mala fe. No. Ni siquiera negligencia. Que "eran otros tiempos y otra forma de gestionar", dice. Y que al dar la orden de sacarlas de los cajones del desván Fabra ha demostrado que es transparente. No sé si en la Comisión Europea se habrán quedado más tranquilos al leer las declaraciones del conseller. No sé si con estas explicaciones paralizará la investigación en marcha sobre el fraude cometido por el Consell con las cuentas públicas. Me da la impresión de que no. Se ocultaron miles de millones de euros de deuda en el fondo de los cajones porque "eran otros tiempos y otra forma de gestionar". Ya ves. Y lo dicen sin el más mínimo rubor. Al contrario, que para Bonig la culpa es de Zapatero, por no enterarse y fiarse de Alíbabá. A ver, Fabra sacó las facturas porque no tenía más narices que hacerlo, no por transparencia. Lo hicieron porque el hedor de la putrefacción de años de armarios cerrados era insoportable, incluso para tipos de pituitarias tan acostumbradas a la podredumbre como estos. Detrás de cada una de esas facturas había pequeñas empresas, autónomos, proveedores estrangulados por los créditos bancarios mientras Camps y Rita se paseaban en el Ferrari de Alonso por las calles de Valencia. Bruselas está escandalizada por la desvergüenza del Gobierno valenciano, el de Camps y el de Fabra. Y hacen mal aquellos de entré nosotros que no lo están. "Otros tiempos y otra forma de gestionar", qué poca vergüenza.


08 septiembre 2014

Alberto Fabra es puro PP valenciano

Anda empeñado Alberto Fabra en poner tierra de por medio con los años de la indecencia protagonizados por su partido en el País Valenciano desde hace dos décadas. Dice que él sólo es responsable de lo que se ha hecho en la Generalitat desde que llegó al Palau en julio de 2011. Y que nada de cuanto antes se hizo le atañe. No es de extrañar que el aún president se avergüence de lo que hicieron los suyos con esta tierra durante años. No es de extrañar que pretenda alejarse de los desvaríos, atropellos, saqueos y delitos cometidos por quienes fueron sus jefes a diestro y siniestro, desde la ribera del Sénia a las tierras del Vinalopó. Muy humano. El problema, para Fabra, es que él estuvo allí, es que nada de aquello le es ajeno, es que alentó, participó y se benefició de las formas y de las prácticas políticas que ahora pretende borrar de su currículo. Alberto Fabra es puro PP valenciano, de arriba a abajo, de una pieza, desde el minuto cero. Cuando Camps lo ungió con su dedo (no debemos olvidarlo) no empezaba sino que culminaba una larga carrera al servicio de un proyecto político que ha arruinado económica, institucional y moralmente este país. Ahora pretende huir de la peste, él que no ha tenido la dignidad ni el coraje de pedir una sola vez perdón por la devastación causada por los suyos. Quiere que creamos que es irresponsable de lo que pasó y de lo que pasa en la Comunitat. Y lo cierto es que es precisamente su irresponsabilidad palmaria y manifiesta lo que lo hace corresponsable con Zaplana, Olivas, Camps y tantos otros de la oscuridad a la que nos han conducido. Por mucho que él y sus corifeos proclamen lo contrario.



