Falta poco más de una semana para que los ciudadanos y las ciudadanas extranjeras en situación irregular dejen de ser atendidos por la sanidad pública española. El primero de septiembre, justo un mes después del comienzo de la liquidación del sistema nacional de atención a las personas dependientes, se iniciará el estado de excepción sanitaria para miles de hombres y mujeres en nuestro país. Una medida indecente e indigna que no persigue ni la racionalización ni el ahorro de recursos públicos; no es una política de lucha contra la crisis, no. Es una medida señuelo, de carácter puramente ideológico, que busca el placebo necesario para que la ciudadanía acepte los recortes masivos en la sanidad pública que comenzarán a percibirse de forma generalizada durante el otoño. Una decisión que nace de las entrañas de la demagogia más insolidaridad para entregar un chivo expiatorio en el altar del pánico que atenaza a la ciudadanía. Es posible que el sacrificio de los inocentes aplaque la ira de muchos. Lo sé. Pero sé también que así, paso a paso, demonizando a diestro y siniestro, señalando a este y a aquel grupo social como causantes de nuestros males, acabaremos por convertirnos en una sociedad indecente. Tal vez eso es lo que quieran algunos.
23 agosto 2012
22 agosto 2012
Serafín Castellano: "Es momento de gobernar"
Decía ayer Serafín Castellano que el Consell de la Generalitat no modificará un ápice las medidas adoptadas hasta ahora para reducir el gasto de la Administración pública valenciana. Decía que no lo harán porque "es momento de gobernar y no de hacer cosas para ganar unas elecciones". Escuchar esto en boca de quien ha sido portavoz parlamentario del PPCV y miembro del Govern de la Generalitat durante los últimos 17 años resulta hilarante. ¿Es ahora momento de gobernar para recortar derechos y jíbarizar los servicios públicos? ¿Y qué han hecho durante lustros? ¿Han gobernado o han expoliado el patrimonio público, moral y político valenciano con el único afán de ganar elecciones para perpetuar el expolio? Los gobiernos con dignidad democrática gobiernan siempre, en las duras y en las maduras, por el interés general. Quienes arruinaron nuestra reputación y nuestra capacidad de futuro (con cientos de miles de votos cómplices, cierto es) no pueden decir que lo que hacen ahora liquidando el sector público valenciano es por el bien general, por el bien de todos. Lo ocuparon, lo explotaron, lo reventaron y lo liquidaron, ese será el epitafio que adornará en el mausoleo de valencianos ilustres a los responsables de esta gran mentira.
21 agosto 2012
La comisión de los EREs
Hoy han comenzado las comparecencias ante la comisión constituida en el Parlamento andaluz para investigar el oscuro, muy oscuro asunto de los EREs gestionados por la Junta de Andalucía durante los últimos años. Los parlamentarios andaluces, y en mayor medida los y las representantes socialistas, tienen la obligación de convertir este proceso en ejemplar; hoy nadie entendería, en el tiempo convulso en que vivimos, que la comisión se cerrara en falso, que resultara estéril en su misión de aclarar responsabilidades políticas respecto de las gravísimas actuaciones que se investigan. No es tiempo (ni ahora ni nunca) de construir alegatos escapistas ni de causas generales. Es, y en ello nos jugamos todos mucho, tiempo de verdad, de reconstrucción de confianzas rotas frente a la ciudadanía, de restablecimiento de la dignidad maltrecha de las instituciones democráticas. Sé que otros en otros Parlamentos autonómicos ni lo entienden ni lo quieren entender, allá ellos. Pero el hedor nauseabundo que destila el caso de los EREs andaluces exige el compromiso con la verdad de todos y sobretodo de los socialistas. La democracia no es corrupta; es la garantía de que los corruptos acaben siendo desenmascarados y paguen por ello.