07 septiembre 2014

#PPucherazo: el gran fraude

El 5 de julio de 1991 Rita Barberá era elegida alcaldesa de Valencia. El PSPV, con Clementina Ródenas a la cabeza, había ganado las elecciones de mayo con el 37 por ciento de los votos y 13 concejales; el PP de Barberá había perdido con 12 puntos menos y 9 regidores. Los popularistas negociaron con los ocho concejales regionalistas de González Lizondo y ahormaron una mayoría alternativa que representaba al 47 por ciento de los votantes y sumaba 17 concejalías. La derecha unida contaba con más fuerza electoral que la izquierda, pues los dos concejales de Izquierda Unida sumados a los socialistas no alcanzaban la mayoría. Y punto. El Ayuntamiento de Valencia se convirtió, con Barberá y Lizondo al frente, en la plataforma que preparó el triunfo de Zaplana en las autonómicas de 1995. El "pacto del pollo" entre las derechas zaplanista y lizondista cimentaron lo que vino después, los largos y funestos años de la indecencia. Ahora Barberá y Fabra no quieren oír hablar de pactos postelectorales. Ahora, quienes llegaron al poder absoluto como consecuencia de ellos dicen que son un fraude a la voluntad de la mayoría. Ahora quieren cambiar las reglas del juego ocho meses antes de las elecciones para seguir mutilando la democracia hasta hacerla irreconocible. Porque les importa un carajo la democracia y la voluntad popular; sólo les importa el perpetuarse en el poder para continuar con el saqueo y la liquidación de lo público. Y la guinda: ayer la portavoz de Fabra apoyó la propuesta de Barberá de extender el estado de excepción electoral que pretenden a las elecciones autonómicas. Sólo una sugerencia, por sí no habían caído en la cuenta: lo de las elecciones es un engorro, un gasto superfluo y un riesgo innecesario; atrévanse y elimínenlas por decreto. Un poco de barullo al principio pero luego todo será más fácil. ¡Qué miseria!


04 septiembre 2014

Milagro español: cobrar menos y pagar más

"La OCDE alerta de las penurias en los hogares de España por la bajada salarial". Así titula El País su información sobre el último análisis de esa organización respecto de las perspectivas de desarrollo de las principales economías mundiales. Los salarios de las trabajadoras y los trabajadores españoles han sido los que más han caído en Europa desde el comienzo de la crisis, excepción hecha de Grecia. Y eso, según los analistas del principal organismo de coordinación económica de los países desarrollados, es un lastre para la recuperación de nuestro país. Nada nuevo que no haya sido repetido hasta la saciedad por los sindicatos y la izquierda política en los últimos años. Porque una cosa es lo que avanzara Paul Krugman hace ya un quinquenio respecto de la necesaria devaluación interna (ajuste salarial) de las economías periféricas del euro para ganar en competitividad internacional y otra muy distinta es lo que ha ocurrido. En España la disminución del salario directo, de las nóminas (un 2 por ciento anual de media), se agrava dramáticamente con la precariedad de los contratos que consagra una temporalidad insostenible, con el incremento insultante de los costes energéticos y con un factor determinante: la liquidación en marcha del sistema público de bienestar, el salario indirecto que los trabajadores reciben en forma de prestaciones sanitarias, educativas y asistenciales. Las y los empleados españoles cobran cada año menos a final de mes y pagan cada vez más por la energía y por servicios que hasta ahora eran costeados por las políticas redistributivas del Estado. Más aún quienes han perdido su trabajo e incluso su prestación por desempleo. Y esto tiene consecuencias ciertas: los recursos disponibles por la mayor parte de las familias para destinarlos al consumo siguen decreciendo y la fractura social se hace cada vez más evidente. ¿Es a esto a lo que bobaliconamente se referia Rajoy cuando hablaba este domingo del milagro español que atraía a nuestro país a masas sin cuenta de estudiantes erasmus europeos? Hay que ser muy cínico... o rematadamente estúpido.