20 agosto 2012
25-S: No me representan
Durante las últimas semanas ha arreciado la convocatoria sobre el asalto al Congreso de los Diputados el próximo 25 de septiembre. La campaña ha trascendido las redes sociales y se ha instalado en los medios convencionales con la toma de posición de distintos representantes públicos sobre la cuestión. He de confesar que de todas ellas ha sido la del diputado Gaspar Llamazares manifestando su compresión y su apoyo a la iniciativa la que mayor desazón me ha generado. Que Llamazares, político de firmeza democrática y solidez argumental, se sienta obligado a respaldar la ocupación del Congreso para abrirse un espacio electoral muestra la gravedad de la crisis que estamos viviendo. Se amparan los convocantes en el grito del "no nos representan" para legitimar lo inaceptable; dicen, ellos sí, representar al pueblo frente a la oligocracia partidista. Y digo yo: NO, no me representan quienes quieren asaltar el Congreso. NO, no me representan quienes han decidido ser ellos y no el pueblo que invocan quienes dan patente de legitimidad. El Gobierno de la derecha ni hace lo que debe ni debe hacer lo que hace, pero eso no puede legitimar a quienes hacen lo que no deben. Este es un principio democrático básico. Y es cierto también que es imperativo que la izquierda del sistema transgreda comportamientos, discursos y políticas que han servido durante las últimas décadas pero que ya no sirven. Pero no hay atajos. Muchos ciudadanos hartos de empobrecerse sin esperanza y de ver recortados sin fin sus derechos pueden sentirse atraídos por estos cantos de sirena. Han de saber que el coste de la no política es la no democracia y la imposición absoluta de los fuertes sobre los vulnerables, de los poderosos sobre el pueblo. Así que, en lugar se disponernos a ocupar el Parlamento debemos prepararnos para convencer a más y más gente de que otras políticas y otra política son posibles, de que las cosas se pueden y se deben hacer de otra forma, de que la fuerza de sus votos es la fuerza real del pueblo para cambiar el estado de cosas existente.
04 agosto 2012
Ana Pastor y el secuestro de la radiotelevisión pública
Ana Pastor había advertido que no iba a agachar la cabeza ante el poder, que continuaría ejerciendo su compromiso con la información de calidad desde la televisión pública. Hoy la han destituido como directora de los Desayunos de La 1. Lo han hecho quienes han ocupado RTVE para aniquilar la libertad, el pluralismo, la independencia y la verdad que la convirtieron durante los últimos años en referencia democrática. El Gobierno de la derecha no quiere dejar cabos sueltos en su estrategia de liquidación. No es compatible con una radiotelevisión pública independiente. Ahora quieren hacer con ella lo que ya hicieron en tiempos de Urdaci, lo mismo que con Telemadrid o con Canal 9: una parodia de servicio público, un corralito de medias verdades y mentiras enteras, un escenario más para secuestrar la democracia. Ayer Mariano, nuestro presidente, decía que hará lo que tenga que hacer para defender los intereses generales. Está servido. Sigue engañando y seguirá haciéndolo. Para eso necesita de una RTVE sumisa y adocenada, cacofónica. No le basta con el complejo empresarial-desinformador tejido durante estos años; nunca tienen suficiente. Gracias Ana, gracias a muchos y muchas que como tú habéis demostrado que es posible una radiotelevisión pública decente, digna, comprometida con la ciudadanía que la mantiene con sus impuestos e independiente del poder. Volverán otros tiempos y otros modos en los que rescatar la democracia de quienes quieren liquidarla.
02 agosto 2012
Cotino y san Liquidador Casto
Ayer el presidente de las Cortes Valencianas, el muy popular Juan Cotino, quiso sumarse a la fiesta de san Liquidador Casto con una más de sus de sus deleznables ocurrencias contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad. Este hombre de misa diaria y castidad proclamada celebró así el primero de agosto, día que quedará en el santoral patrio como el de la liquidación del derecho de las personas dependientes y sus familias a la dignidad. Tiene motivos este casto varón, gran beneficiado directo o indirecto de la torticera aplicación de la Ley de Dependencia por sus gobiernos populares en el País Valenciano, para manifestarse jubiloso este día de la infamia. No sé cómo verá su dios lo que hace este hombre; no sé que pensará el Cristo que ilumina sus oraciones. Me temo que no dirán nada y los del santo Liquidador de derechos y dignidades seguirán su cruzada.