03 septiembre 2014

Fabra quiere ser indultado

Carlos Fabra acudirá hoy a la Audiencia Provincial de Castellón para que la Justicia le comunique su ingreso en prisión. El factótum castellonense cumplirá así con la obligación que le impone la condena en firme por cuatro delitos fiscales contra la Hacienda Pública. Tal vez su ingreso en la cárcel se demore un tiempo hasta que el Gobierno decida si le concede o no el indulto que Fabra ha pedido alegando su conducta intachable, su arraigo social y el daño que el cumplimiento de la condena generaría a su familia. Está en su derecho, el otrora todopoderoso jefe derechista, de pedir clemencia a su amigo Rajoy. Lo está porque así lo contempla nuestra legislación, esa que él convirtió en mera coartada para sus trapicheos privados. Y lo está también, justo es reconocerlo, porque no debe entrar en su razón que quienes le han acompañado, jadeado y alabado durante tantos años en sus correrías ahora lo abandonen en momento tan adverso. Al fin y al cabo para él, y para muchos de los suyos, los derechos son favores que se dan o se quitan en función del interés de uno. Veremos qué hace Rajoy con su ciudadano ejemplar. Me da que no va a hacer nada y lo dejará caer con estrépito en prisión. Y no sé si los guardianes de la fe fabrista volverán a montar sus mesas petitorias por las calles de Castellón clamando favor para su fetiche. Todo muy berlanguiano. En cualquier caso, por mucho que sus herederos políticos hagan lo indecible por disimularlo, el poder del caciquismo popularista en esta tierra vive su momento más amargo. La Justicia ha actuado, con todas las objeciones que se quiera, pero lo ha hecho. Y ahora es responsabilidad exclusiva de la ciudadanía que esa amargura acabe con décadas, muchas, de arbitrariedad, ventajismo, corrupción e indecencia política en Castellón.


01 septiembre 2014

Ocho años de Facebook

En septiembre de 2006 Facebook, que había nacido dos años antes como una red de intercambio de información entre estudiantes universitarios de Harvard, se abrió a todos los usuarios y usuarias de internet. Hace sólo ocho años. Hoy la red social por antonomasia cuenta con 1.300 millones de cuentas de internautas de todo el mundo. Acababa de nacer, entonces, Twitter (el 21 de marzo de 2006), hacía poco más de un año que Youtube había comenzado su andadura y faltaban todavía tres años para que Whasapp entrara en nuestras vidas. Tanto y tan aceleradamente ha cambiado nuestra forma de comunicarnos y compartir información y conocimiento, para disfrutar, trabajar, estudiar o consumir. Durante el tiempo que dediques a leer este post se habrán enviado casi 400.000 tuits en todo el mundo, o se habrán subido cerca de tres millones de historias a Facebook, 80 horas de vídeo a Youtube, o se habrán visto 20 millones de fotos en Flickr. Pensar que esta revolución no nos está cambiando, no está creando nuevas formas de ver y entender el mundo, de sentir, querer e imaginar es no entender la realidad. ¿Cómo es posible creer que eso no es así cuando cada día más de 54.000 millones de mensajes son lanzados desde nuestras aplicaciones de whatsapp?


30 agosto 2014

Antonio María Rouco: sotanas y visones

20 años arzobispo de Madrid, 12 como presidente de la Conferencia Episcopal de España y toda una vida dedicada a la política desde la iglesia católica. Antonio María Rouco ha dejado su empleo en la archidiócesis madrileña meses después de renunciar a la presidencia de los obispos españoles. Soy ateo pero me importa lo que ocurra en esa organización tan influyente en la vida de mi país. Y espero, no con gran convencimiento, que la desaparición de este hombre de la primera línea del escenario público contribuya a que la jerarquía eclesial católica renuncie a su activismo partidario. Rouco ha sido, ante todo, unos de los más montaraces líderes de la derecha española del último cuarto de siglo. No ha tenido el más mínimo rubor institucional en vincular a la organización que dirigía con las posiciones más obscenamente retrógradas del ultramontanismo patrio. Lideró de facto a la derecha política contra las reformas modernizadoras de Zapatero, uniendo sotanas y visones en las calles frente a los más esenciales derechos de ciudadanía. Homófono y misógino, arremetió indecentemente contra la libertad de las mujeres y la diversidad sexual. E hizo de la insumisión ante la formación para la ciudadanía causa de identidad política. Nunca, más allá de declaraciones menores, manifestó solidaridad y empatía hacia las víctimas de la crisis o de la injusticia social. No sé qué pensarán los católicos mayoritariamente; sé lo que piensan algunos. El rouquismo, el de Rouco y de muchos que lo alentaron, ha sido una muy mala experiencia para nuestra sociedad. Urge ya hacer lo que debiera haberse hecho bajo el último gobierno socialista y no se hizo: la laicización plena del Estado. Para que nadie, ni roucos ni varelas, se crea estar por encima de él.