25 julio 2012
Gregorio Peces-Barba y la España civil
Gregorio Peces-Barba, en los párrafos finales de La España civil (Barcelona: Círculo de Lectores, 2005): "La España civil es la utopía del liberalismo y del socialismo, que otros países han visto como real y que en España siempre se vio frustrada hasta 1978. Estamos impulsando la plenitud de los valores de la modernidad; en eso consiste la España civil. Es la utopía de la seguridad, la utopía hobbesiana. Es la utopía de la libertad de la burguesía ascendente, que quiere el poder político y consigue plenamente la democracia liberal y la abre a todos los ciudadanos. Es la utopía lockiana generalizada. Es también la utopía de la igualdad, originariamente de la clase trabajadora, para disfrutar realmente de la libertad formal que se había otorgado a todos a partir de 1789. Es la utopía del socialismo democrático, la de Héller, Laski y Fernando de los Ríos. Es, finalmente, la utopía de la solidaridad, la de los movimientos sociales que quieren llevar adelante un mundo en condiciones para las generaciones futuras [...]. El impulso moral que supone la España civil implica el rechazo de lo peor del presente y la esperanza de lo mejor, es la condición para que la espera pueda ser esperanza [...]. Es también una ilusión para que no triunfen siempre los realistas, ni los cínicos y los posibilistas de cualquier calaña. Como dijo Weber en 1918, 'toda experiencia histórica confirma la verdad de que el hombre no hubiera obtenido lo posible si no hubiera pugnado una y otra vez por alcanzar los imposible'."
23 julio 2012
Siete meses como siete años
Si al Gobierno de Zapatero se le ha atribuido lentitud en el reconocimiento de la radicalidad de la crisis que estalló en 2008 (algún día habrá que releer sosegadamente lo que entonces decían el resto de líderes europeos y las organizaciones supranacionales) y falta de dramatización para acompañar y explicar las medidas de ajuste iniciadas a comienzos de 2010, podremos convenir que lo que ha hecho el Gobierno de Rajoy en estos siete meses ha laminado mortalmente el crédito-país de España y la confianza en el futuro de la ciudadanía.
Rodríguez Zapatero gobernó durante los últimos casi 40 meses de su mandato en la zozobra de una crisis mundial sobrevenida de una virulencia desconocida desde los años 30 del siglo pasado. Fue incapaz de enderezar la nave de nuestra economía y de contribuir a generar empleo pero mantuvo la dignidad de nuestro sistema de protección social y de las políticas de igualación de oportunidades. 40 meses, también, de hostigamiento de los mercados, de indecisión europea, de imposiciones del eje franco-aleman (Merkozy), de renuncias insuficientemente explicadas, de cambios en la respuesta internacional... 40 meses de una oposición feroz, desleal e irresponsable que no supo, o no quiso, comprometerse con la suerte de su país desde la legítima discrepancia con sus gobernantes.
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Yo no quiero que España caiga para que caiga este Gobierno, como dijo Montoro en 2010. No, yo quiero, exijo de mi Gobierno dignidad ante los responsables de este desvarío y lealtad con la ciudadanía y un grado de inteligencia suficiente para minimizar los sacrificios que el tiempo que vivimos nos imponen. Tal vez sea mucho pedir, una ingenuidad. Tal vez les importe un bledo lo de la crisis. Tal vez esta tormenta perfecta la vivan ellos como la coartada perfecta, tal vez.
22 julio 2012
El aborto de Ruiz-Gallardón
Alberto Ruiz-Gallardón nos ha hecho saber hoy a través de la prensa que el Gobierno tiene previsto enviar a las Cortes un proyecto de ley que retrotraerá la situación legal del aborto a antes de 1985. Hace unos días el ministro Wert anunció el restablecimiento de las reválidas eliminadas por la Ley General de Educación de Villar Palasí de 1970. Esta es la verdadera hoja de ruta de la derecha gobernante: la liquidación del progreso social y político en nuestro país. Lo harán con el aborto como lo han hecho ya con la dependencia, con los derechos laborales o con la sanidad y la educación públicas. Es un plan preestablecido que se ampara en el pánico generado por la crisis para aniquilar los avances conquistados tras décadas de lucha. Es la Gran Liquidación. De cumplirse el anuncio de Gallardón, el Gobierno de Rajoy nos situaría en cuanto al aborto entre los países más regresivos del mundo occidental. Se liquida la ley de plazos de 2010 y se vuelve sólo parcialmente a los supuestos de 1985, con la exclusión de la malformación del feto que no habilitaría el amparo legal de la interrupción del embarazo. Una involución inaceptable, una marcha atrás de tres décadas en el reconocimiento de los derechos de la mujer y en la construcción de una sociedad de iguales. Un momumento a la hipocresía y al cinismo que empeora la calidad de nuestra democracia y generará más dolor y más sufrimiento. Es cierto que, esto sí, lo llevaban en su programa; es verdad que, en esto, no han engañado. Lo digo, una vez más, para quienes siguen insistiendo en lo de PPSOE, para quienes dicen que da igual unos que otros. No, no es lo mismo: quitan derechos a las mujeres que otros legislaron, eliminan los derechos de los dependientes que otros reconocieron, reducen la cobertura sanitaria que otros universalizaron, laminan las becas que otros impulsaron... Siguen y seguirán liquidando el futuro mientras la gente de progreso y los partidos de la izquierda sean incapaces de entender realmente lo que está ocurriendo.