28 agosto 2014

20 años contra la educación pública en el País Valenciano

Los representantes de los distintos sectores implicados en la educación de nuestros hijos y de nuestras hijas han trasladado a Ximo Puig y a la dirección del PSPV la evidencia del estado comatoso en que se encuentra la enseñanza pública en el País Valenciano. De nuevo el comienzo del curso va a conocer la improvisación, la falta de recursos y la ausencia de compromiso del Consell para con la más importante palanca que tiene la sociedad valenciana para reconstruir su futuro. Este año la puesta en marcha de la ley Wert va a añadir más confusión y mayor deterioro a una escuela pública, la valenciana, que lleva lustros sufriendo la desinversión y la hostilidad de la administración educativa gaviota. Porque contrariamente a lo que ahora nos cuentan, la pauperización de la enseñanza pública valenciana no es cuestión de la crisis; ni siquiera del injusto trato que los sucesivos sistemas de financiación autonómica han dispensado a la Comunitat. Es el resultado de un programa puesto en marcha ya en tiempos de Zaplana, en la segunda mitad de los 90s, para primar el negocio sobre los derechos en el ámbito educativo. Bajo el mantra de la libertad de elección de los padres los distintos gobiernos popularistas de la Generalitat han anulado el derecho de los niños y de las niñas valencianos a poder elegir su futuro independientemente de la capacidad económica de sus familias. Desde las escuelas infantiles hasta la universidad el Consell se ha aplicado a conciencia en laminar la reputación del sistema educativo público a fin de favorecer a las empresas privadas que operan en el sector. Sustrayendo recursos, fomentando polémicas absurdas, legislando ad hoc en beneficio de intereses espurios el Gobierno de la Generalitat ha ido deteriorando el sistema hasta desangrarlo. Han sido decisiones políticas fruto de una voluntad inequívoca puesta en marcha en 1995. La enseñanza pública, laica y de calidad, es la argamasa sobre la que es posible construir nuestro modelo de democracia social. No es viable esta sin aquella. Ellos lo saben. Por eso.


27 agosto 2014

León de la Riva: el machismo consentido

Francisco Javier León de la Riva es alcalde de Valladolid desde 1995. Un tipo soez, de verbo violento, machista recalcitrante que cuenta con el apoyo contumaz de la mayoría electoral vallisoletana. Y con el respaldo inequívoco de su partido, el Partido Popular. Quizás porque dice en público lo que muchos de sus compañeros, y probablemente también de sus compañeras, dicen en privado. No es un lobo solitario, no; es el ariete de un modo de ver y entender el mundo y las relaciones de género ampliamente extendido en nuestra sociedad. El que propicia la impunidad en que se mueve el terrorismo machista. El que alienta la desigualdad entre hombres y mujeres y fomenta la violencia contra ellas. León está donde está y dice lo que dice porque muchos le dejan estar y decir mientras siguen siendo asesinadas mujeres a manos de hombres que aseguran amarlas. Es insultante que este personaje, que denigra y agrede sin rubor a las mujeres, siga cobrando un sueldo público; pero más me lo parece a mí que la ciudadanía y su partido se lo permitan. Por cada mujer asesinada por su pareja hay cientos de miles que sufren a diario la vileza de hombres como el cinco veces elegido alcalde de Valladolid. Y el silencio y el abandono cómplices de un gobierno que no cree en ellas. La causa de la igualdad real entre hombres y mujeres es la más importante de las causas que debe inspirar la acción política y la razón última que dignifica a una sociedad. Porque el machismo mata, aterroriza, sojuzga, denigra, somete a las mujeres. Y nos envilece a todos.