21 julio 2012
La última oportunidad de Mariano
Mariano Rajoy perdió ayer su última oportunidad para salir con un mínimo de dignidad del barrizal en que estamos metidos. Una vez más fue incapaz de dar la cara y de estar a la altura de lo exigible a un gobernante en una democracia: estuvo ausente en el debate parlamentario del mayor recorte de derechos de los últimos 40 años en España. No tuvo la gallardía de liderar a su gobierno y a su grupo en un momento crucial, ni de dar las explicaciones que la oposición política y el conjunto de la ciudadanía requerían. Sigue parapetado tras la sonrisilla nerviosa de Montoro, esquivo ante el Parlamento, los medios libres y el pueblo. Ayer cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas ocuparon las calles para decir ¡Basta ya! Hoy, de nuevo, los mercados han recobrado el mando: nuestra prima de riesgo ha superado por primera vez los 600 puntos. Montoro seguirá sonriendo, satisfecho, proclamando al mundo que no merecemos confianza, jugándose nuestro futuro en la ruleta de los mercaderes. Y su jefe, el presidente del Gobierno de España, se fumará un puro esperando a que el Tour llegue a los Campos Elíseos de París. Cuanto peor, mejor, debe pensar.
18 julio 2012
Montoro
Cristóbal Montoro es un personaje peligroso, muy peligroso. Este hombre que hoy dirige la Hacienda y la Administración públicas españolas, el jefe de los dineros y de los empleados del Estado, es el mismo que en mayo de 2010 dijo aquello de "que caiga España, que ya la levantaremos nosotros". El mismo que arremetió inmisericorde contra todas y cada una de las medidas anticrisis adoptadas por el Gobierno socialista diciendo que sólo ellos conocían la poción mágica para salvarnos. Un tipo que cada vez que habla como ministro del Gobierno de España provoca más y más desconfianza dentro y fuera de nuestro país. Hoy el gran liquidador ha dicho que está en riesgo el pago de las nóminas de los empleados públicos porque "no hay dinero". Y lo dice cinco días después de que el BOE publicara la madre de todos los recortes. Pero ¿dónde tiene el sentido de la responsabilidad este hombre? ¿A qué intereses sirve Montoro? Desde luego no a los intereses generales del país. Sigue en su estrategia de amedrentamiento de la ciudadanía para generar el pánico y la desorientación colectiva, como hizo durante años en la oposición, para así justificar la Gran Liquidación. Quería a la España roja caída, ahora es toda España la que se cae.
17 julio 2012
La liquidación de la radiotelevisión pública valenciana
La liquidación de la radiotelevisión pública valenciana por parte del Consell popular de Fabra es la culminación de una estrategia bien conocida. Cuando Eduardo Zaplana llegó a la presidencia de la Generalitat Canal 9 tenía 650 empleados y una deuda de 30 millones de euros. Zaplana llevaba en su programa la privatización del ente público; pronto cambió de opinión. Le era más útil ocuparla que liquidarla, convertirla en altavoz mediático de su proyecto partidario. RTVV se convirtió en la punta de lanza de la estrategia de creación de una realidad falsa, de la invención de un país ficticio que ofrecía a los suyos la expectativa de enriquecimiento fácil. Olivas y Camps continuaron la orgía de manipulación, falsificación y corrupción en que acabaron por convertir Canal 9. Cientos de excelentes profesionales vieron, durante años, cómo un ejército de paniaguados entregados a la causa del partido gobernante ocupaban cargos directivos y puestos de trabajo para los que carecían de capacidad profesional. Ahora quieren liquidarla. El juguete ya no les sirve. Desacreditada, emponzoñada, desfigurada, la radiotelevisión pública que los valencianos y las valencianas hemos mantenido con nuestros impuestos es un despojo. Dicen que han de liquidarla por la crisis. En 2009, al poco de comenzar la gran depresión, Canal 9 había triplicado su personal y ya arrastraba una deuda 40 veces mayor que la de 1995. Hicieron de nuestra televisión, su televisión a fin de convertir su verdad en la verdad de todos. Mientras el Gobierno socialista de Zapatero convertía RTVE en una referencia democrática de libertad, de respeto y de calidad, Canal 9 aceleraba su descenso a los infiernos de la ignominia. El Partido Popular de los Zaplana, los Olivas, los Camps, los Fabra es el único responsable de esa situación. Ahora cientos de profesionales se van a la calle. Ahora ya no sirve el juguete. Miles de juguetes rotos se acumulan en los vertederos del delirio de la derecha triunfante. Juguetes con caras, con ojos, con vida.