26 agosto 2014

Estado de excepción electoral

Dicen Rajoy y Fabra que van a cambiar la ley electoral porque la ciudadanía quiere ver gobernando sus municipios a quienes dieron su voto para hacerlo. Que van a hacerlo para que no se produzcan pactos postelectorales que generen mayorías distintas a las decididas por los votantes. Y para ello van a modificar las reglas del juego que rigen los procesos electorales de forma unilateral, sin contar con nadie, sin atender lo que manifiestan el resto de formaciones políticas y la generalidad de los expertos, aplicando el trágala de su rodillo parlamentario. Puro cinismo político para intentar blindar su poder municipal en tiempos revueltos. ¿Acaso carecen de legitimidad sus miles de alcaldías conseguidas con la actual legislación? ¿Acaso los pactos postelectorales que permitieron a Eduardo Zaplana y a Rita Barberá gobernar en Benidorm y Valencia eran ilegítimos? Mienten a sabiendas de que lo que pretenden es bloquear el acceso de mayorías progresistas a los gobiernos municipales. Mienten a sabiendas de que es una irresponsabilidad manifiesta y una deslealtad con la democracia cercenar la capacidad de negociación de la política para encontrar mayorías de gobierno. Rajoy y Fabra van a forzar la legalidad y la legitimidad democráticas para imponer un estado de excepción electoral contra las mayorías sociales. Y con ello van a deslegitimar su propia fuerza electoral. Tal es su grado de mezquindad política: la democracia, antes rota que compartida. Como bien ha dicho Ximo Puig, esto nada tiene que ver con la regeneración política de la que habla esta gente; más bien es una apuesta más por la degeneración de la política.

PD: Es falso de toda falsedad que el PSOE propusiera algo similar, ni en la forma ni en el fondo. El procedimiento electoral no es intocable. Pero debe hacerse por consenso y para garantizar más y no menos democracia.


08 agosto 2014

Revisionismo histórico contra el socialismo democrático

La revisión de lo que durante tiempo se ha tenido por razón histórica es una práctica habitual, enriquecedora desde el punto de vista de la ciencia y del entendimiento social de los procesos históricos. La aparición de nuevas evidencias o de testimonios desconocidos, la construcción de nuevos métodos de análisis que permiten nuevas perspectivas en la interpretación de los hechos conocidos, la refutación de visiones falsas creadas por la propaganda seudocientífica de regímenes totalitarios... han conducido de forma habitual al replanteamiento de argumentos históricos que aparecían como inalterables. Ocurre también que esa revisión se produce, en demasiadas ocasiones, al margen de la ciencia, con la voluntad de mistificar la realidad de lo que pasó, tergiversando los hechos y forzando interpretaciones que no persiguen una mejor comprensión del pasado sino una determinada visión de la historia que permita justificar el presente. La ciencia deja paso a la propaganda partidaria, de lo que tenemos ejemplos sin fin. Viene esto a cuento de lo que uno lee a menudo entre los comentarios a noticias de la prensa digital o en las redes sociales respecto de papel del socialismo democrático en la historia de Europa y de las y los europeos. Un papel sin duda contradictorio, como el de cualquier opción política y partidaria en el devenir de la historia, pero determinante en la construcción de sociedades más libres, más igualitarias y más democráticas en Europa, y también en España. Ha estado siempre en la voluntad de la derecha ideológica, política y económica así hacerlo. Y lo ha estado, durante décadas, en la de otras izquierdas, que creen encontrar ahí la apertura de espacios de oportunidad partidaria. El socialismo democrático ha sido la gran fuerza transformadora de la izquierda y de las clases populares europeas desde la Segunda Guerra Mundial. Precisa ahora, en el cambio de era histórica que vivimos, profundos cambios organizativos, discursivos, de relación con la sociedad. La controversia y la discusión en torno a ello es y será enriquecedora, sin duda. Pero eso nada tiene que ver con el falseamiento y el enmascaramiento de su contribución decisiva al bienestar y la dignidad de generaciones de hombres y mujeres y el ocultamiento decidido sobre su capacidad modernizadora en el tiempo que viene.