16 julio 2012
La gran mentira
No hay que dejar de insistir en una verdad que a fuerza de ser negada por el poder político-mediático puede llegar a ser ignorada por parte de la ciudadanía. Cuando el Partido Popular se presentó ante el electorado el otoño pasado sabía perfectamente la gravedad de la situación a la que nos enfrentábamos. Lo sabía entonces y lo supo desde mucho antes. Conocía la situación de las Comunidades Autónomas, que gobernaba ya en su gran mayoría. Conocía la opinión de los líderes europeos, muy mayoritariamente enrolados en el Partido Popular europeo. Conocía las dificultades bancarias, vinculado estrechamente como está al poder financiero. Era conocedor de las estrecheces de nuestros ayuntamientos, gobernados por la derecha en su mayor parte desde hace años. Sabía que su programa, en aquello que refería a la resolución de la crisis, era una gran mentira, una estafa. No era un programa para salir de la crisis; era un mero trámite, falaz, para ocupar el único espacio de poder que no controlaba: el Gobierno de España. Conseguido el objetivo se dispuso a llevar a cabo lo que realmente importaba: la liquidación del progreso social y político en nuestro país. Es nuestro estado del bienestar, sí, pero no sólo. Es también nuestro sistema institucional, es nuestra radiotelevisión pública, es nuestra organización territorial. Es el rearme ideológico, en las costumbres, en la forma de conducir la vida pública, en las relaciones sociales y laborales, de una derecha que nunca reconoció a Zapatero como legítimo gobernante y que no dejó en sus ocho años de gobierno en emplear todas las herramientas que su inmenso poder le proporciona para derribarlo. Eso lo sabíamos muchos. Otros no quisieron saberlo.
13 julio 2012
"¡Que se jodan!"
Hace casi diez años los diputados y las diputadas de la derecha en el Congreso celebraron con gritos y aplausos la aprobación de la participación española en la invasión de Irak. Un júbilo necrófilo, un jolgorio indecente que rubricaba el delirio megalómano de un gobierno que tenía a Mariano Rajoy como vicepresidente. Ahora, otra vez, el Grupo Popular del Congreso celebró con algarabía el anuncio por Rajoy de nuevos y decisivos pasos en la demolición del estado de bienestar español. Diez años no es nada para los liquidadores: entonces celebraban la guerra, ahora celebran la ruina del pueblo. "Que se jodan!" gritaba la diputada castellonense Andrea Fabra desde su escaño. ¿Que se joda quién? ¿Que se joda el pueblo? ¿Que se jodan los parados? ¿A quién quiere joder la derecha? Ya está bien. Ya basta. Rajoy y los suyos han decidido que esta es la gran batalla, la batalla final. Que es el tiempo de acelerar la liquidación. Por eso los gritos y las risas, por eso el "que se jodan". No, no podemos permitírselo.
11 julio 2012
El liquidador
Dicen los medios que el presidente Rajoy anunciará en el Congreso las duras medidas que tomará el Consejo de Ministros el viernes. Eso dicen, aunque conocida la aversión del jefe de la derecha a dar cuentas ante el Parlamento yo no acabo de creerlo. En cualquier caso vamos a tener, de nuevo, muy malas noticias. El mismo Gobierno que con la mano derecha amnistía a los ricos defraudadores firma con la mano izquierda, decreto tras decreto, sentencias de pena máxima contra nuestro futuro. Es verdad que con la cobertura de la derecha europea en el poder, que sirve de coartada a la veda abierta contra la ciudadanía en España. No, no son medidas estas de austeridad, no confundamos. No tiene nada que ver lo que está haciendo este Gobierno con la austeridad exigible a quien gestiona la cosa pública. Es un programa de liquidación de nuestro modelo de convivencia, de nuestra forma de organización social. Una estrategia preconcebida, que conocían mucho antes de llegar a La Moncloa y que afecta a la economía como a otros ámbitos de la vida social. Actúan por delegación directa de los mandamases, con la convicción del capataz desclasado que fustiga a sus empleados hasta reventarlos. Este camino no nos va a traer el futuro: es el camino de la perdición.
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