Calatrava cobró... pero ¿quién le pagó? ¿Y para qué?

La mañana del 30 de mayo de 2008 el entonces alcalde de Castellón, Alberto Fabra, acompañado del president de la Generalitat Francisco Camps y del de la Diputación Carlos Fabra, presentaban la maqueta del centro de convenciones que el Consell había encargado a Santiago Calatrava. Eran, dijeron los Fabra y Camps, la materialización del sueño de Castellón y de las aspiraciones seculares de los castellonenses. El arquitecto dijo que ese iba a ser su primer gran proyecto del siglo XXI. El Castellón fabrista iba a tener ya su particular pirámide de Keops, a mayor gloria de su alcalde. Faltaban, recuerdo por contextualizar, tres meses para que Zapatero dijera en una entrevista televisada que estábamos en crisis (ese tiempo de negación que la propaganda ha alargado hasta la náusea). Y había pasado apenas un mes desde que el mismo alcalde anunciara que otro santón de la arquitectura internacional, Frank Gehry, construiría también en la capital de La Plana la sede de la Universidad Internacional Valenciana. Todo iba viento en popa. Eran, estos, los mismos que ya entonces acusaban a Rodríguez Zapatero de ocultar la crisis los que vendían el humo de la supuesta excelencia en forma de grandes proyectos megalómanos. El País Valenciano ya era entonces el que tenía peores ratios sanitarias de España, el que presentaba mayores índices de fracaso escolar y el que tenía una de las mayores deudas públicas entre las Comunidades Autónomas, como se denunciaba a diario desde la oposición política y se silenciaba desde las terminales mediáticas públicas y privadas del régimen. Pero los grandes proyectos seguían alimentando la gran panza del popularismo autóctono. Aún iban a llegar más y más sonadas hipermayorías electorales gaviotas con la complacencia de la mayoría social. Calatrava se llevó 2,7 millones de euros por la gran idea y Castellón se quedó con la maqueta. De Gehry nunca más se supo. Ahora Fabra silba mirando al tendido como si todo aquello no fuera con él. El arquitecto está imputado en relación con el cobro de esos dineros a cambio de nada. Pero... ¿quién los pagó? Y... ¿quién sacó beneficio político del gran engaño?


06 agosto 2014

Bonig, Fabra y los empresarios valencianos

Dice Isabel Bonig, mano derecha e izquierda de Alberto Fabra en las cosas del mando gaviota en la Comunitat, que los empresarios valencianos se han pasado de la raya exigiendo al Gobierno y al Consell que inviertan lo que corresponde en esta tierra, que paguen lo que deben y que arreglen de una vez la injusta financiación de la Generalitat. Les ha espetado que andaban callados con Zapatero y que ahora no hacen más que gritar contra Fabra y Rajoy. Ah, y que sí quieren dedicarse a la política que se monten un partido y que se presenten a las elecciones. Todo esto en un plisplas, sin pestañear. Bonig es capaz de esto y de mucho más, ¡menuda es ella! Ni pizca de miedo a que las hemerotecas vomiten toneladas de recortes de prensa, de fotos y vídeos en los que el otrora feliz matrimonio del empresariado local y el PP valenciano vociferaban de la mano contra Rodríguez Zapatero, su gobierno y cualquier socialista que algo tuviera que decir. La foto, hace unas semanas, de los jefes empresariales con Ximo Puig en la sede del PSPV ha resultado insoportable para quienes durante lustros han patrimonializado en exclusiva las demandas de la buena sociedad valenciana. Fabra no pinta nada ni en Madrid (incapaz de conseguir en dos meses que Montoro reciba a los empresarios valencianos), ni en Bruselas (pérdida de inversiones europeas para el Corredor Mediterráneo). Pues que ande con cuidado, que a Bonig no le tose ni dios. Al tiempo.